Perdida, de Gillian Flynn

 
 
Título: Perdida
Autora: Gillian Flynn
Traductor: Óscar Palmer
Editorial y año: Reservoir Books, 2013

En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, a orillas del río Mississippi. Pero Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. A medida que la investigación policial avanza las sospechas recaen sobre Nick. Sin embargo, este insiste en su inocencia. Es cierto que se muestra extrañamente evasivo y frío, pero ¿es capaz de matar?



Los lectores debemos reaccionar, de un modo u otro, a los grandes lanzamientos editoriales o a aquellos éxitos que, quizá inesperadamente, están en boca de todo el mundo. Cuando se da uno de estos, mi reacción suele ser la contraria a la más extendida y si la novela en cuestión me llama la atención la apunto en la lista, sí, pero la leeré cuando ya casi nadie hable de ella. Así lo hice, por ejemplo, con La chica del tren, y he vuelto a las andadas con Perdida, de Gillian Flynn, una de las sorpresas de hace cuatro años. Aunque a simple vista parecía una novela de misterio más, lo cierto es que la sinopsis prometía y quise darle una oportunidad. Ahora ya sé qué vieron en ella quienes tanto la elogiaban y puedo criticar uno de los finales más decepcionantes que tenido la ¿mala? suerte de encontrar.

Nuestra casa en el árbol, de Lea Vélez

 
 
Autora: Lea Vélez
Editorial y año: Destino, 2017

Tras la muerte de su marido, Ana decide que la vida de ciudad, las mil extraescolares, los problemas educativos, los deberes repetitivos y la dislexia galopante de su hijo mayor son demasiado para ella. No tiene tiempo para vivir del modo que el sistema le impone y estar con sus niños. Entendiendo que ella es la mejor «profesora de extraescolar» para ellos, decide romper con todo. Escapa de un mundo derruido, vende lo que la ata a Madrid y se marcha al sur de Inglaterra, al hostal que su marido le dejó en herencia. Allí, Ana crea un mundo de humor, un entorno irreverente y liberal, en una antigua escuela de carpintería.


A nadie —salvo quizá a políticos cínicos e incompetentes— se le escapa que la educación es el pilar de una sociedad y su principal motor para llegar con buena salud al futuro. En un momento en que se suceden leyes educativas que en lugar de mejorar la calidad de las enseñanzas parecen más dedicadas a recortar derechos, Nuestra casa en el árbol supone una apuesta valiente que critica la educación tradicional enarbolando la bandera de la libertad personal. Lea Vélez se sirve de su propia experiencia como madre de dos niños curiosos y peculiares para regalarnos una novela tierna y encantadora que no duda en alzarse como una crítica feroz a un sistema educativo caduco que no da respuestas a las singularidades de la mayoría de los alumnos de primaria y preescolar.

Noches de tormenta, de Nicholas Sparks

 
 


Título: Noches de tormenta
Autor: Nicholas Sparks
Traductora: Isabel Margelí
Editorial y año: Roca, 2006

Adrienne, una mujer de 60 años, le cuenta a su hija la historia de amor que marcó su vida 15 años atrás: ella sufría entonces el abandono de su marido, que la dejó por otra mujer más joven, y decidió hacerse cargo de un hotel en la costa. Allí conoció a Paul Flanner, un cirujano obsesionado por el trabajo, y junto a él vivió una historia romántica cuyo final marcó sus destinos.


Desde hace casi una década, mantengo una cita anual con Nicholas Sparks que no puedo ni quiero pasar por alto. El autor norteamericano firma algunas de las novelas que me han llegado más hondo y me enorgullece serle fiel después de tanto tiempo. En Noches de tormenta, uno de sus primeros éxitos, nos regala una historia que difícilmente podría contener más emoción y, como siempre, la sensibilidad con que está contada nos lleva a experimentar los sentimientos de los protagonistas casi en primera persona. Quizá muchos hayáis visto la adaptación cinematográfica; yo no, y no creo que lo haga, porque la narración es tan intensa que no necesito imagen alguna.

Ivanhoe, de Walter Scott

 
 
Título: Ivanhoe
Autor: Walter Scott
Traductor: Juan Tomás Salvany
Editorial y año: Penguin Clásicos, 2017 (1820)

Inglaterra, siglo XII. Desterrado por querer casarse contra los deseos de su padre, el joven y valiente Wilfred de Ivanhoe se pone al servicio de Ricardo Corazón de León y parte como cruzado para reconquistar Tierra Santa. A su regreso, decidido a recuperar su honor y a reunirse con su amada pero prohibida Lady Rowena, rápidamente se verá en medio de una lucha por el poder entre el noble rey Ricardo y su hermano, Juan Sin Tierra. Solo Ivanhoe, con la ayuda de Robin de Locksley, tiene la clave para defender su buen nombre y el de la Corona.


No suele pasar mucho tiempo sin que lea una novela histórica. Mi sed de conocimiento y la curiosidad que siento por saber cómo vivía la gente en el pasado me empujan a un género que me ha dado enormes alegrías. Uno de los clásicos del género es, sin duda, Ivanhoe, la novela que Walter Scott escribió en el siglo XIX y que se ambienta unos setecientos años antes. Así, de la mano del autor inglés viajamos a la época de Ricardo Corazón de León y Robin Hood, dos personajes que desfilan por la trama en numerosas ocasiones. Si el ritmo no me hubiera parecido demasiado pausado, habría disfrutado un poco más de este libro, la verdad.

Cicatriz, de Juan Gómez-Jurado

 
 
Título: Cicatriz
Autor: Juan Gómez-Jurado
Editorial y año: Ediciones B, 2015

Simon Sax podría ser un tipo afortunado. Es joven, listo y está punto de convertirse en multimillonario si vende su gran invento —un asombroso algoritmo— a una multinacional. Y, sin embargo, se siente solo. Su éxito contrasta con sus nulas habilidades sociales. Hasta que un día vence sus prejuicios y entra en una web de contactos donde se enamora perdidamente de Irina, con la inexperiencia y la pasión de un adolescente, a pesar de los miles de kilómetros que los separan. Pero ella, marcada con una enigmática cicatriz en la mejilla, arrastra un oscuro secreto...


Curiosamente, con los libros de Juan Gómez-Jurado protagonizo situaciones en las cuales no me había visto antes. Recuerdo que, mientras leía El paciente, tuve que andar varias manzanas aún metido en la historia, incapaz de llegar al trabajo sin terminar de leer un capítulo. En esta ocasión, de nuevo se trata de una primera vez: jamás había leído casi trescientas páginas el mismo día y dos días consecutivos. Sí, en efecto, Cicatriz ha estado poco tiempo en mis manos; tal era la adicción que me ha provocado la novela y la sensación de ansia, curiosidad e interés que me ha despertado. En breve os cuento el porqué.