El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Jonas Jonasson






Título: El abuelo que saltó por la ventana y se largó
Autor: Jonas Jonasson
Traductora: Sofía Pascual Pape
Editorial y año: Salamandra, 2012

Momentos antes de que empiece la pomposa celebración de su centésimo cumpleaños, Allan Karlsson decide que nada de eso va con él. Vestido con su mejor traje y unas pantuflas, se encarama a una ventana y se fuga de la residencia de ancianos en la que vive, dejando plantados al alcalde y a la prensa local. Sin saber adónde ir, se encamina a la estación de autobuses, el único sitio donde es posible pasar desapercibido. Allí, mientras espera la llegada del primer autobús, un joven le pide que vigile su maleta, con la mala fortuna de que el autobús llega antes de que el joven regrese y Allan, sin pensarlo dos veces, se sube con la maleta, ignorante de que en el interior de ésta se apilan, ¡santo cielo!, millones de coronas de dudosa procedencia. Pero Allan Karlsson no es un abuelo fácil de amilanar. Esta vez, en su enésima aventura, cuando creía que con su jubilación había llegado la tranquilidad, está a punto de poner todo el país patas arriba.


El fenómeno best seller a menudo no es más que el efecto de una magna campaña de publicidad llevada a cabo por las editoriales. Las novelas que todos vemos, leemos y comentamos quizá son menos interesantes que algunos títulos que nadie conoce ni recuerda. En ocasiones, sin embargo, hay lugar para llevarnos agradables sorpresas con historias que bien merecen la fama tan repentina que han logrado. Ese es el caso de El abuelo que saltó por la ventana y se largó, la primera y encantadora novela de Jonas Jonasson, un autor al que sin duda deberemos tener en cuenta en el futuro. Si sus obras siguen la estela de su ópera prima, aquí tiene a un fiel seguidor.

A Allan Karlsson le quedan unas pocas horas antes de acudir a su fiesta de cumpleaños, en la cual asistirá todo el plantel de la residencia en la que vive. A él, no obstante, cumplir cien años le da lo mismo, así que no duda en abrir la ventana de su habitación y escaparse, en busca de libertad. A partir del momento mismo de la huida, el destino hará que Allan se encuentre con unos curiosos personajes con quienes vivirá una aventura tan emocionante como inolvidable. Y no es que Allan necesitara más emociones, ya que todo un siglo de vida le ha permitido codearse con celebridades mundiales y poderosas. Ahora que la policía investiga su desaparición, el abuelo centenario recorrerá Suecia con la maleta repleta de recuerdos... ¡y de millones!

Demos gracias a los autores y a las editoriales por las novedades tan brillantes con que a veces tienen a bien deleitarnos. Cuando empecé a leer El abuelo que saltó por la ventana y se largó, poco sabía de la novela, y quizá por esa razón la he disfrutado tanto. Jonas Jonasson nos trae una historia original, fresca y amena, con la cual la diversión está más que asegurada. La vida de Allan, que abarca todo el siglo XX, hace las veces de una diferente lección de historia, ya que gracias a él repasamos los momentos más importantes de la pasada centuria. Rusos, alemanes y norteamericanos, y sus respectivos conflictos, se reúnen en torno a la figura de este entrañable abuelo, quien nos roba el corazón gracias a su bondad y sus ganas de superar cualquier obstáculo. Y no son pocos los que le han salido, y le saldrán, al paso, pero Allan sabe mejor que nadie cuán inútil resulta luchar contra el destino y el orden de las cosas.

El magnífico sentido del humor del escritor, por otra parte, domina y dirige el hilo conductor del libro. Uno no puede sino elogiar el sinfín de giros argumentales que logran arrancarnos sonrisas o carcajadas -tal vez hasta involuntarias e incontrolables-. Las peripecias de Allan están salpicadas por una legión de comentarios irónicos y fantásicos que no solo amenizan la lectura, sino que revelan una destreza narrativa difícil de encontrar. A la alegría y al vitalismo que protagonizan las páginas de la novela hay que añadirle un grupo bien elegido de personajes que acompañan a Allan a lo largo de la misma. Una pandilla tan inverosímil como simpática que hace de cicerone a través de una odisea magníficamente surrealista y muy, muy cómica.

Creo que alguna vez ya he comentado las consecuencias, tan devastadoras como en parte predecibles, de las expectativas que tenemos para con una novela en particular. De El abuelo que saltó por la ventana y se largó no esperaba nada más que una historia distinta, y el humor de Jonas Jonasson me ha complacido en extremo. Es difícil mantener el listón de diversión alto durante cuatrocientas páginas, y lo cierto es que el autor sueco lo ha conseguido con creces. Hay alguna que otra anécdota protagonizada por Allan que sin duda tardaré años en olvidar; tal ha sido el impacto que me ha causado la vida de este abuelo centenario. ¿Os atrevéis a dejaros llevar por un personaje tan real como espléndido y cercano?

¿Hay alguien ahí fuera?, de Marian Keyes






Título: ¿Hay alguien ahí fuera?
Autora: Marian Keyes
Traductora: Matuca Fernández de Villavicencio
Editorial y año: Plaza & Janés, 2006

Anna Walsh está totalmente destrozada, física y emocionalmente. Se encontraba tumbada en el sofá en la casa de sus padres en Dublín, obsesionada con una sola cosa: volver a Nueva York, una ciudad que significa para ella sus mejores amigos, el trabajo más maravilloso del mundo y, sobre todo, significa su marido, Aidan. Pero la vuelta a Manhattan no iba a aclarar nada en la vida de Anna: no sólo llevaba consigo sus cicatrices sino que, aparentemente, ya no podría contar con Aidan. Quizá Anna debería dejar de buscar, pero ¿podrá? Un grupo de amigos encantadores pero nada normales, una revelación totalmente inesperada, dos nacimientos y una boda extrañísima ayudarán a proporcionar a Anna lo que busca y a cambiar su vida para siempre.


Afirmar que Marian Keyes es una de las grandes escritoras de su género es una obviedad. Me atrevo a ir más allá: su maestría narrativa trasciende cualquier clasificación literaria y la encumbra como una de las mejores autoras contemporáneas. La familia Walsh -un matrimonio ya adulto y cinco hijas a cual más alocada- protagoniza la inolvidable saga que ha llevado a Keyes a la fama mundial. ¿Hay alguien ahí fuera? nos trae la historia de Anna, una de las hermanas más jóvenes, cuya vida resulta tan apasionante como las de sus parientes. O quizá más...

Anna trabaja para una importante marca de cosméticos y vive junto a Aidan, su marido, en Nueva York. Un buen día despierta, de repente, en Dublín, en casa de sus padres, con un par de heridas muy serias y unas cicatrices difíciles de maquillar. Anna deberá enfrentarse a la realidad y afrontar la tragedia que ha vivido, y para ello deberá volver a América e intentar recomponer los pedazos en que ha quedado reducida su existencia. Sin embargo, no estará sola: contará con la inestimable ayuda de sus hermanas, de su madre y de sus amigos; todos ellos forman un grupo tan variopinto y singular que inevitablemente supondrán el apoyo que Anna tanto necesita.

Las tramas de los libros de Marian Keyes siempre ofrecen un equilibrio tan inaudito como bien logrado. El trasfondo trágico que suele encontrarse en sus novelas viene acompañado de un sentido del humor único y delicioso que resta dramatismo a la historia y hace las veces del contrapunto necesario en argumentos tan duros. ¿Hay alguien ahí fuera? no es ninguna excepción y en el relato que protagoniza Anna hallamos tristeza y alegría a partes iguales. Es harto complicado hacer que el lector se emocione en una página para conseguir que, en la siguiente, sea la risa la causa de las lágrimas. Esa es la razón principal por la cual he leído ya cuatro libros de esta autora; y llegarán más, muchos más, porque la prosa de Keyes es tan brillante que se vuelve adictiva.

Si dejamos a un lado el estilo de la escritora, el otro aspecto que destaca por sí mismo es el elenco de personajes. Cuentan con unos perfiles tan verosímiles y surrealistas al mismo tiempo que enseguida resultan adorables. La familia Walsh, que es la gran protagonista, regresa en todo su espendor: Claire, Rachel y Maggie, a quienes ya conocimos en sus respectivos libros, nos saludan de nuevo; y también Helen, la hermana más pequeña y peculiar, y mamá Walsh, quien sin duda está pidiendo a gritos una novela para sí. Es la madre una mujer muy especial -en muchos sentidos-, que aporta una visión de la realidad un tanto adulterada que se nos antoja irresistible y divertidísima. Es el personaje que, siendo secundario, más crece a lo largo de la serie, y actúa de nexo entre las cinco hermanas. En definitiva, es el protagonista por el que muchos escritores matarían, ya que conecta con el público con una naturalidad espectacular.

En la contraportada de ¿Hay alguien ahí fuera?, la editorial Plaza & Janés asevera que Marian Keyes nunca defrauda, y vaya si tienen razón. Es una apuesta segura que no falla y que sabe, como nadie, presentar un argumento crudo aderezado con un tono humorístico excelente. Hace poco supimos que el esperado libro de Helen, la quinta y última hermana, saldrá por fin a la venta en inglés este otoño. Desde aquí felicito a la autora por haber superado los momentos tan difíciles que ha vivido y le invito a dejarse rodear por sus propios personajes, capaces de animar al más deprimido. Si aún no conocéis a la familia Walsh, buscad alguna de las cuatro novelas; no os arrepentiréis de recorrer las preciosas calles de Dublín junto a ellos.

El enigma de la calle Calabria, de Jerónimo Tristante






Título: El enigma de la calle Calabria
Autor: Jerónimo Tristante
Editorial y año: Maeva, 2010

Barcelona, 1881. Gerardo Borrás, un acaudalado empresario, toma su coche de caballos para trasladarse a la estación de Sants y viajar a Madrid. Al llegar al final del trayecto, su cochero se encuentra con que su señor ha desaparecido. A petición de su buen amigo Alfredo Blázquez, ya que el desaparecido es el marido de su prima, Víctor Ros acude a Barcelona a investigar el caso adentrándose en una compleja y peligrosa investigación durante la cual recorreremos con él la populosa Barcelona del siglo XIX; desde los ambientes elegantes del Liceo a los poblados chabolistas de los inmigrantes; Gaudí, Monturiol, los últimos románticos y los primeros modernistas estarán presentes a lo largo de esta novela y acompañarán a nuestro protagonista en la resolución de un gran misterio en una sociedad en plena evolución a las puertas del siglo XX.


No hay mezcla más apasionante que la que resulta de unir historia y misterio. La ambientación en el pasado alimenta nuestra pasión por conocer qué y cómo sucedió hace años, mientras que la trama de intriga nos mantiene aferrados a las páginas e inmersos en el relato. Jerónimo Tristante ha sabido servirse de los beneficios de ambos géneros al escribir la -por ahora- trilogía sobre Víctor Ros, un detective a finales del siglo XIX. Como ya hiciera en El misterio de la Casa Aranda y El caso de la viuda negra, el autor murciano repite la exitosa fórmula en la tercera entrega, El enigma de la calle Calabria, novela con la cual viajamos a la siempre inolvidable ciudad de Barcelona.

Corre el año 1881. En la capital catalana se dan cita los artistas más transgresores, la burguesía más caprichosa y el nacimiento de la que se convertirá en una de las grandes ciudades europeas. En medio de un ambiente tan singular, la desapareción de don Gerardo Borrás, un notable de la sociedad barcelonesa, sacude la opinión pública. Y el desconcierto, y por tanto el escándalo, es aún más impactante cuando el desaparecido vuelve a casa con signos de haber visitado, literalmente, el infierno. Para desentrañar el misterio del regreso de Borrás, se acudirá a Víctor Ros, un detective de la Brigada Metropolitana de Madrid, el mejor en casos como este. Ros tomará cartas en el asunto y se verá las caras con el que puede ser el enigma más complicado de su carrera.

Jerónimo Tristante ha vuelto a lograrlo. Los ingredientes que forman las aventuras de Víctor Ros son tan maravillosos que uno no puede sino rendirse ante la maestría de este escritor. El enigma de la calle Calabria presenta un nuevo caso en el que acompañaremos a Ros por la ciudad de Barcelona. Si en las dos investigaciones previas me lamenté por conocer poco y nada Madrid y Córdoba, esta vez he disfrutado sobremanera. El autor ha sabido plasmar la atmósfera cambiante que reinaba en la capital catalana; no en vano fue entonces cuando empezó a surgir el movimiento apodado «Modernisme», el cual iba a modificar la estética barcelonesa, con personajes como Antoni Gaudí a la cabeza. La recreación de las calles, los bares y negocios y los entresijos que formaban el engranaje de Barcelona están descritos con una destreza única y especial, reservada para los mejores.

La trama de misterio, sin embargo, no se queda atrás, y de nuevo nos vemos obligados a aplaudir la enorme imaginación del autor, capaz de hilvanar argumentos intrincados que no hacen aguas por ningún lado. Otro de los elementos que encumbra las novelas de Tristante, seguramente el principal de todos ellos, es el propio personaje de Víctor Ros. A lo largo de los tres libros conocemos a fondo a un protagonista humano como pocos, irónico y muy sagaz. ¿Por qué debemos ir en busca de Holmes, Marlowe o Poirot cuando en España tenemos a un detective que reúne lo mejor del citado trío? Si, además, contamos con un escenario conocido que fácilmente podemos evocar, la alegría es mayor. Por último, la prosa, impecable, supone el broche de oro que perfecciona, más si cabe, la novela.

Si tuviera que elegir cuál de las tres aventuras de Ros es mi preferida, no sabría por cuál decantarme, sinceramente. En El misterio de la Casa Aranda descubrí a un policía muy peculiar y entrañable; El caso de la viuda negra confirmó a Jerónimo Tristante como una de las grandes voces de la novela de misterio en español; y El enigma de la calle Calabria demuestra que el autor se documenta con mucho rigor antes de invitarnos a recorrer las avenidas de una ciudad. Tan solo espero que Víctor Ros protagonice tantas entregas como otros detectives de origen extranjero, porque con ellas me deleito, me instruyo y, en ocasiones, también me emociono. Conoced a Ros y veréis que nada tenemos que envidiar a los grandes policías ingleses, belgas o italianos.

El ejército perdido, de Valerio Massimo Manfredi






Título: El ejército perdido
Autor: Valerio Massimo Manfredi
Traductor: José Ramón Monreal
Editorial y año: Grijalbo, 2008

Corre el año 401 a.C. La guerra entre Atenas y Esparta ha terminado después de treinta años de hostilidades, pero una guerra civil está a punto de estallar en el Imperio persa entre Artajerjes y su hermano Ciro el joven. Este último contrata a un ejército de mercenarios griegos desmovilizados los cuales, tras la muerte de Ciro en la batalla de Cunaxa, se ven obligados a regresar a su patria a través de un país hostil, entre el acoso de las poblaciones y los recelos de los gobernantes. Una aventura que ha pasado a la historia como la retirada de los Diez Mil.


Grecia es uno de los países más asombrosos y brillantes en cuanto a historia clásica. Las gestas de los atenienses y los espartanos, entre otros, son tan atractivas como apasionantes, y multitud de escritores han aprovechado el riquísimo abanico de aventuras helénicas para construir los argumentos de sus novelas. Uno de los autores que más partido ha sacado al pasado de la Hélade, y con mejores críticas, es Valerio Massimo Manfredi. Una célebre trilogía sobre Alejandro Magno precede la fama del escritor italiano, y en una de sus últimas novelas, en El ejército perdido, relata la odisea del ejército conocido como «los Diez Mil»; cifra que, en lugar de resumir el número de soldados, bien podría enumerar las hazañas de la gran epopeya que protagonizaron.

El trono de Persia está rodeado de cierta polémica. Ciro, el segundo heredero, no acepta la supremacía de Artajerjes, el primogénito y actual rey. Para derrocar a su hermano, el príncipe no dudará en atraer la colaboración de las ciudades griegas, en especial de Esparta. En total serán más de diez mil los mercenarios que arribarán a tierras persas para combatir contra las tropas del Gran Rey. Uno de los personajes que acompaña a los soldados, y que será uno de ellos si la ocasión así lo establece, es Jenofonte, un escritor que hará lo posible por llevar un diario de la expedición -por el que pasará a la historia-. A él se le unirá una joven, la voz de la novela, por quien conoceremos cuanto les sucedió a ellos dos y a la gran cantidad de hombres y mujeres que formaron el poderoso ejército. Un viaje que no está exento de emociones... ni de misterios.

La Anábasis es la obra en la que se inspira Valerio Massimo Manfredi para contar la epopeya de «los Diez Mil». En la citada crónica de Jenofonte encontramos las bases de El ejército perdido, una interesante novela cuyo autor incluso se arriesga a proponer una teoría personal, contrastada por sus propias investigaciones, que podría arrojar luz a las causas que llevaron al inicio de tan extraordinario, y sorprendente, periplo. A pesar de que el ritmo parece estancarse en ocasiones, de manera que la lectura pierde algo de fuerza, el relato atrapa por el cúmulo de situaciones a las que deben enfrentarse los soldados. Son tantas las penurias que deben soportar que llegamos a formar parte del grupo, sufriendo con cada emboscada y con cada tormenta de nieve. El ejército se convierte en una gran familia y nosotros, en unos parientes lejanos pero queridos.

El autor cede protagonismo a Abira, una mujer, y es ella quien nos ofrece la narración. Cabe decir que Manfredi se ha metido a la perfección en la piel de la joven y sabe verlo y expresarlo todo a través de esos ojos, y así uno piensa, al leer el texto, que la mano original que dio vida a la historia es femenina. Siempre me ha parecido curioso ver cómo los escritores son capaces de transformarse y cambiarse de sexo, pero lograrlo con naturalidad -como es el caso- es harto difícil. Los personajes, por otro lado, con Jenofonte a la cabeza, están muy bien perfilados y en todo momento son coherentes con la época y muestran las creencias y preocupaciones de alguien que viviera a finales del siglo V a. C.

El nombre de Valerio Massimo Manfredi aúna la credibilidad que da la vasta documentación presente en todas sus novelas y la frescura de una narración amena que sabe cómo encandilar a quien la lee. El autor vuelve a convencerme con El ejército perdido y me deja con la miel en los labios para comenzar Aléxandros. Estoy convencido de que la mencionada trilogía y más libros de él que tengo en mi haber harán que cite al escritor italiano cuando se me pregunte por novelas históricas de gran calidad y aptas para cualquier público. Os animo a adentraros en la bibliografía de Manfredi; seguro que en ella hallaréis alguna novela que os llamará poderosamente la atención.

El cocinero del dux, de Elle Newmark






Título: El cocinero del dux
Autora: Elle Newmark
Traductor: Gerardo Di Masso
Editorial y año: Planeta, 2009

Venecia, 1498. Con apenas catorce años, Luciano sobrevive en las calles de la ciudad. Un día, Amato Ferrero, el chef de cocina del Dux de Venecia, le ve robando una granada y se lo lleva a su cocina, donde le limpia y le prepara para que se convierta en su aprendiz. Por aquellos días corre un rumor en las calles de Venecia sobre la existencia de un libro misterioso y antiguo que contendría fórmulas secretas de gran valor que todos, por una razón u otra, buscan. Tanto el Dux como Luciano y el chef harán lo posible por encontrar el libro y ninguno de ellos se detendrá ante nada para conseguir el libro. Poco a poco Luciano observa cómo el chef Ferrero altera el curso de los acontecimientos políticos a través de la comida que prepara y empieza a sospechar de él. ¿Quién es realmente el chef Ferrero?


Los siglos XV y XVI fueron decisivos para Europa, pero no solo en España se vivieron momentos cruciales para el devenir de la sociedad. Uno de los países más interesantes desde el punto de vista histórico es, sin lugar a dudas, Italia, nación en la cual nació un sinfín de artistas cuya influencia ha dejado huella hasta el día de hoy. La escritora Elle Newmark nos propone, en El cocinero del dux, un atractivo viaje a la Venecia de finales del siglo XV para descubrir los entresijos que hervían -nunca mejor dicho- en la cocina de un célebre chef. Sentaos a la mesa y preparaos para vivir una gran aventura de la mano del cocinero y de su joven y avispado aprendiz.

Alrededor del lujo que domina los palacios del dux de Venecia viven cientos de personas que, alejadas de toda riqueza, tan solo ansían sobrevivir. Luciano es un joven que vive entre suciedad al que un importante chef da una generosa oportunidad: quiere convertirlo en su pinche de cocina. Para lograrlo deberá instruirle en todas las tareas que conciernen dicho trabajo y Luciano enseguida mostrará una gran inteligencia. Cuando empieza a propagarse un rumor acerca de un libro en el que se concentran fórmulas misteriosas y muy poderosas, el joven no dudará en salir en busca de aventuras. Lo que Luciano no espera es que la solución al enigma quizá se encuentre más cerca de lo que piensa.

El magnífico escenario en el que se desarrolla la trama destaca por sí mismo. La ciudad de Venecia se descubre como un plano perfecto sobre el que trazar un misterio histórico y Elle Newmark ha sabido aprovechar la ocasión. Las descripciones que acompañan el argumento de El cocinero del dux son maravillosas y ayudan a visualizar las calles y los lugares que protagonizan la vida de Luciano. Los diferentes personajes que habitan la novela, además, están perfectamente descritos y da la impresión, al leer cuanto les sucede, de que han pasado a formar parte de nuestro círculo de amistades. Tanto Luciano como el chef Ferrero y Marco, un amigo del joven, son personas reales que mezclan la naturalidad que les confiere haber sido creados en el siglo XXI y la forma de pensar de quienes vivieron en el XV. Una mezcla interesante y muy bien lograda. 

La acción, por otra parte, tarda en empezar pero cuando hace acto de presencia adquiere una velocidad de vértigo en dirección hacia al final del libro. El estilo ameno y agradable de la autora suple el ritmo lento de los primeros capítulos y ayuda a que despegue la trama. No hay que olvidar, por último, el riesgo que conlleva leer una novela que se centra en una cocina. Olores y sabores se unen a amistades y traiciones, a amores y decepciones, a ricos y a pobres; es imposible alejarse de los aromas que desprenden los suculentos platos que preparan Luciano y el chef. No os recomiendo, pues, adentraros en esta historia en ayunas. Las consecuencias pueden ser devastadoras.

El cocinero del dux es la ópera prima de Elle Newmark y consigue que despierte nuestra curiosidad por lo que puede dar de sí la carrera de una autora tan prometedora. Se trata de una novela histórica ingeniosa y original que añade un toque de misterio a la historia para ofrecer una inteligente dosis de intriga y de atracción. La recreación de la ciudad de Venecia es asombrosa y tan fiel que las aventuras de Luciano nos transportan a los ostentosos salones venecianos y a las salas y cocinas que hay más allá de las cenas de gala. Un punto de vista nuevo e interesante que, si le dais una oportunidad, os convencerá y sorprenderá.

Las normas de la casa, de Jodi Picoult






Título: Las normas de la casa
Autora: Jodi Picoult
Traductor: Julio Hermoso
Editorial y año: Temas de Hoy, 2012

Más allá del cociente intelectual de un genio, de su memoria fotográfica, sus citas cinematográficas o sus increíbles conocimientos sobre criminalística, lo que los demás ven en Jacob Hunt es su asperger, un síndrome que le impide interpretar de manera correcta las situaciones sociales. Su madre, Emma, ha construido la vida de su familia alrededor de las necesidades de su hijo mayor, aun a costa de su carrera y casi ignorando a su otro hijo, Theo. Pero cuando la pequeña ciudad donde viven se ve sacudida por un terrible asesinato y la policía acude a interrogar a Jacob como sospechoso, todos esos comportamientos característicos del asperger —no mirar a los ojos, los tics nerviosos, la carencia de emotividad— se vuelven en su contra como una confesión de culpabilidad, y esa vida cuidadosamente labrada por Emma, y que tanto esfuerzo le ha costado, se viene abajo.


En una de mis últimas reseñas me quejé de que los escritores de novela negra a menudo desconciertan demasiado con las resoluciones de los casos, ya que somos incapaces de seguir el hilo. Esta vez os presento un thriller inteligente y muy emocionante que nos guía a través de la investigación de un asesinato. Hablo de Las normas de la casa, la última novela de Jodi Picoult, una brillante autora que sabe cómo construir los perfiles psicológicos de los personajes con asombrosa maestría. El protagonista de su nuevo libro os resultará entrañable e inolvidable, ya lo veréis.

Jacob es un joven distinto. Tiene síndrome de Asperger, un trastorno ubicado dentro del espectro autista que le dificulta desenvoluparse con soltura en las interacciones sociales. Cuando todo cuanto hace de él un chico «raro» se convierte en el centro de la acusación según la cual ha cometido un homicidio, el inmenso trabajo que ha llevado a cabo Emma, su madre, por ayudar a Jacob, e intentar que el mundo de este sea más cómodo y menos agresivo, se desmorona por completo. Será entonces cuando empezará una carrera contrarreloj para demostrar que Jacob es inocente o, cuando menos, que no se le puede juzgar como a todo el mundo. Lo más importante, sin embargo, es determinar su participación en el caso: ¿es Jacob un asesino o se trata de una desagradable confusión?

Me parece muy interesante, y por tanto encomiable, que Jodi Picoult haya elegido a una persona tan especial como protagonista y acusada de asesinato. El síndrome de Asperger hace que Jacob sea, a nuestros ojos, un chaval adorable que bien puede ser culpable. Ahí reside la grandeza de la novela: a lo largo de Las normas de la casa se establece un excelente juego con el lector a través del cual nuestra opinión al respecto de lo que sucedió baila y cambia constantemente. El propio personaje de Jacob, además, es una auténtica maravilla, así como el de Emma, su madre, una mujer luchadora con la que nos sentimos identificados desde la primera página. Aunque algunas de las situaciones que protagonizan sean crudas y las leamos con el corazón en un puño, la verdad que desprenden es tal que no podemos sino empatizar con madre e hijo y pensar que en la vida real hay gente que sufre las mismas injusticias.

Se trata de un libro de considerable extensión, pero el maravilloso estilo de la autora atrapa y logra que no soltemos la historia hasta el final. El ritmo trepidante y los sentimientos que despierta la trama nos llevan a recordarla como una extraordinaria novela de misterio. La narración, por otra parte, cuenta con cinco voces diferentes que nos ayudan a comprender los pensamientos y las acciones de los protagonistas. Gracias a la autora, por último, quien nos toma de la mano para explicarnos todos los pasos que forman la acusación y el juicio correspondiente -todo ello muy bien documentado, cabe añadir-, nos adentramos en la historia y somos un personaje más que sufre con Jacob, que entiende a su hermano menor y que elogia el papel de Emma.

Pocas veces, en un thriller, se nos ofrece la mezcla de un argumento de misterio, unos protagonistas perfectamente descritos y perfilados y un alto contenido de sentimiento y conciencia social. Las normas de la casa puede presumir de reunir todo lo anterior y más elementos que dejo en el tintero a fin de mantener cierta dosis de sorpresa para aquellos que decidáis atreveros con la novela. Es la primera obra que leo de Jodi Picoult y afirmo, sin atisbo de duda, que no será la última, porque el esfuerzo que ha realizado con los personajes y con una historia tan bien desarrollada me induce a pensar que ha escrito libros fantásticos que por nada del mundo me gustaría ignorar. ¿Y vosotros?

Siempre el mismo día, de David Nicholls





Título: Siempre el mismo día
Autor: David Nicholls
Traductor: Jofre Homedes Beutnagel
Editorial y año: Maeva, 2010

Emma y Dexter se conocen la noche del 15 de julio de 1988, durante su fiesta de graduación en la Universidad. Tienen 20 años, acaban de licenciarse y el futuro parece ofrecerles todas las posibilidades que brinda el mundo a los jóvenes. Su entendimiento es inmediato y sin embargo las diferencias entre ellos son numerosas. Dexter es de familia acomodada, despreocupado y aficionado a las fiestas y a las relaciones de una sola noche. Pero se siente atraído por el idealismo de Emma, una chica de clase trabajadora, amante de la literatura y de sutil inteligencia. Sin embargo, aquel mismo verano, Dexter se marcha a recorrer Europa durante un año, mientras Emma debe quedarse en Edimburgo. A lo largo de veinte años, veremos cómo evoluciona esta historia de amor, sus separaciones y altibajos, pero también reencuentros y alegrías.


Todos sabemos que las modas literarias rigen las nuevas publicaciones que nos traen las editoriales. En un momento en el que las novelas románticas giran en torno a historias paranormales con criaturas sobrenaturales, se agradece que vea la luz un libro sencillo y más real. Siempre el mismo día, la ópera prima de David Nicholls, cuenta la relación entre una joven pareja de una manera muy original: cada capítulo narra lo que sucede a los protagonistas el día 15 de julio de varios años. Así, se nos presenta la historia de una manera global y menos concreta, aunque este tipo de narración también cuenta con sus riesgos y en la novela encontramos un par de elementos que la deslucen un tanto.

Dexter es un joven de una familia acomodada con una visión muy emocionante de la vida. Emma es una estudiante brillante y comprometida que aspira a la tranquilidad. A pesar de que poco tienen en común, la amistad que los une supera la barrera de los años y llega a convertirse en algo imprescindible para ambos, algo que de ningún modo querrían poner en peligro. El amor parece dispuesto a arrebatarles esa condición de mejores amigos, aunque quizá la relación pueda evolucionar a un nivel más cercano e íntimo. Las vidas de Emma y de Dexter transcurren como líneas paralelas, sin embargo, y no será fácil lograr que ambos se dejen llevar por lo que sienten. Cuando el destino les brinda una nueva y última oportunidad, la decisión es difícil y sencilla al mismo tiempo, si bien quizá ya sea demasiado tarde...

Últimamente he tenido la suerte de leer varias novelas cuyos autores nos ofrecen argumentos originales y bien pensados; Siempre el mismo día no es ninguna excepción. La curiosa manera de adentrarnos en la historia de Emma y Dexter hace que leamos lo que les sucede de una manera muy amena y entretenida. La lectura en ningún momento es pesada, antes al contrario: el estilo de David Nicholls es directo y sincero y nos ayuda a avanzar con un ritmo constante e inteligente. Los personajes, por otra parte, están muy bien perfilados y parecen personas de carne y hueso a los que cualquiera de nosotros podría conocer en la vida real. Es verdaderamente complicado que los protagonistas de un libro sean normales a nuestros ojos, y el autor lo ha conseguido.

La narración tan diferente que nos regala Nicholls, no obstante, dificulta que los lectores empaticemos con Emma y Dexter. Los saltos en el tiempo en ocasiones son demasiado rápidos y no es fácil asimilar todo cuanto les ha ocurrido de año en año. Si los capítulos fueran algo más extensos, tal vez nos habría parecido una relación más lineal y creíble, ya que el autor podría haber profundizado en unos sentimientos que se nos antojan desdibujados y algo fríos. Por último, no puedo dejar de mencionar el final, que me parece totalmente inverosímil con el tono de la novela. Da la impresión de que se buscaba sorprender a los lectores a cualquier precio y sin duda eso se ha logrado, pero no me ha gustado cómo se cierra la historia. Es probable que la originalidad de la trama me llevara a albergar unas expectativas demasiado altas y esa haya sido la razón de mi decepción, pero sigo deseando un final distinto para Dexter y Emma.

La primera novela de David Nicholls me ha parecido interesante y recomendable pese a los elementos negativos que he encontrado en la lectura y que he señalado en el párrafo anterior. Siempre intento ponerme en la piel de los autores y no me parece nada fácil saltar al mundo literario con un argumento distinto, así que desde aquí aplaudo el resultado. Siempre el mismo día es una bonita historia de amor, tierna y emocionante, que deja con la miel en los labios pero que nos invita a subrayar el nombre de su escritor para tenerlo en cuenta en un futuro. Yo seguramente le dé una nueva oportunidad, porque estoy seguro de que crecerá como novelista y quiero ser testigo de ello.