La abadía de Northanger, de Jane Austen

 
 


Título: La abadía de Northanger
Autora: Jane Austen
Traductora: Isabel Oyarzábal
Editorial y año: Debolsillo, 2011 (1818)

Catherine Morland es una muchacha corriente que a los diecisiete años, gracias a su devoción constante hacia las novelas góticas, tiende a ver la vida como una ficción en la que ella es la protagonista. La invitación de unos amigos a Bath marcará el comienzo de su propia aventura, y a la vez, el principio de un largo proceso de evolución personal.


Ahora hacía tiempo que no leía un clásico de la literatura. De vez en cuando me gusta recurrir a títulos y autores que se han alzado como los pilares en los que descansa gran parte de la ficción literaria de las décadas y siglos posteriores. De Jane Austen he leído ya dos obras, Sentido y sensibilidad y Orgullo y prejuicio, con las que he disfrutado mucho, y en esta ocasión me he acercado a la historia de La abadía de Northanger. Si bien el resultado ha sido satisfactorio, considero que este libro no está a la altura de los dos que he citado anteriormente. A pesar de ello, es indudable que nos encontramos ante una de las grandes damas de las letras inglesas de todos los tiempos.

Catherine Morland es una muchacha ingenua y bondadosa que llega a Bath para pasar una temporada con Mr. y Mrs. Allen, un matrimonio amigo de sus padres. Entre baños y bailes, la joven dará sus primeros pasos en sociedad; inseguros al principio, hasta que conoce a dos familias, los Thorpe y los Tilney, con quienes entablará amistad. Gracias a sus nuevos amigos, Catherine reirá y llorará, se divertirá y disgustará, mientras su amable corazón debe hacer frente a los cortejos de hombres por quienes no siente nada y su mente enseguida urde a su alrededor tramas propias de las novelas góticas que tanto le gustan.

Regresar a la prosa de Jane Austen es maravilloso por numerosas razones, pero sobre todo porque la novelista no tiene pelos en la lengua y no duda en trazar ácidas críticas que en parte sorprenden por la modernidad con que parecen haberse escrito. En La abadía de Northanger no deja títere con cabeza y con su particular ironía denuncia, entre otras cosas, el papel menor que tienen los libros de ficción entre los lectores contemporáneos a Catherine. Por otro lado, los diálogos hacen gala de un sentido del humor y un sarcasmo deliciosos que invitan a seguir avanzando y conociendo más y mejor a los protagonistas. En ellos reside quizá el motivo por el cual esta escritora es tan celebrada y recordada: da muestras de conocer a la perfección los recovecos del ser humano y lleva a cabo un trabajo espléndido por lo que respecta a los perfiles de los personajes.

No obstante las buenas palabras que he dedicado a la historia hasta este momento, ha habido algunos elementos que me han enfriando un tanto el interés y que no recuerdo haber hallado en los títulos que ya había leído de Austen. El detalle con el que retrata los lugares que visitan los protagonistas se me ha antojado excesivo y considero que algunas de las descripciones entorpecen bastante el ritmo ágil que sí llevan impreso las conversaciones. El final, por otro lado, me parece forzado y sumamente precipitado. El que debería ser el clímax de la obra queda relegado a un par de páginas y despachado con demasiada presteza, en mi opinión. Por último, me habría encantado poder preguntar a la autora por qué dio ese título a la novela, porque me parece poco acertado al nombrar un lugar que aparece en el último tercio y porque da a entender, falsamente, que gran parte de la trama transcurre ahí.

El año que viene habrán pasado dos siglos de la muerte de Jane Austen y, en 2018, de la publicación póstuma de La abadía de Northanger. Pese a que esta vez el libro ha despertado en mí menos entusiasmo, no por ello dejo de recomendaros las historias de esta maestra de la literatura. En ella conoceréis a personas de carne y hueso que deben enfrentarse a las normas y convenciones sociales que regían las vidas de las gentes de bien a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Mi consejo, eso sí, es que quizá este no sea el mejor título para tomar un primer contacto con la obra de la novelista de Steventon; yo escogería, por ejemplo, Orgullo y prejuicio, en el que, además de la fina e irresistible ironía que ya he citado, hallaréis una historia que mantiene en vilo gracias al don que se esconde detrás de cada palabra escogida.

El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia

 
 
Autora: Sofía Segovia
Editorial y año: Lumen, 2015

Un hombre de avanzada edad toma un taxi en la ciudad de Monterrey rumbo a Linares, donde nació. El viaje solo llevará unas horas, pero el viejo habla y no para, como si delante de él se desplegara todo su pasado. De repente, en el fluir de las palabras, asoma el rostro amigo de un niño sabio que no puede hablar pero oye lo que otros no saben o no quieren oír, y anda rodeado de abejas. Ellas son sus aliadas y las que sabrán guardar los secretos del caserón de Linares, un lugar donde viven mujeres hermosas y tercas y las naranjas tienen un sabor especial. Incluso la muerte es distinta en Linares, y el hombre lo sabe. 


Una vez más soy testigo de que el realismo mágico no solo no ha muerto, sino que sigue encontrando nuevas autorías que aprovechan los recursos de esta espléndida corriente literaria para urdir tramas apasionantes e inolvidables. En esta ocasión El murmullo de las abejas nos llega desde el otro lado del Atlántico, desde México concretamente, y Sofía Segovia es la voz fresca y personal que nos presenta una de aquellas sagas familiares que hay que degustar con sosiego, pues hay muchos ingredientes que la vuelven apasionante y uno no desea llegar nunca a leer la palabra «fin».

La vida de los Morales Cortés transcurre de un modo relativamente tranquilo. En el México de comienzos de siglo, tienen la suerte de contar con numerosas propiedades que les permiten una existencia un tanto relajado, aunque ello no significa que Francisco, el cabeza de familia, no sea un trabajador constante, antes al contrario. La llegada de Simonopio, una criatura que las malas lenguas consideran marcada por el demonio, pues no habla y siempre está rodeado de abejas, será la gran fuente de novedad e innovación que necesitará Francisco: una reforma agraria amenazará con adueñarse de sus tierras, que con tanto sudor sus hombres y él siembran y recogen, y la clave estará en la sabia intuición de un muchacho distinto y especial.

El murmullo de las abejas es una novela deliciosa que aconsejo leer con calma. Sofía Segovia ha llevado a cabo un trabajo magnífico y acercarse a la historia de una manera nada apresurada es lo más adecuado, creo yo, para poder así empaparse gradualmente de los elementos que la convierten en una lectura irresistible. El primer aspecto que me gustaría destacar es la narración misma, la voz que nos presenta y retrata a los Morales Cortés. Repleta de giros propios del español hablado en México, es una prosa viva y delicada que nos traslada a Linares, donde vive la familia, y nos permite un interesante viaje literario y lingüístico que me ha encantado emprender. Acostumbrado a leer a autores patrios o traducciones que buscan la neutralidad, asistir a un relato que utiliza expresiones y palabras lejanas supone un ejercicio refrescante y muy agradable.

La pluma personal de esta gran escritora, sin embargo, también nos lleva a los que son, para mí, los otros dos incuestionables aciertos del libro: los personajes y la trama en sí. Por un lado, los protagonistas están descritos con detalle y precisión y, nos caigan bien o mal, sufrimos por ellos y nos alegramos por sus dichas —o desdichas, que de todo hay—. Por el otro, el argumento, que puede parecer anodino o simple, contiene más de lo que uno imagina y echa mano de los fantásticos recursos fantásticos, valga la redundancia, del realismo mágico para olvidar en ocasiones toda verosimilitud y aportar motivos y elementos que se alejan de lo creíble. Todo lo anterior se personifica en Simonopio, uno de los personajes más tiernos y entrañables que he tenido la suerte de conocer, cuando menos literariamente hablando.

La historia de México me resulta muy desconocida. Como siempre, agradezco la atractiva posibilidad que nos brinda la literatura de ir al encuentro de lo que nos es ajeno y Sofía Segovia incluye en el libro algunas referencias a la convulsa situación que se veía en el país americano a principios del siglo XX. El murmullo de las abejas es más que una saga familiar: es un canto a la vida y a la muerte, al amor y al odio, a la modernidad y a la tradición. Es un juego de contrastes en el que se libra una batalla férrea por doblegar al destino, cuya victoria es dulce como el sabor de una naranja madura. La cubierta misma de la edición española, que me parece más bonita que la original, es la antesala de la bella aventura mexicana que uno hallará en su interior, por lo que os animo a vivirla si algo de lo que he comentado os ha llamado la atención.

La chica del tren, de Paula Hawkins

 
 
Título: La chica del tren
Autora: Paula Hawkins
Traductor: Aleix Montoto
Editorial y año: Planeta, 2015

Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece?


La novela de la que os hablo hoy se convirtió, quizá para sorpresa de muchos, en la más vendida el pasado Sant Jordi. Tal vez fuera inesperado porque vio la luz a mediados del año pasado, pero lo cierto es que La chica del tren ha sabido mantenerse en casi todas las listas de éxito desde entonces. El libro que ha consagrado a Paula Hawkins llegó a mis manos con tibias recomendaciones, si bien me empujaba la curiosidad por conocer por qué tantos lectores lo escogieron para sí mismos o para regalar en el Día del Libro. Tras leerlo, confieso que no me sorprende, puesto que se trata de una lectura absorbente que encantará a quienes busquen una historia diferente y atractiva.

Rachel va a trabajar todos los días en el mismo tren, el de las 8:04, una rutina horaria que le permite reconocer caras familiares entre sus compañeros de vagón. Y también en el exterior: un semáforo en la vía a las afueras de Londres le permite observar, casi a diario, una casa en la que vive una pareja feliz a la que ha puesto hasta nombre. Jason y Jess, como así los ha bautizado Rachel en su mente, parecen disfrutar de una vida plácida, hasta que sucede algo, un hecho que lo cambia todo. Rachel será testigo de excepción de cuanto ocurre en aquel tranquilo hogar y se verá obligada a dar un paso al frente, aunque su pasado y sus inestables recuerdos no la hagan la más indicada para participar en el misterio.

Voy a empezar diciendo que La chica del tren me ha gustado mucho, más de lo que esperaba si tenía en cuenta las opiniones de quienes no me hablaron del libro con demasiado entusiasmo. Puede que ese, leerlo con pocas esperanzas, sea precisamente el motivo por el cual lo he disfrutado tanto, pero la verdad es que me ha atrapado desde las primeras páginas. La novela de Paula Hawkins lleva impreso un ritmo endiablado y trepidante que impide al lector abandonarla hasta casi el final. Un desenlace, por otro lado, totalmente inesperado para mí que me ha mantenido en vilo durante varios capítulos de infarto que he sentido la necesidad de devorar para descubrir qué ocurrió realmente.

A pesar de que los personajes son un poco planos y que es fácil confundir a las mujeres protagonistas, porque tienen rasgos comunes que a veces dificultan que uno las identifique rápida y correctamente, la autora ha aprovechado al máximo el perfil de Rachel, la narradora principal, para llevar al lector a un juego de luces y sombras en el que se confunden realidad e imaginación en todo momento. Y ahí reside, en mi opinión, el gran acierto de la obra: su originalidad. Es una historia que destaca en la mesa de lanzamientos del género porque aporta un argumento novedoso que se desarrolla de un modo muy curioso y bien hilado y contado. En alguna ocasión he comentado cuán ingenuo soy al adentrarme en intrigas, pero esta vez el descubrimiento de lo que sucedió me ha dejado boquiabierto, literalmente.

Hay muy pocos libros que ahora mismo puedan mantenerme despierto después de cenar, y La chica del tren lo ha logrado. Anoche me fui a dormir más tarde de lo habitual porque no podía ir al encuentro de Morfeo sin haber resuelto el misterio del que nos hace partícipes Rachel. Pese a ser su debut en la novela de intriga, creo que Paula Hawkins ha llevado a cabo un trabajo espléndido y ha conseguido ofrecernos una interesante y refrescante dosis de novedad, tanto en la trama como en los propios personajes, que desde aquí quiero aplaudir. Ya solo me queda animaros a que subáis al tren de Rachel y os adentréis en una misteriosa aventura literaria que seguro que os transporta a un estado de tensión y nerviosismo. Es, cuando menos, lo que me ha pasado a mí.

La sonrisa de las mujeres, de Nicolas Barreau

 
 

Autor: Nicolas Barreau
Traductora: Carmen Bas Álvarez
Editorial y año: Espasa, 2012

En París, de vez en cuando, llueve a cántaros y sopla el viento del norte tan fuerte que parece no haber resquicio donde refugiarse. Como cuando las borrascas llegan al corazón y no sabemos cómo ni dónde esperar a que escampe. Para Aurélie las casualidades no existen. Una tarde, más triste que nunca, se refugia en una librería y en un libro. Arrebujada en sus páginas, Aurélie reencuentra la sonrisa que creía haber perdido para siempre. Y muchas cosas más.


Es curioso cómo a veces decidimos permanecer ajenos a fenómenos editoriales protagonizados por novelas que podrían gustarnos. Absurdamente, y en una suerte de rebeldía literaria, optamos por alejarnos de ese libro del que todo el mundo habla y habla bien. Fue lo que me sucedió con La sonrisa de las mujeres, de Nicolas Barreau, y aún hoy soy incapaz de explicar las razones que motivaron mi decisión de no leerlo. Os confieso que me arrepiento. Es una novela romántica preciosa y original que me apetece recomendar especialmente a quienes arden en deseos de encontrar una historia de amor distinta que rompa moldes y cánones.

Aurélie nunca ha sido una gran amante de la literatura. Cuando su novio la abandona por otra, dando así al traste con todas sus ilusiones, sus pasos inciertos la llevan a cobijarse en una librería. Será allí donde encontrará una novela que le cambiará la vida. Y no solo porque sea adictiva y emocionante, no: en la historia aparece Le Temps des Cerises, su restaurante, y la protagonista se parece sospechosamente a ella misma. Anonadada, Aurélie se pondrá en contacto con Robert Miller, el escritor inglés que parece conocerla tan bien, y acabará cruzándose con André Chabanais, el editor francés de la obra, quien hará todo lo posible para que la joven no indague en el halo de misterio que envuelve al autor.

La sonrisa de las mujeres me ha parecido una novela fantástica por varios motivos, que procuraré desgranar a continuación. Nicolas Barreau echa mano de un estilo desenfadado y ameno que aporta frescura e imprime muy buen ritmo en la trama. Esta, además, está pensada con mimo y desarrollada con sumo cuidado a fin de que todos los elementos encajen a la perfección. A lo largo de la historia de Aurélie hay un par de sobresaltos que atrapan y dan aún más emoción a una lectura que ya se nos antojaba apasionante. En cuanto a los personajes, sinceramente me ha gustado y convencido más él que ella, aunque la simpatía que he sentido para con ambos ha sido inmediata y me ha permitido disfrutar de esta bonita historia de amor desde las primeras páginas.

Por otro lado, los dos aspectos que más me han llamado la atención, y robado el corazón, forman una pareja espléndida y siempre es un placer hallarlos en un libro. Me refiero a la ciudad de París, donde se ambienta la trama, y al sector editorial, que hace las veces de personaje secundario en la obra. La capital francesa aparece descrita con cariño y precisión, y cualquier lector que haya podido recorrer sus inolvidables calles se sentirá transportado allá y recordará los momentos vividos y los lugares visitados. Y el mundo del libro desempeña un papel importante, de manera que autores, editores y agentes literarios se dan la mano para esbozar un retrato fiel y amable de cuanto sucede hoy en día en el seno de una editorial.

A pesar de mi injustificada reticencia inicial, lo cierto es que en La sonrisa de las mujeres he encontrado mucho más de lo que esperaba. Contiene una historia de amor cálida que uno lee con una sonrisa y que despierta grandes sentimientos, sí, pero Nicolas Barreau ha tenido a bien, con mucho tino en mi opinión, incluir elementos novedosos que un gran lector de novela romántica sabrá apreciar y agradecer. No me sorprende el éxito que rodea las obras del autor y tampoco me extraña que hayan visto la luz tantas novelas suyas, ya que a juzgar por las cubiertas también transcurren en París y prometen albergar historias de esas que se degustan con placer y que es un lujo recomendar. Como he hecho yo estos últimos días y hago ahora mismo en esta reseña.

Mis recomendaciones para este Sant Jordi

 
 


Sí: el tiempo pasa volando y ¡llega Sant Jordi!, la fiesta más bonita y literaria del año. En mi tierra, además del Día del Libro, es el Día de los Enamorados y por tradición es el día en que se regalan rosas y libros a las personas más queridas. Esta es una semana crucial para el mundo editorial. Se calcula que en Cataluña las ventas del 23 de abril suponen hasta un 8 % de la facturación anual del sector.

Estos días —ojalá fuera todo el año— los libros aparecen en programas de televisión, en informativos, en periódicos y revistas; no solo el mundo de la cultura, sino la sociedad en general camina entre páginas y los escritores y los títulos del momento reinan en estas horas de gran alegría para los amantes de la letra impresa.

En esta época del año, en cuanto das un paso encuentras por todas partes listas de recomendaciones, los libros que no puedes perderte y que pobre de ti que no compres o regales. Los blogueros también aprovechamos la oportunidad para llevar a cabo una selección que, quizá, será de ayuda para quienes aún no se han decidido.

A diferencia de ocasiones anteriores, en que os propuse varios títulos, este año únicamente os voy a recomendar dos libros. Son dos novelas que han visto la luz este 2016 y que no tendréis problemas en encontrar en cualquier librería o puestecito. Mi deseo es que alguna de esas dos llegue a figurar entre los más vendidos de estos días, porque han sido dos sorpresas mayúsculas que se alzan como mis mejores lecturas de los últimos meses. Espero que las disfrutéis y que acertéis si las llegáis a regalar.



Pan de limón con semillas de amapola
Cristina Campos

La vida separó a Anna y a Marina cuando esta última tenía catorce años. Más de treinta años después, sin apenas haber mantenido el contacto, las dos hermanas no tienen nada en común: mientras que Marina trabaja como médico cooperante en Etiopía, Anna permanece en su Mallorca natal y en un matrimonio que hace agua. Un buen día les comunican que Lola Molí, la querida panadera del pueblo, ha fallecido y les ha dejado en herencia el molino y el local. Este inesperado legado será el motivo que reunirá a las dos hermanas, quienes no entienden por qué son las nuevas propietarias de lo que pertenecía a una mujer de la que nada saben y a la que nada las unía.




Asesino Anders ha pasado varios años entre rejas. Ya en libertad, conoce a Johanna, una pastora que duda de la existencia de Dios, y a Per, el recepcionista de la pensión en la que se ha convertido un antiguo burdel. Esta extraña pareja no dudará en aprovechar la fuerza, que no la maña, de Asesino Anders para fundar una empresa dedicada a la extorsión, cuyos servicios pronto serán requeridos por los maleantes más peligrosos de los bajos fondos de la sociedad sueca. Cuando todo va viento en popa y empiezan a ganar serias cantidades de dinero, el negocio se ve amenazado por el propio Anders, quien proclama, contra todo pronóstico, que ha encontrado a Jesucristo y que no desea continuar por la senda del mal. Llegó la hora de reinventarse, pero ¿cómo?



La novela de Cristina Campos es emotiva, intimista, delicada; la de Jonas Jonasson, gamberra, hilarante, rompedora. Son dos opciones muy distintas con las que, no me cabe duda, daréis en el clavo. Las dos tramas a mí me han llegado muy hondo y deseo que triunféis con ellas. Sea como fuere, disfrutad de este mágico día, recorred calles bellamente engalanadas y dad alas a las letras y a los libros como buenos lectores que sois.


¡¡Feliz Sant Jordi!!