El temblor del héroe, de Álvaro Pombo






Título: El temblor del héroe
Autor: Álvaro Pombo
Editorial y año: Destino, 2012

Román es un profesor universitario jubilado al que invade la nostalgia de los días luminosos de la pedagogía en que fascinaba a sus alumnos despertándoles el amor por el saber y ayudándoles a alcanzar una vida más noble y más alta. Halagado por el interés hacia su persona que demuestra un joven periodista, Héctor, permite que éste entre en su vida sin sospechar que el pasado torturado del nuevo personaje le atrapará en una situación en la que es incapaz de tomar decisiones, de comprometerse con el drama al que asiste.


Álvaro Pombo es uno de los escritores españoles contemporáneos más influyentes. Es miembro de la Real Academia Española, milita en un conocido partido político de reciente formación y en su haber cuenta con importantes premios literarios, entre los cuales destacan el Planeta en 2006 y el Nadal, obtenido en 2012 por su última novela, El temblor del héroe; es una historia que aúna en la trama, con un resultado poco satisfactorio, filosofía y reflexiones sobre la vida, el amor, el sexo y las relaciones personales en general.

Cuando Héctor, un joven periodista, se interesa por la figura que en su momento representó Román, un profesor ya jubilado, la vida de éste da un vuelco espectacular. El pasado de Héctor se manifestará de una manera que alterará irremediablemente la existencia de Román, y entre ambos se trazará un lazo más allá del interés profesional. Eugenio y Elena, dos antiguos alumnos del profesor que aún mantienen contacto con él, también desempeñarán un papel importante en el nuevo estadio en el que ha entrado la vida de Román.

Me cuesta escribir la reseña de El temblor del héroe, porque se trata de una novela que, adelanto ya, no me ha gustado nada. No tanto por la historia, que me ha parecido una mera excusa de la que se sirve el autor para meter con calzador nombres de filósofos, teorías y expresiones en latín -algunas de las cuales son muy poco comunes y ni siquiera se digna explicarlas-, como por el estilo de Álvaro Pombo, que me ha entorpecido la lectura una y otra vez por los motivos que citaré a continuación.

Cuando un escritor tiene un gran dominio de la lengua y quiere aprovecharlo, se encuentra con que la línea que separa una prosa culta de una prosa pedante es finísima; Pombo, en mi opinión, la ha cruzado de un salto. La narración es opaca, llena de palabras rimbombantes y muy probablemente desconocidas por el lector, con una pluma que peca de ambiciosa y que termina ofreciendo una historia lenta y aburrida. Es éste uno de aquellos casos en que el cómo eclipsa el qué, en que los hilos que forman el tejido narrativo no permiten ver a través, y resulta complicado empatizar con los personajes y llegar a adentrarse del todo en el argumento.

El hecho de que una novela razonablemente corta me parezca una pendiente a cuya cima no es fácil llegar ya refleja la opinión que me merece el libro en cuestión. Desgraciadamente, dado que el aspecto que me ha desagradado ha sido el estilo del autor, es poco probable que vuelva a coger una historia de Álvaro Pombo, porque me temo que de nuevo me hallaría ante el mismo tipo de prosa. Es evidente, pues, que no me atrevo a recomendaros El temblor del héroe; decidid leerla, o no, en base a vuestros propios gustos literarios.

La palabra de fuego, de Frédéric Lenoir y Violette Cabesos

  
  



Título: La palabra de fuego
Autores: Frédéric Lenoir y Violette Cabesos
Traductora: Teresa Clavel
Editorial y año: Grijalbo, 2012

Cuando en el siglo I, en Pompeya, el volcán Vesubio entra en erupción, la esclava Livia se refugia debajo de su casa, siendo portadora de un importantísimo secreto. Durante la Edad Media, en una abadía francesa, dos monjes guardan un enigmático pergamino dentro de una estatuilla. No se atreven a revelar su contenido al resto del mundo. Ahora, siglos después, los cadáveres calcinados de los amantes de Pompeya y esa misteriosa estatuilla son dos de las pistas que sigue una carismática pareja de arqueólogos en su intento por esclarecer un fabuloso enigma.


Los amantes de los thrillers históricos estamos de enhorabuena con la publicación de la segunda novela en la que trabajan, codo con codo, Frédéric Lenoir y Violette Cabesos. Tras La promesa del ángel, los dos autores franceses recuperan a la protagonista de su ópera prima para llevarla de Pompeya a la abadía francesa de Vézelay en busca de un poderoso secreto. La palabra de fuego ofrece una historia apasionante y emocionante que mezcla, con gran inteligencia, realidad, ficción e intriga y que logra deslumbrar al lector.

Pompeya, siglo I. El Vesubio vierte su rabia sobre la ciudad y, en medio de la desgracia, una esclava cristiana custodia un secreto que transformaría al mundo. Francia, siglo XII. Dos monjes esconden un pergamino mientras intentan atraer a peregrinos merced a la figura de María Magdalena. Francia e Italia, siglo XXI. La arqueóloga Johanna debe escarbar en el pasado para mantener su presente y el de su hija, aunque para ello hurgue entre mensajes enterrados y se convierta en un obstáculo que alguien no tendría reparo alguno en eliminar.

Tres son las historias que protagonizan La palabra de fuego; dos en el pasado y una en el presente. Cada una de ellas cuenta con una recreación histórica extraordinaria y fiel a los hechos. Destaca, sobre todo, el devenir de Livia, la esclava cristiana, de manera que uno vive, casi en sus propias carnes, los años previos a la pesadilla de la erupción del Vesubio y la tragedia misma. Las tres tramas de la novela, que giran alrededor de un mensaje oculto, se complementan a la perfección y cada una de ellas aporta datos e información que enriquecen la lectura de las otras dos. Lenoir y Cabesos hacen gala, de nuevo, de una brillante maestría.

Todos los personajes, por otro lado, cuentan con un perfil muy detallado, pero es la acción el principal atractivo del libro: frenética, trepidante, adictiva, todo cuanto sucede en la novela presenta un ritmo vertiginoso que no sólo no decae, sino que va en aumento página tras página. Asimismo, a pesar de que se trata de una historia independiente, los autores salpican la narración con guiños y referencias a las aventuras que vivió Johanna en La promesa del ángel, así que quien ya haya leído ésta disfrutará la nueva entrega aún más.

El primer libro de Frédéric Lenoir y Violette Cabesos me pareció muy interesante y original, y de nuevo vuelven a ganarse mi aplauso con un argumento lleno de giros ambientado en Pompeya, uno de los enclaves más fascinantes y aterradores de la Antigüedad. La promesa de fuego promete grandes dosis de intriga que os encandilarán y que os regalarán una lectura intensa y palpitante. No dudéis en emprender este viaje tan resplandeciente como enigmático, porque estoy convencido de que no os decepcionará. Ya lo veréis.

Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas

  
  



Título: Los tres mosqueteros
Autor: Alexandre Dumas
Traductor: Torcuato Tasso Serra
Editorial y año: Debolsillo, 2011 (1844)

Francia, abril de 1625. En la polvorienta villa de Meung se cruzan los destinos de un joven gascón, una hermosa mujer y un misterioso hidalgo; así da comienzo una de las mayores historias de aventuras jamás escrita. Una carta de recomendación extraviada es la responsable de que el impulsivo D'Artagnan se adentre, sin saberlo, en un mundo de intrigas palaciegas, luchas intestinas, traiciones, celos, capas y espadas en el que perseguirá su sueño de gloria. De paso, forjará una amistad inquebrantable encarnada en una divisa inolvidable: «¡Uno para todos y todos para uno!».


Hay clásicos que perviven al paso del tiempo porque presentan un retrato único de la sociedad del momento; otros, dado que los perfiles de sus personajes han pasado a formar parte de la cultura de referencia; y aún hay un tercer grupo que sobrevive gracias a la emoción y al atractivo que emana la historia que nos cuenta. Los tres mosqueteros, de Alexandre Dumas, reúne, con un resultado sorprendente y maravilloso, las tres cualidades, y se alza como uno de los grandes clásicos que, siglo tras siglo, continúa atrapando y encandilando a los lectores. Ni que decir tiene que, como coincidiréis conmigo, motivos no le faltan.

D'Artagnan es un joven valeroso que acude a la gran ciudad para lograr su sueño y convertirse en mosquetero. En París el joven encuentra mucho más que la compañía que sirve para la defensa del rey Luis XIII: aventuras, intrigas palaciegas, enfrentamientos entre las fuerzas del monarca y las del cardenal Richelieu, duelos con un sinfín de caballeros por el honor de ciertas damas... Lo más importante, sin embargo, será la amistad que trabará con Athos, Porthos y Aramis, tres curiosos mosqueteros que no dudarán en unirse a D'Artagnan y formar un grupo sólido, inseparable e incorruptible que se apoyará mutuamente en cualquier circunstancia.

El primer aspecto que me gustaría resaltar de Los tres mosqueteros es el impresionante magnetismo que desprenden las situaciones que protagonizan los cuatro jóvenes. Más allá de los hechos que marcaron a cada uno de ellos, que se nos ofrecen poco a poco, a su debido tiempo, si hay algo que me haya impedido separarme de la historia ha sido la cantidad de intrigas y traiciones que pueblan la novela. El cardenal Richelieu y su guardia personal, aquí, y los reyes y los mosqueteros, allá, forman los dos bandos que controlaban el París del siglo XVII, y ni unos ni otros dudan en tramar planes que los lleven a brillar por encima de sus enemigos. ¡Qué buenos momentos he pasado descubriendo los engaños y las astucias de todos ellos!

La maestría de Dumas, por otro lado, traspasa la narración misma. Los perfiles de los tres mosqueteros y de D'Artagnan están tan bien construidos, son siempre tan fieles a una personalidad magníficamente definida, que se establece, a lo largo del libro, una relación mágica entre autor, protagonistas y lector, y uno no puede sino sentirse desamparado al finalizar la lectura y separarse de ellos. Por último, el estilo del autor es tan ágil y entretenido que destuye cualquier prejuicio que albergáramos acerca de la amenidad de las obras clásicas.

Los tres mosqueteros es, además de una de las novelas de aventuras más brillantes de todos los tiempos, un canto a la amistad, al honor y a la valentía. En la historia se encuentran cuatro de los personajes más reconocibles y célebres de la literatura universal, los cuales encumbran a Alexandre Dumas y le permiten acceder al Olimpo de los escritores. Tan sólo me queda felicitar a la editorial Debolsillo por corregir el nombre del autor y huir de un «Alejandro» que suena arcaico, inexacto y completamente fuera de lugar y época. ¡Desterremos de una vez las traducciones de nombres propios, tan arraigadas en la tradición de nuestro país!

La curandera de Atenas, de Isabel Martín

  
  



Título: La curandera de Atenas
Autora: Isabel Martín
Editorial y año: Temas de Hoy, 2010

Siglo V a. C. Helena, hija del filósofo Empédocles, es secuestrada en Sicilia y, tras un largo viaje, vendida en Atenas a Aspasia de Mileto, amante de Pericles. Allí conocerá a Hipócrates, uno de los más afamados médicos de la antigua Grecia, cuya sabiduría ha llegado hasta nuestros días. Junto a él se introducirá en el mundo de la sanación y del verdadero amor. De esclava a hetaira, de hereje a curandera, el personaje de Helena nos muestra en esta novela el momento cumbre de la Atenas clásica, una ciudad por la que en este periodo desfilan los más ilustres filósofos y donde la democracia siembra sus primeras semillas.


Viajar al pasado con un libro es siempre un placer. Y a la Grecia clásica, una auténtica delicia. La segunda novela de Isabel Martín, La curandera de Atenas, nos transporta a una de las épocas más apasionantes en todos los ámbitos a través de una mujer dispuesta a desafiar al oráculo y a los mismísimos dioses. Una historia que, sin duda alguna, cuenta con la aprobación de los moradores del Olimpo, a pesar de la especial relación que la protagonista mantiene con ellos.

Helena es una joven a la que el destino le depara numerosas aventuras y distintas vidas por vivir. Cuando es secuestrada durante la boda de su hermana, comienza la odisea personal que la llevará a recorrer la Hélade y a codearse con algunas de las personalidades más influyentes del momento. Por el camino se encontrará con amigos que no dudarán en acompañarla, pero también se enfrentará a obstáculos difíciles de salvar. Lo que Helena no olvida, y mucho menos perdona, es la conjura que le arrebató todo cuanto tenía, y no cejará en su empeño hasta conocer quién planeó y dispuso su secuestro.

La curandera de Atenas es una fantástica novela histórica que hará las delicias de los amantes del género, gracias a la originalidad del argumento y a las andanzas de Helena, y de quienes aún no se atreven a darle una oportunidad. Se trata de un libro con la dosis justa de Historia: no apabulla a los lectores a base de datos, batallas y nombres. La reconstrucción de la Grecia del siglo V a. C. se presenta con una gran naturalidad y los detalles que reflejan el día a día de la gente dan fe de la exhausta documentación que se oculta tras la trama.

En la novela, por otra parte, la autora ha tenido a bien añadir a algunos de los personajes a los que todos conocemos y admiramos. Pericles, Alcibíades, Hipócrates y Sócrates, entre otros, pasean por estas páginas y no dudan en intervenir en la historia para otorgarle más emoción y un interés histórico mayor. El estilo de Martín, por último, es maravilloso. La prosa, cuidada y tan elaborada como sencilla al mismo tiempo, demuestra que la autora tiene una habilidad innata, y uno no puede menos que elogiar y envidiar un poco, por qué no decirlo ese especial don.

La Grecia del siglo V a. C. es «mi» período. Es tanta la fascinación que siento para con esa época que una novela ambientada en ella ya encuentra en mí, como lector, una alegre predisposición. A pesar de ésta, el libro debe lograr acercarme al ambiente del Pireo, a la magnificencia de la acrópolis ateniense, a la magia que rodea Delos, y La curandera de Atenas lo ha conseguido con creces. He acompañado a Helena en un periplo único y emocionante del que guardo muy buenos recuerdos y he conocido a celebridades que marcaron un antes y un después. ¿Quién dijo que viajar, en general, fuera caro y al pasado, en particular, imposible?

Perdona si te llamo amor, de Federico Moccia

  
  



Título: Perdona si te llamo amor
Autor: Federico Moccia
Traductora: Cristina Serna
Editorial y año: Planeta, 2008

Niki es una joven madura y responsable que cursa su último año de secundaria. Alessandro es un exitoso publicista de 37 años a quien acaba de dejar su novia de toda la vida. A pesar de los 20 años de diferencia que hay entre ambos y del abismo generacional que los separa, Niki y Alessandro se enamorarán locamente y vivirán una apasionada historia de amor en contra de todas las convenciones y prejuicios sociales.


Hay ciertas novelas, y por ende sus respectivos autores, que apenas si necesitan presentación e introducción. Perdona si te llamo amor es una de ésas gracias al fenómeno que ha desatado la publicación de las historias de Federico Moccia. Su tercer libro, y el primero que llegó a nuestro país, cuenta una relación de amor que no deja indiferente a nadie. A mí tampoco, aunque enseguida contaré los motivos.

Niki es una joven de diecisiete años cuya vida está dedicada a sus amigos, sus estudios y a su manera tan especial de afrontar el destino. Alessandro está a punto de cumplir treinta y siete y ha visto cómo, de la noche a la mañana, sus planes de futuro se han evaporado. Cuando ambos se conocen, todo cuanto los separa es lo que los acaba de unir, y su historia dará un nuevo significado a la palabra «amor». 

Perdona si te llamo amor cuenta, como acabo de resumir, la historia de amor entre Niki y Alessandro. Federico Moccia demuestra una gran valentía al proponer un argumento tan atípico, pero la verosimilitud con la realidad —o, mejor dicho, la falta de ésta— acaba sustituyendo al valor y acaparando la atención de los lectores. Las reacciones de la pareja protagonista son totalmente surrealistas, imposibles de asimilar y creer, y ello rompe la magia de la novela. La relación entre ambos es bonita, sí, pero carece de la credibilidad que nos la acercaría aún más y se adentra en un universo especial con el que es difícil identificarse.

El estilo del autor, por otra parte, peca de simple y es tan plano que en ocasiones puede llegar a aturdir y desconcertar. La narración es, pues, demasiado ligera y sencilla —al principio choca la estructura de frase-punto, frase-punto, aunque por suerte lo compensan las aventuras por Roma e Italia, un entorno maravilloso gracias al cual nos reconciliamos con el autor. La historia, además, cuenta con algunas escenas muy bien seleccionadas y pensadas que dan fe de la originalidad del autor, y uno no puede menos que desear, en dichas situaciones, encontrarse en la piel de los protagonistas y sentir como ellos. El ritmo, por último, es el adecuado, y como cualquier best seller que se precie se trata de un libro que se lee solo, por decirlo así. 

Eran tantas, y tan variadas, las opiniones que había leído acerca de Perdona si te llamo amor que ahora, terminada la lectura, me encuentro en la cómoda situación de dar la razón tanto a los detractores como a los amantes de la novela. Federico Moccia ha tejido una trama capaz de emocionar o de aburrir, en función de la persona que la lea. Yo he pasado por este libro con una media sonrisa y con la ceja levantada en ocasiones, pero no me arrepiento de haberle dado una oportunidad. No sé si repetiré con este autor, pero perded cuidado, porque ¡os mantendré informados!

Jane Eyre, de Charlotte Brontë






Título: Jane Eyre
Autora: Charlotte Brontë
Traductora: Carmen Martín Gaite
Editorial y año: Alba, 1999 (1847)

Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.


Cuando pensamos en novelas convertidas en grandes clásicos de la literatura, las hermanas Brontë son, sin duda, los primeros nombres en los que pensamos. El éxito de las tres escritoras reside en su capacidad para hilvanar una historia de amor distinta en la que subyace una importante crítica a su época y a los valores que por entonces imperaban. Jane Eyre es uno de los libros más famosos de todos los tiempos y la propia Jane y el señor Rochester ya forman parte de la cultura popular de referencia. 

Jane Eyre es una muchacha huérfana a la que el destino no ha sonreído demasiado. Tras soportar las crueldades de sus primos, y la indiferencia de su tía, es enviada a un internado, en el cual la vida tampoco es del color de rosa. Finalmente, consigue un trabajo de institutriz gracias al cual huye de todo cuanto la oprimía y deprimía. En su nuevo trabajo, Jane conocerá el amor, pero la joven es consciente de que construir una relación es complicado, y las circunstancias así se lo confirmarán cuando su corazón pertenezca al padre de la joven a quien da clases.

Jane Eyre es, ante todo, una novela romántica. El amor que une a Jane y al señor Rochester es un amor honesto, real, que despertará en nosotros muchas emociones. Por otra parte, cabe mencionar el esfuerzo que hizo Charlotte Brontë por construir unos personajes verosímiles: tanto ella como él son personas de carne y hueso, en ningún momento idealizadas, que incluso cuentan con defectos físicos que los alejan de cualquier prototipo estereotipado de protagonista romántico. Forman una pareja curiosa y ahí se encuentra la maestría de la novela: su amor es creíble y pasamos las páginas pudiendo identificarnos con ellos.

En la historia de Jane, además, encontramos una fina ironía que denuncia la hipocresía que reinaba en la época de la autora y que rompe una lanza a favor del feminismo y del rechazo de las normas clericales. También forma parte de la historia un inquietante misterio que añade la dosis justa de intriga que acabará por atraparnos. No quisiera terminar la reseña sin elogiar el trabajo de Carmen Martín Gaite. Su traducción ensambla a la perfección el ambiente trágico y oscuro de la novela victoriana con el dominio del lenguaje exquisito al que nos tiene -tenía- acostumbrados la escritora salmantina. Una verdadera delicia.

La novela más conocida de Charlotte Brontë es un canto al amor y a la inconformidad. Gracias a la maravillosa narración de la autora, Jane Eyre forma parte de un selecto grupo de historias que a pesar de los años, y siglos, que pasen continúa enamorando a los lectores. Si queréis descubrir a unos personajes únicos que os conducirán a un espléndido viaje al pasado, mediante un argumento tan universal como intemporal, ésta es vuestra novela. No os arrepentiréis de haberle dado una oportunidad, creedme.

Cacao, de Michèle Kahn

  
  
 


Título: Cacao
Autora: Michèle Kahn
Traductora: Rosa Alapont
Editorial y año: Grijalbo, 2006

Los Álvarez Sarmiento son una familia de origen judío afincada en el País Vasco francés que lleva varias generaciones dedicada a la elaboración y venta de chocolate. En 1761, el Consejo de Bayona promulga una ordenanza que obliga a los judíos de la zona a cesar en sus actividades comerciales. David Álvarez, patriarca y memoria viviente de la familia, y su nieta Luna deciden luchar y, rastreando en el pasado a lo largo de la historia familiar, pueden demostrar que los Álvarez Sarmiento se encontraban entre los que introdujeron el cacao en Europa y se esforzaron por extender su uso. Con ello pretenden que se revoque la injusta decisión.


Cerca de una cincuentena de novelas publicadas en Francia preceden el nombre de Michèle Kahn. Cacao es una de sus primeros libros traducidos al español, y en él la autora gala repasa la historia de los maestros chocolateros en Bayona y hace un esfuerzo por acercanos a los protagonistas, cuyas raíces se arraigaron en nuestro país. Una historia original e interesante que termina protagonizando una novela muy lenta y densa.

David Álvarez Sarmiento es un hombre de negocios de origen español afincado en una localidad bayonesa. Junto a su nieta Luna, elabora uno de los chocolates más codiciados de la comarca. Sin embargo, los Álvarez Sarmiento se han ganado las antipatías de sus colegas cristianos, quienes no les perdonan que sean judíos. Empieza, entonces, una peculiar caza de brujas cuyo objetivo será inhabilitar a los maestros chocolateros que practican las enseñanzas de la Torá. Una batalla encarnizada en pos de la ansiada victoria.

En Cacao llama la atención, en primer lugar, el estilo de la autora. Michèle Kahn consigue un curioso equilibrio: las descripciones hacen gala de un léxito culto, y en ocasiones arcaizante, mientras que los diálogos muestran una sorprendende actualidad. A pesar de ese logro, los primeros capítulos presentan tal atropello de nombres que el árbol genealógico y el listado de personajes que aparecen al principio de la novela son de obligada consulta; este hecho entorpece tanto la lectura que acabamos perdiendo el hilo.

El aspecto que destruye el ritmo de la historia, sin embargo, es otro: la gran cantidad de información acerca de los judíos y un relato pormenorizado de los alegatos que escriben en su defensa. Uno no puede pretender ofrecer una trama alrededor de una familia de maestros chocolateros -aplaudo ese planteamiento inicial- cuando, después, el grueso del libro está dedicado a los tejemanejes legales que enfrentan, una y otra vez, a judíos y cristianos. La historia de los Álvarez Sarmiento, que se me antojaba atractiva y emocionante, la razón -parecía- de la novela, se ve relegada a un injusto segundo plano que no le hace justicia alguna.

En literatura, a menudo los lectores nos llevamos ciertas decepciones porque son los mismos autores quienes parecen no tener claro qué nos quieren contar. Si la intención de Michèle Kahn fuera avasallarnos con nombres, decretos y artículos, sin duda Cacao cumple su cometido; si, por el contrario, tenía en mente, como creo yo, describir cómo vivían los protagonistas en su época, de qué manera se dedicaban a la interesante tarea de realizar y vender chocolate y qué problemas encontraron en su camino, esta novela alcanza una tercera parte de su propósito. Qué pena, porque tanto el período histórico como la ubicación del argumento (el País Vasco de la segunda mitad del siglo XVIII) y el oficio de los protagonistas prometían mucho.

Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith

  
  



Título: Un árbol crece en Brooklyn
Autora: Betty Smith
Traductor: Rojas Clavell
Editorial y año: Lumen, 2008 (1943)

Francie Nolan adora leer, y lo hace sentada en las escaleras de emergencia de su casa, a la sombra de un árbol. Ésta es la entrañable historia de su vida y la de los Nolan en general, una familia pobre, de raíces irlandesas y austriacas, que llegó a América buscando prosperidad. Francie crece con un padre dulce pero débil y demasiado pegado a la botella, de manera que el verdadero soporte de la familia es su madre, que trabaja limpiando las escaleras de la vecindad. Un coro de familiares y amigos rodea a la familia, pero queda claro desde el principio que son las mujeres Nolan las que de verdad pisan fuerte en la vida.


Betty Smith fue una autora norteamericana que publicó cuatro novelas con un éxito notable. A pesar de ello, se trata de uno de los nombres más olvidados de la literatura del siglo XX, y hay que agradecer a la editorial Lumen que nos regalara la publicación de su primer libro, Un árbol crece en Brooklyn, una reconstrucción fiel y fantástica de cómo vivían los hijos de inmigrantes en el Nueva York de los años 20, tan emblemático como pobre y triste. Una novela que cuenta con una de las protagonistas más tiernas de todos los tiempos.

Francie es una muchacha dulce y tímida. Le encanta leer y (mal)vive en Brooklyn junto a sus padres y su hermano. La joven profesa un amor profundo a su padre, un hombre irlandés que, desgraciadamente, adora los bares y la bebida en general. A medida que pasan los años y aprende innumerables lecciones, Francie verá cómo su personalidad curiosa e inconformista la llevará a buscar un mejor futuro del que le espera en su casa; un futuro que parece lejos pero que la aguarda en algún lugar desconocido al intentará llegar con todas sus fuerzas.

El ambiente que protagoniza Un árbol crece en Brooklyn es desalentador. A pesar de la pobreza que rodea a los protagonistas, Betty Smith cuenta todo cuanto les sucede con una sensibilidad y una naturalidad extremas, y en ningún momento se regodea de las desgracias para emocionar a los lectores. La facilidad con que logra que empaticemos con Francie y su familia es asombrosa y es inevitable identificarse con el carácter luchador de la joven, un personaje adorable que os mantendrá pegados a las páginas del libro.

Por otro lado, la novela hace las veces de un libro de Historia y retrata, con rotunda exactitud -pues Smith lo vivió en primera persona y refleja situaciones y momentos que ella misma experimentó-, el día a día de los hijos de inmigrantes que viven en Brooklyn, una zona difícil y tan llena de oportunidades como de peligros. De nuevo aflora el tacto de la autora y con una deliciosa sinceridad nos hace partícipes de los pensamientos y las ilusiones que pasan por la mente de la protagonista. 

Un árbol crece en Brooklyn es un canto a la esperanza, a la libertad de expresión y opinión, a la lucha por ir en busca de un trabajo, una familia, una razón para vivir. Una novela preciosa que encumbra el estilo de Betty Smith y que la presenta como una narradora excepcional. Desde aquí lanzo mi deseo de que veamos publicadas todas las obras de esta magnífica escritora, porque estoy convencido de que nos esperan historias maravillosas, como la de Francie, capaces de llegar al corazón.