Título: Juntos, nada más
Autora: Anna Gavalda
Traductora: Isabel González-Gallarza
Editorial: Seix Barral
Año de publicación: 2004
Sinopsis:
Camille Fauque tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza
para hacerlo. Philibert Marquet, su vecino, vive en un apartamento
enorme del que podría ser desalojado. Franck Lestafier, cocinero de un
gran restaurante, es mujeriego y malhablado, lo cual irrita a la única
persona que le ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja
morir en un asilo. El encuentro de estos cuatro personajes puede
significar la salvación de un naufragio anunciado.
Durante varios años he oído y leído alabanzas a las novelas de Anna Gavalda, una autora que cuenta con una impresionante legión de seguidores tanto en su país como allende las fronteras. Cuando, al fin, he dado una oportunidad a Juntos, nada más, quizá su libro más aclamado, he entendido y sentido a la perfección y de inmediato el poder de atracción de la historia. La escritora francesa nos regala una novela intimista, conmovedora y emotiva, un bonito canto a las segundas oportunidades, a las ganas de vivir y al optimismo que sabrá arrancar fuertes sentimientos en los lectores. ¡Cuán necesario y difícil resulta hoy encontrar un libro que nos anima a mirar al futuro con esperanza!
Camille tiene un don para el dibujo y la pintura, pero deja que su arte languidezca mientras trabaja como señora de la limpieza. Philibert, un joven aristócrata, vive entregado a sus sueños y enfrentado al honor de su familia. Frank es uno de los mejores cocineros parisinos, pero también un joven de gran carácter y un tanto inestable. Paulette, la abuela de Frank, acaba encerrada, contra su voluntad, en una residencia, donde pierde definitivamente la ilusión. Cuatro personajes, cuatro personalidades muy distintas, que darán un giro completo al encontrarse y conocerse.
Juntos, nada más es una novela de considerable extensión que, curiosamente, se lee sola. Se trata de una lectura agradable y emocionante cuyos pilares son, para mí, el estilo de la autora y el magnetismo de los cuatro protagonistas. Anna Gavalda imprime un tono fresco, telegráfico incluso, a la historia y la dota de una frescura y agilidad que conducen al ritmo constante e imparable con que leemos el libro. Los diálogos, que forman una gran parte de la obra, gozan de una naturalidad envidiable y a veces sorprenden con una fina ironía que los convierte en todavía más irresistibles. También cabe mencionar el bonito retrato de la ciudad de París, donde viven los personajes, un escenario mágico que sabe embellecer una novela como pocos y que contribuye al fantástico halo de ternura que rodea la trama.
El principal atractivo de la historia, y donde recae todo el peso del argumento, es el elenco protagonista. Cuatro personas que irradian fuerza y debilidad, magnetismo e insustancialidad, alegría y tristeza. Cuatro personas de carne y hueso con quienes empatizamos desde el principio gracias a la realidad que acompaña sus actos y la verosimilitud con que están construidos sus perfiles -tanto física como psicológicamente-. Leer la novela supone viajar al corazón del curioso grupo de personajes y permitir que todos ellos entren en el nuestro. Me atrevo a afirmar que, aun sin autorizárselo, los cuatro nombres se instalarán en nosotros y ya no nos abandonarán jamás.
Nada mejor que una novela de personajes cuyos protagonistas parecen reales, vivos, sinceros. Juntos, nada más es una lectura apasionante que demuestra por qué nunca hemos de abandonar nuestros sueños ni dejar de mirar la vida con ojos esperanzadores. Anna Gavalda ha escrito un relato sencillo y complejo al mismo tiempo con el que hace gala de una impresionante habilidad narrativa al plasmar en la novela actos cotidianos que todos realizamos al cabo del día y que en esta historia no son más que los peldaños que llevan a un futuro de cielo azul límpido. Un futuro que siempre estará a nuestro alcance si lo afrontamos con la actitud y la mirada adecuadas.

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