El tablero del mundo, de Nuria S. Salvador






Título: El tablero del mundo
Autora: Nuria S. Salvador
Editorial y año: Roca, 2008

La joven Inés de Aranda lleva una vida de ensueño en su hacienda La Milagrosa, en la Jamaica española del siglo XVII. Hija menor de una acaudalada familia de colonos, vive rodeada de esclavos pendientes de sus menores caprichos. Un día su mundo se viene abajo cuando una flota de corsarios ingleses toma la isla y arrasa con toda la presencia española. Inés, superviviente del asalto, se ve obligada a sobrevivir gracias a su ingenio e inteligencia. Pronto encuentra trabajo al servicio de una rica familia inglesa, y para romper con todo se inventa una nueva identidad y se convierte en Ann Peterson. Pero el pasado la perseguirá siempre, e Inés se verá envuelta en una oscura trama de traiciones y ambición entre los reinos de Inglaterra y España.


El siglo XVII es uno de los períodos más apasionante del pasado de nuestro país. Lo conocemos, literariamente hablando, gracias a las aventuras del capitán Alatriste, aunque los libros de Arturo Pérez-Reverte no son los únicos que nos transportan a aquel emocionante siglo. La ópera prima de Nuria S. Salvador, que lleva por título El tablero del mundo, también nos invita a viajar, de una manera espléndida, a una época en la que reyes, corsarios y nobles se entrecruzaban con gran facilidad mediante tretas, traiciones y planes ambiciosos e imposibles de lograr.

Corre el siglo XVII. En la lujosa hacienda jamaicana de su familia, la vida de Inés está centrada en un mundo de calma y tranquilidad que, sin embargo, está a punto de resquebrajarse. Y es que una flota de ingleses llega a la isla para arrasar con cualquier vestigio que provenga de España. Inés consigue sobrevivir al ataque y entra a trabajar como doncella de una familia inglesa a fin de huir de cuanto ha sucedido. En su nuevo entorno, se convertirá en Ann Peterson, una joven de incierto pasado, y sin saber cómo ni por qué se hallará rodeada de un plan cuyo objetivo es enemistar, más si cabe, los reinos inglés y español. El papel que Inés, ahora Ann, está destinada a desempeñar estará lleno de sorpresas.

Una novela histórica suele englobar ingredientes tan atractivos como dispares que hacen las delicias de los amantes del género. Amores, traiciones, aventuras, intrigas..., todo ello tiene cabida en un libro ambientado en el pasado, además de contar -cómo no- con una férrea y rigurosa recreación. El tablero del mundo no es ninguna excepción y aúna, con una magnífica habilidad, los elementos que acabo de comentar. Nuria S. Salvador permite que nos adentremos en un siglo durante el cual tuvieron lugar numerosos enfrentamientos entre Inglaterra y España a raíz del control de los mares. Unas interesantísimas contiendas que están presentes en la novela a través de la historia de Inés.

La autora, por otro lado, exhibe un estilo impecable que pone de manifiesto su destreza narrativa. El vasto vocabulario de la narración escolta la prosa ágil y entretenida que atrapa desde las primeras páginas; el lector, pues, acompaña a la protagonista en su odisea personal con una mezcla de interés y ensoñación. El argumento, además, cuenta con un par de giros inesperados que no harán más que aumentar la fascinación que uno siente por el viaje de Inés y que nos conducirán a un final en el que encontrarán desenlace las diferentes tramas y todos los personajes que han transitado los capítulos del libro; se trata de una conclusión magistral que no deja detalle alguno sin respuesta.

A nadie sorprende que a estas alturas «desvele» mi pasión por la novela histórica. El deleite que me producen los buenos argumentos de este género no tiene parangón. Con El tablero del mundo he disfrutado de un recorrido fiel y deslumbrante por una época que en mi opinión debería protagonizar más obras literarias. Nuria S. Salvador nos regala la evolución de una joven a caballo entre la nobleza y la servidumbre, entre la Jamaica colonial y el Londres de Carlos II, dos escenarios completamente distintos pero igualmente arrebatadores. Un regalo que ojalá os guste tanto como a mí.

La detective miope, de Rosa Ribas

  
  
 


Título: La detective miope
Autora: Rosa Ribas
Editorial y año: Viceversa, 2010

«¿Sabes que entre ti y cualquier persona en el mundo hay como mucho seis grados de separación? ¡Era tan simple y a la vez tan complejo! Noté cómo la idea se abría paso en la masa cerebral traspasándola como una bala.» Es así como se enciende una luz en la cabeza de Irene, que decidirá descubrir qué sucedió un trágico 2 de junio que marcó su vida para siempre. Desde entonces, Irene no ha hecho más que perder dioptrías y cordura, hasta que el descubrimiento de esta teoría le da fuerzas para volver a ejercer como investigadora.


Las novelas de misterio deben hacer un esfuerzo verdaderamente excepcional para alejarse de las tramas que todos conocemos. La originalidad en este género es tan necesaria como difícil de lograr; de ahí que debamos agradecer el detalle cuando un autor encuentra un ingrediente innovador que ofrece una brisa de frescura. Es lo que ha conseguido Rosa Ribas con La detective miope, una curiosa vuelta de tuerca a las novelas de intriga que destaca por su especial protagonista, no tanto por el desarrollo plagado de casualidades que experimenta el argumento del libro.

Irene es una detective verdaderamente atípica. Más allá de su don innato para la investigación, lo que la diferencia del resto de profesionales es su vitalidad y su número de dioptrías, siempre en aumento. Cuando lee acerca de la teoría de los seis grados de separación entre las personas, Irene decide escarbar en el pasado para intentar esclarecer lo que aconteció un 2 de junio, fatídico día en que toda su vida trastabilló sin remedio. A medida que se acerca a la resolución del caso, su vista se resiente, aunque quizá la miopía no le impida llegar a conocer qué sucedió.

Si hay algo que llama la atención de La detective miope es, sin duda, el original perfil de la protagonista. Resulta un tanto curioso, y gracioso al mismo tiempo, que Rosa Ribas se atreva a elegir a una persona miope como detective, ya que la vista es probablemente el sentido que más ayuda a los investigadores en sus casos. Es paradójico, además, que Irene vea menos cuanto más cerca está de desentrañar el misterio; es una suerte de contradicción que me ha parecido interesante y bien llevada, ya que rompe con los moldes que la historia de la literatura nos ha llevado a confeccionar por lo que respecta a las descripciones de aquellos personajes que emprenden una carrera policial o detectivesca.

El estilo de la autora, por otro lado, mantiene el tono de la historia a través de una narración ágil y en ocasiones divertida que ameniza la lectura, arranca alguna que otra sonrisa y nos acerca a la vida de Irene, de manera que es fácil empatizar con ella. Sin embargo, la novela flaquea, en mi opinión, en cuanto a la investigación en sí. Son tantas las coincidencias que ayudan a la protagonista en su resolución que la trama pierde verosimilitud y parece una unión de casualidades dispuestas unas tras otras. Es probable, y hasta cierto punto comprensible, que la escritora diera más proridad al personaje que al argumento, pero en un libro de misterio o intriga echar mano del azar o ser tan previsible suele contarse como un punto negativo que desmerece la historia.

Pese a la debilidad argumental que he comentado y que ha influido en mi opinión final, La detective miope es una novelita ligera y entretenida que hace las veces de un pasatiempo literario diferente y bastante correcto, un divertimento tan necesario en los tiempos que corren. Aplaudo desde aquí la originalidad de Rosa Ribas, una escritora cuyos libros seguramente volverán a cruzar mi camino, ya que estoy convencido de que podrá y sabrá seducirme con una historia que respete su estilo personal y para la que haya encontrado un desarrollo mejor elaborado.

Misión Olvido, de María Dueñas






Título: Misión Olvido
Autora: María Dueñas
Editorial y año: Temas de Hoy, 2012

Incapaz de recomponer sus propios pedazos, la profesora Blanca Perea acepta a la desesperada lo que anticipa como un tedioso proyecto académico. Su estabilidad personal acaba de desplomarse, su matrimonio ha saltado por los aires. Confusa y devastada, la huida a la insignificante universidad californiana de Santa Cecilia es su única opción. El campus que la acoge resulta, sin embargo, mucho más seductor de lo previsto, agitado en esos días por un movimiento cívico contrario a la destrucción de un paraje legendario a fin de construir en él un enorme centro comercial. Y la labor que la absorbe —la catalogación del legado de su viejo compatriota Andrés Fontana, fallecido décadas atrás— dista enormemente de ser tan insustancial como prometía.


Cuando un escritor sorprende con su ópera prima y publica una historia maravillosa que rápidamente se convierte en un gran éxito, las expectativas que albergamos quienes hemos disfrutado de ese primer libro alcanzan cotas muy altas. Queremos que la segunda novela de aquel autor repita la fórmula que tanto nos ha gustado. Éramos muchos los lectores que esperábamos una nueva apuesta de María Dueñas, quien nos conquistó con El tiempo entre costuras. La segunda incursión de la escritora ciudadrealeña es Misión Olvido, una inolvidable lectura que no me ha decepcionado y que mantiene el excelso nivel de destreza narrativa de su creadora.

La vida de la profesora Blanca Perea se desmorona repentinamente. Por ello acepta viajar a los Estados Unidos y alejarse de los problemas para aclarar su mente. La beca que la ha invitado a cruzar el océano la emplaza a clasificar la ingente cantidad de papeles que forman el legado de Andrés Fontana, un antiguo profesor de la universidad americana, fallecido unas décadas atrás. Entre el patrimonio literario de su compatriota, Blanca hallará la importante presencia de Daniel Carter, un joven apasionado por la narrativa española que en los años 50 protagonizó un emocionante periplo por España. Blanca deberá organizar la herencia del catedrático para desentrañar la relación que unió a Daniel con Fontana y a Fontana con el grupo de misiones de franciscanos en California.

El asombroso éxito de El tiempo entre costuras nos llevó a apuntar el nombre de María Dueñas como una de las autoras contemporáneas más prometedoras. La expectación que ha despertado la publicación de Misión Olvido es, pues, tan comprensible como arrolladora. La historia de Blanca poco tiene que ver con la de Sira en cuanto al argumento, pero los ingredientes que la conforman son igualmente espléndidos. Por un lado, la interesante contraposición entre España y Estados Unidos, dos países muy diferentes que aportan un escenario único e incomparable tanto en la década de los 50 como a finales del siglo XX, cuando conocemos a la protagonista, quien emprende un viaje hacia la verdad, hacia sí misma; una búsqueda sincera, vitalista y optimista en todo momento, que rápidamente se gana nuestras simpatías.

Quisiera destacar, por otro lado, la pluma de la autora. Impecable, natural, elegante, musical, la novela cuenta con una narración que merece esos calificativos y muchos más. Se trata de un estilo cuidado y luminoso que se desliza por las páginas con una comodidad envidiable que demuestra una habilidad literaria innata que ya anhelarían para sí escritores con una carrera más dilatada. La trama, además, destaca por una mezcla entre sencillez y originalidad que la vuelve irresistible y adictiva. Los personajes, por último, cuentan con unos perfiles reales, humanos y verosímiles, tan difíciles de lograr que uno, al encontrarse ante ellos, debe necesariamente aplaudir el esfuerzo del autor en cuestión.

La presión que pudiera cernirse sobre María Dueñas por lo que refiere a su nuevo libro se ha evaporado ipso facto. La sensación que el lector percibe, al terminar Misión Olvido, es de una gran tranquilidad, puesto que ve cómo la autora no le ha decepcionado. Comparar este libro con el primero de la escritora es tan injusto como inevitable, pero dejando a un lado las diferencias, y también las semejanzas, me atrevo a afirmar que es poco probable que los lectores se lleven una desilusión ante la nueva novela de Dueñas. Desde aquí expreso mi admiración por su maravilloso estilo y os animo a perder el miedo -si lo tenéis, claro- a adentraros en la vida de Blanca Perea.

El dibujante de nubes, de Richard Rayner






Título: El dibujante de nubes
Autor: Richard Rayner
Traductor: Manu Berástegui
Editorial y año: Alfaguara, 2001

Cuando Esko Vaananen, un muchacho finlandés de origen humilde, lee en un diario local que se ha instalado el primer ascensor eléctrico en su país, empieza a soñar con convertirse en arquitecto de rascacielos. En sus sueños también figura Katerina Malysheva, una bella mujer rusa de la que se enamoró de pequeño. Ya en el otro lado del Atlántico, Esko empieza trabajando en la construcción y poco a poco establece contactos con personajes poderosos, como el multimillonario Andrew MacCormick o el respetado gángster Joe Mantilini, para quien acabará diseñando locales nocturnos. Sin embargo, el héroe también se granjea algunos enemigos que se convierten en un obstáculo para la realización de su sueño.


En un momento en que en las librerías siempre nos rodean las últimas novedades, como lector me apetece echar la vista atrás en el tiempo y adentrarme en libros publicados hace ya años. Tuve la suerte de encontrar El dibujante de nubes, una novela desconocida para mí, en unos grandes almacenes a precio de saldo. Al leer el argumento creado por Richard Rayner no pude menos que llevarme un ejemplar a casa, ¡y cuán acertada fue mi decisión! Ambientada en un período y en un país que a mí me eran algo desconocidos, mi opinión final es muy favorable y me lleva a preguntarme por qué esta historia no se ha convertido en un best seller cuando tiene todos los ingredientes para lograrlo.

Esko es un joven finlandés que se niega a aceptar su destino. Un buen día le llegan noticias de la instalación del primer ascensor en Finlandia, una nueva que no podía haber despertado un sueño menos difícil de cumplir para el joven: convertirse en arquitecto y diseñar grandes rascacielos. Para ello Esko no dudará en cruzar el océano y arribar a Estados Unidos, donde le espera un prometedor futuro. En su camino, sin embargo, se cruzarán multimillonarios, criminales y atractivas muchachas que le ayudarán o impedirán conseguir su objetivo. Su tesón lo llevará a evitar cualquier contratiempo que lo aleje de su sueño, pero hay sucesos y personas que siguen empeñados en llevar a Esko por otros derroteros.

Tanto el momento histórico elegido como la profesión del protagonista llamaron mi atención desde el primer segundo por su originalidad. El dibujante de nubes es una historia a caballo entre Finlandia y Estados Unidos, dos países totalmente opuestos que ofrecen a Esko diferentes maneras de sacar partido a su don para la arquitectura. Una de las grandes apuestas de Richard Rayner es precisamente el trabajo del joven finlandés. El autor se arriesga a elegir una profesión que quizá nos suene lejana, pero suple el desconocimiento que podamos albergar con unas descripciones precisas pero inteligibles que me han parecido maravillosas. La pasión que siente Esko por edificios y construcciones en general está plasmada en cada párrafo con tal maestría que ese sentimiento nos golpea de improviso y sin remedio.

Los personajes que habitan esta novela, además, sorprenden por su cercanía y por la manera tan natural como vívida con que están descritos. En la historia de Esko no podía faltar un gran amor, y un gran amor es el que le roba el corazón a él y también a nosotros. La relación alcanza un nivel muy alto de sensibilidad y emoción, de manera que resulta complicado no dejarse llevar por cuanto sienten los protagonistas. Por último, la mirada al pasado que supone toda novela histórica cuenta con una fabulosa recreación que nos ayuda a visualizar los primeros rascacielos que poblaron Nueva York, así como los duros y gélidos parajes propios de las tierras finlandesas. Dos escenarios tan dispares como magníficos y enigmáticos que se ganan nuestro aplauso por la fuerza con que se inmiscuyen en la vida de Esko.

Todo gran lector guarda en su estantería un par de joyas desconocidas, novelas que se han publicado con poca repercusión pero que le han encandilado más que grandes éxitos de ventas. El dibujante de nubes es una de mis gemas literarias. La novela de Richard Rayner me ha conquistado por el magnetismo que irradia su entrañable protagonista y por las fantásticas descripciones de las dos naciones que recorre Esko. Como siempre sucede en literatura, además, al transitar por las páginas del libro aprendemos algunos de los entresijos de la arquitectura. ¿A alguien se le ocurre una manera mejor de asimilar nuevos conocimientos que leyendo una buenísima novela? ¿Verdad que no?

L'épicerie. La pequeña tienda de los Pirineos, de Julia Stagg






Título: L'épicerie. La pequeña tienda de los Pirineos
Autora: Julia Stagg
Traductora: Ana Duque
Editorial y año: Roca, 2012

Cuando Stephanie le atiza a un extraño con una baguette seca, no se da cuenta de que ha atacado al nuevo propietario de la épicerie del pueblo. Fabian, el exiliado parisino que ha venido a encargarse de la pequeña tienda, no despierta muchas más simpatías cuando decide que lo que necesita Fogas es un comercio moderno y exquisito. Incluso pensará en tirar la toalla, pero otro golpe, este de amor, le retendrá en la pequeña localidad de los Pirineos franceses. Stephanie, sin embargo, está demasiado ocupada para l'amour. Trabaja en el Auberge y al mismo tiempo está levantando un huerto orgánico, pero hacer realidad su sueño está acabando con ella. Ni siquiera se da cuenta de que su hija anda preocupada. Un siniestro forastero se está paseando por el pueblo y Chloé no sabe a quién acudir. Su única esperanza es que alguien acabe por escuchar sus gritos pidiendo auxilio...



¡Volvemos a Fogas! Julia Stagg nos invita de nuevo a caminar por las calles del bonito pueblecito francés que nos encandilara con L'auberge. Un hostal en los Pirineos en una nueva entrega de esta entrañable saga. En L'épicerie. La pequeña tienda de los Pirineos nos adentramos, una vez más, en el ambiente rural y cercano que protagonizó la primera parte y que a mí personalmente me pareció tierno y único. La nueva novela de la autora me ha dejado con el mismo sabor de boca, dulce y agradable, que la anterior, así que no perdáis la oportunidad de leer las vicisitudes de los habitantes del pequeño municipio si os gustó la ópera prima de Stagg. Bienvenus à la France !

Fabian, el sobrino de Jacques y Josette, abandona París para regresar a Fogas y hacerse cargo, junto a su tía, de la principal tienda del pueblo. Su llegada, no obstante, es un tanto accidentada, ya que Stephanie, una de las lugareñas, lo confunde con un intruso y le golpea con una baguette seca. Su estancia en la localidad pirenaica no ha empezado con buen pie, y menos aún cuando tiene pensado remodelar la tienda para darle un aire más moderno. Mientras los vecinos intentan asimilar los cambios que se les avecinan, Chloé, la hija de Stephanie, está preocupada por un extraño que anda acechando por el pueblo. Lo que ella no puede imaginar es quién está detrás de la figura extraña y misteriosa y del forastero y cuántos peligros puede conllevar dicha presencia.

Leer las novelas de Julia Stagg es como degustar un buen helado de vainilla: refrescante, familiar e irreemplazable. L'épicerie. La pequeña tienda de los Pirineos nos ofrece un viaje al magnífico pueblo de Fogas, el cual nos robó el corazón en la primera entrega. Volver a recorrer los lugares que ya conocemos -como el auberge o la propia tienda- y reencontrarse con viejos amigos -como Paul y Lorna, Jacques o Christian- tiene un efecto maravilloso en nuestro ánimo, ya que la cotidiana tranquilidad que reina en Fogas nos transmite paz y serenidad. En esta segunda entrega, sin embargo, la autora ha añadido cierta dosis de intriga que no hace sino crear aún más adicción, de manera que resulta totalmente imposible abandonar la novela hasta haber llegado al final.

Los libros de esta saga ejemplifican cómo a veces el hecho de ser previsible no es negativo, antes al contrario. Uno lee lo que les sucede a los habitantes de Fogas y prevé, en todo momento, cómo acabará la historia, sin que ello haga disminuir nuestro interés por ella. Sucede lo que pensamos, sí, pero es lo que queremos que suceda, lo que los personajes desean y lo que el propio argumento pide. La escritora, por otro lado, adereza la trama con un par de giros interesantes y bien hallados, además de con el brillante sentido del humor que ya demostró en su primera obra y el toque mágico que la caracteriza. Los personajes, como no podía ser de otra forma, mantienen la esencia que los hizo especiales y como lector es un verdadero placer hallarse ante perfiles tan bien descritos, coherentes y adorables.

Julia Stagg ha sabido regalarnos una nueva entrega de las aventuras de los habitantes de Fogas con un delicioso equilibrio: en L'épicerie. La pequeña tienda de los Pirineos encontramos tanto el ambiente bucólico e irresistible que ya nos gustó como nuevos ingredientes -misterio, amor- que hacen de la novela una experiencia fantástica. Me consta que ya hay una tercera parte confirmada, cuando menos en inglés, así que por lo visto, y para nuestra alegría, las crónicas de lo que acontece en el pueblo francés no terminan aquí. Este bello enclave aún puede -¡y debe!- protagonizar más libros, y aquí estaré yo para leerlos y contaros mis impresiones, no lo dudéis.

El laberinto de oro, de Francisco J. de Lys






Título: El laberinto de oro
Autor: Francisco J. de Lys
Editorial y año: Ediciones B, 2011

En la noche de Todos los Santos, durante el transcurso de una cena de gala en el Gran Teatro del Liceo, el arquitecto Gabriel Grieg es conminado a saldar una deuda que había contraído con un decrépito anciano. Con profundo estupor constata que el contrato que firmó enmascaraba entre sus cláusulas un delirante pacto con el diablo. Para intentar saldar su deuda, Grieg se aliará con una cautivadora y misteriosa mujer llamada Lorena, que está empeñada en encontrar una portentosa joya cuyo valor radica en el material de que está fabricada, al parecer auténtico oro alquímico. Sin embargo, hay algo más: la joya tiene relación con una serie de asesinatos en serie perpetrados por un monje bibliómano en la Barcelona del siglo XIX.


El físico vende. O, lo que es lo mismo en literatura, una portada atractiva despierta el interés por la novela que la viste. Después, por supuesto, el argumento debe captar nuestra atención, pero si el diseño de la cubierta nos parece espectacular es muy probable que acabemos dando una oportunidad al libro en cuestión. Eso fue lo que me pasó con El laberinto de oro, de Francisco J. de Lys. Más allá de la preciosa imagen con que se nos presenta la historia, y el interesante resumen del argumento, se trata de una novela con muchos puntos débiles que me han llevado a albergar una opinión no demasiado positiva de la lectura. A continuación os explicaré con detalle por qué.

Gabriel Grieg es un reputado arquitecto que hace algunos años hizo un pacto con un extraño anciano. Cuando el 1 de noviembre, durante una velada en el Liceo, se encuentra con aquel misterioso personaje, Gabriel será consciente de la magnitud del trato. A raíz de la reunión, el joven contará con la ayuda de Lorena para desentrañar un enigma que recorre las calles de Barcelona y que está relacionado con la alquimia, con un monje del siglo XIX y una fastuosa joya por la que durante muchos años se ha engañado e incluso matado. Gabriel y Lorena se verán inmersos en una carrera contrareloj para encontrarla e intentar saldar un pacto diabólico cuyas consecuencias son difíciles de imaginar.

Empezaré por el punto fuerte de la novela: la ambientación. La ciudad de Barcelona se alza como un escenario maravilloso e inigualable. Además, los enclaves que protagonizan El laberinto de oro se alejan de los lugares típicos y tópicos del paisaje barcelonés. Quien conozca la capital catalana quedará encantado con las descripciones de calles y tiendas no tan conocidas pero no por ello menos interesantes. El estilo de Francisco J. de Lys, por otro lado, es bastante ágil, aunque ya desde las primeras páginas confunde y descoloca. El lector recibe tanta información de nombres, fechas, datos, mitos y leyendas que debe concentrarse en extremo para asimilarla y continuar con la lectura. Los aspectos más negativos de la novela son, en mi opinión, la trama -rocambolesca- y los personajes -inverosímiles-.

En primer lugar, la trama es tan ambiciosa y surrealista que sin duda presentaba numerosas dificultades para hilvanarla. Las páginas de la novela están plagadas de casualidades que no hacen sino restar credibilidad a la aventura que viven los protagonistas. A pesar de que la acción es trepidante y en ocasiones adictiva, también es caótica y acaba abrumando a quien la lee. Los personajes, en segundo lugar, me han parecido un desacierto. Tanto Gabriel como Lorena resultan ser unos genios capaces de dar solución a misterios seculares en cuestión de segundos, sin apenas pistas que los ayuden y con poco esfuerzo. Por último, me indigna que una novela no esclarezca las preguntas que ella misma va proponiendo en sus capítulos. Terminado el libro, aún hay cuestiones que no he entendido y elementos que no han quedado resueltos, lo cual todavía me anima más a presentar una reseña poco favorable y un tanto crítica.

Los lectores a menudo nos movemos por arrebatos. Tan solo necesitamos un empujoncito para lanzarnos a leer aquellas novelas que nos guiñan un ojo desde las librerías. En el caso de El laberinto de oro, de Francisco J. de Lys, os aconsejo que enfriéis la emoción que a priori os pueda despertar. No seré yo quien os diga, ni ahora ni nunca, qué debéis o no debéis leer -¡faltaría más!-, ya que estoy seguro de que habrá gente que disfrutará, y mucho, con el libro que hoy os aporto, aunque sí afirmo que esta novela no ha cumplido mis expectativas y no puedo recomendárosla.

Una vecina perfecta, de Caroline L. Jensen






Título: Una vecina perfecta
Autora: Caroline L. Jensen
Traductor: Pontus Sánchez
Editorial y año: Planeta, 2012

A la señora Bengtsson le encanta ser ama de casa, y para ella el mejor momento de la semana llega cuando puede servirse un vaso de vino blanco y pasearse por su inmaculado hogar con las zapatillas satinadas de tacón que tienen pompones en la punta. Su vida parecía destinada a transcurrir entre bollos de canela, aspiradoras y cursillos de caligrafía, hasta que un fatídico día decidió darse un baño y usar el hidromasaje, y eso lo cambió todo. Era un martes cualquiera, y la señora Bengtsson murió. Pero Dios, que ese día la estaba observando, decidió darle una segunda oportunidad y la devolvió a la vida. Aunque algo debió de salir mal, porque desde entonces la señora Bengtsson se comporta de un modo extraño, tanto en casa —para sorpresa de su estupefacto marido— como fuera de ella —para asombro de sus tranquilos vecinos—. ¿Será que la señora Bengtsson ha dejado de ser la vecina perfecta?


Una novela de humor es, con toda probabilidad, una de las más difíciles de escribir. Mantener el tono divertido a lo largo de todo el libro es muy complicado, y más aún si la historia pretende alzarse como un ejemplo de originalidad. Una vecina perfecta, la ópera prima de Caroline L. Jensen, sabe cómo arrancar alguna que otra sonrisa, aunque la autora no ha sabido sacar todo el partido al argumento; de ahí que dé la impresión, una vez terminada la lectura, de que la novela toma unos derroteros un tanto incomprensibles que rompen, en parte, la magia creada durante las dos terceras partes de la obra.

La señora Bengtsson es un ama de casa completa y atenta. Siempre presta a servir a su marido, un buen día se ahoga en su bañera. Unos segundos después, Dios decide darle una segunda oportunidad y le devuelve la vida. Es entonces cuando a la renacida mujer se le presenta un gran dilema: ¿es ella creyente? Y, si lo es, ¿lo es del todo? Para resolver sus dudas y sacar algo en claro de una vez, comienza a leer la Biblia. Tiene la suerte, además, de tener como vecina a Rakel, una joven estudiante de Teología. Lo que la señora Bengtsson no sabe, ¿cómo iba a saberlo?, es que el Diablo tampoco se ha quedado de brazos cruzados y ha poseído a Rakel, con la esperanza de lograr que una nueva alma se desvíe del camino y acuda a su propio seno.

La idea de la que parte la trama de Una vecina perfecta es tan surrealista como simpática. La historia de la protagonista, en la que aparecen Dios y el Diablo, ansía divertir a los lectores gracias a su original planteamiento. Caroline L. Jensen ha acertado: rápidamente uno se siente atraído por el argumento y decide adentrarse en la novela. El ingenio de la autora se manifiesta en todos los diálogos que adornan los días de la señora Bengtsson; en ellos encontramos comentarios que inevitablemente provocan sonrisas o carcajadas, y creo que conseguir tal efecto no es nada sencillo. El estilo con que está escrito, además, es fresco y muy ágil, de manera que proporciona una lectura entretenida y sencilla, a la par que agradable, con la que dejar a un lado el presente y echar a volar la imaginación.

Por otro lado, una persona que profese un gran respeto hacia la religión cristiana, y que viva su fe de una manera activa, es probable que encuentre numerosos detalles que rozan la blasfemia y que podrían disgustarle —aunque no sea mi caso, no por ello es menos cierto—. Lo que a mí me ha decepcionado un poco es la evolución del curioso dilema que acecha a la protagonista. Creo que a la autora se le ha ido un poco la mano y ha escogido un camino que no termina de cuadrar con el ambiente que reina en el primer tramo de la novela. Me ha quedado, pues, un regusto agridulce. Si bien otro final habría mejorado, y mucho, la historia, de todos modos he sabido disfrutar del papel que se les ha otorgado a todos los personajes, paraísos e infiernos aparte.

Como lectores seguro que de vez en cuando vuestro estado de ánimo os pide una novela refrescante que no exija una concentración especial ni total. Si es así, Una vecina perfecta es una buena opción, ya que os proporcionará unos momentos amenos y distendidos capaces de quitar el estrés al más agobiado. A pesar de que, en mi opinión, Caroline L. Jensen podría haber escogido un desenlace más acertado y acorde con la historia, creo que la escritora sueca no ha explotado todo su potencial y tiene mucho por ofrecer; su estilo le augura un gran futuro en el mundo literario y yo le daré, sin dudarlo, otra oportunidad en cuanto aparezca otro libro firmado por ella.

Venganza en Sevilla, de Maltide Asensi






Título: Venganza en Sevilla
Autora: Matilde Asensi
Editorial y año: Planeta, 2010

Sevilla, 1607. Catalina Solís la protagonista de Tierra Firme— llevará a cabo su gran venganza en una de las ciudades más ricas e importantes del mundo, la Sevilla del siglo XVII. Catalina cumplirá así el juramento hecho a su padre adoptivo de hacer justicia a sus asesinos, los Curvo, dueños de una fortuna sin igual amasada con la plata robada en las Américas. Su doble identidad como Catalina y como Martín Ojo de Plata— y un enorme ingenio le hacen diseñar una venganza múltiple con distintas estrategias que combinan el engaño, la seducción, la fuerza, la sorpresa, el duelo, la medicina y el juego, sobre un profundo conocimiento de las costumbres de aquella sociedad.


Hace cinco años, Matilde Asensi nos sorprendió a todos con Tierra Firme, una novela histórica que se alejaba de las espectaculares aventuras a las que nos había invitado hasta la fecha. Dicha obra representaba el inicio de una ambiciosa empresa: una trilogía que narrara las vicisitudes de una joven en el Siglo de Oro, a caballo entre España y el Nuevo Mundo. Recientemente ha visto la luz La conjura de Cortés, la tercera y última entrega, aunque hoy vengo a hablaros de Venganza en Sevilla, la segunda parte de la vida de Martín Ojo de Plata, una novela que recoge el testimonio de la anterior y que supone una continuación fantástica y muy digna.

Catalina Solís planea vengarse de los Curvo, los cinco hermanos responsables de las deudas de su familia y de la desgracia a la cual han conducido a su padre. Para llevar a cabo el plan, Catalina se convertirá, de nuevo, en Martín Nevares, siempre en aquellas ocasiones en que ser varón le resulte más útil. Cuando la situación requiera de otras necesidades, más artistocráticas, volverá a ser Catalina, una joven viuda que causa sensación en Sevilla. La ciudad andaluza será el escenario en el que Martín y Catalina, Catalina y Martín, emprenderán la venganza que han prometido cumplir. Para acabar con los cuatro Curvo que viven en Sevilla, Catalina estará acompañada por antiguas amistades y también por gentes a quienes aún no conocía pero que no dudan en echarle una mano.

El final abierto de Tierra Firme —no en vano se trata de una trilogía— continúa en Venganza en Sevilla, novela en la que Matilde Asensi vuelve a demostrar unas espléndidas cualidades narrativas. En primer lugar vale la pena destacar el esfuerzo que ha hecho por reproducir un lenguaje un tanto arcaico, el cual no hace sino dar color y sabor a la historia, ayudarnos a identificarnos con el período tratado y permitir que nos envolvamos en un ambiente que, si no idéntico, guarda un gran parecido con el que debió de reinar en el siglo XVII. Este es el segundo elemento que quiero resaltar: la documentación. Detrás de las páginas de toda la trilogía percibimos el evidente, y no por ello menos necesario, trabajo que Asensi ha realizado a fin de no faltar a la verdad ni incluir anacronismos que resten realismo a la trama. Transmitida con una gran naturalidad, la recreación de la Sevilla de la época es maravillosa y evocadora.

Una máxima en la obra de la escritora alicantina son sus protagonistas. Las heroínas femeninas a quienes suele dar voz se alzan como unos personajes humanos, con virtudes y defectos, que deben enfrentarse a unas situaciones un tanto descabelladas desde un punto de vista  que sorprende por su sencillez y por la facilidad con que nosotros habríamos obrado del mismo modo. Catalina cumple el prototipo de protagonista «asensiana» y aporta un valor especial al convertirse en Martín y ofrecer una perspectiva más bien masculina; una dicomotía tan bien lograda como inaudita que hará las delicias de aquellos lectores que aprecian los personajes bien construidos.

Me atrevo a recomendar esta trilogía histórica a todo el mundo: tanto a los que —como yo— ya seguían a Matilde Asensi y quedaban encantados con sus libros como a aquellos que no terminaron de disfrutar de alguna de las anteriores novelas de la autora. La tríada, de la cual Venganza en Sevilla forma la segunda entrega, satisfará a quienes apuestan por Asensi, puesto que su maestría vuelve a ponerse de manifiesto, y a quienes gustan de las novelas históricas bien escritas, con el ritmo adecuado y un equilibrio justo entre descripciones y acción. Ciertamente es un delito que en mi página no haya aparecido aún ni una tercera parte de mis escritores favoritos —grupo en el que se halla mi querida Matilde—; en las próximas semanas, pues, intentaré poner remedio a tamaña desfachatez.

Lazarillo de Tormes, de autor anónimo







Título: Lazarillo de Tormes
Autor: Anónimo
Editorial y año: Cátedra, 2006 (1554)


Cuando se publicó por primera vez, el «Lazarillo» no se presentaba como una obra de imaginación, sino como si fuera el relato auténtico de un real Lázaro de Tormes (por eso no podía llevar otra firma que el nombre del protagonista). Con tal mistificación creaba un tipo de ficción hasta entonces desconocido y se constituía en principio absoluto de la novela moderna. Además de estudiar ese aspecto fundamental histórica y literariamente, la «nueva edición» de Francisco Rico reexamina los grandes problemas del «Lazarillo» a la luz de nuevos materiales e investigaciones; ofrece el texto más fiel a la voluntad del autor; y, a través de una anotación exhaustiva, sitúa la novela en el contexto de la vida y la literatura de la época, resolviendo una por una todas las dudas que la lectura puede suscitar.


La literatura medieval española nos ha legado obras cuya fama e influencia resulta imposible rechazar. De vez en cuando, es interesante que los lectores de hoy echemos la vista atrás para saborear un libro publicado hace unos cuantos siglos, a din de comprender la visión de la vida que se tenía en la época y el recorrido por el que ha transcurrido la historia de la literatura de nuestro país. Uno de los clásicos que más admiración despierta, y también una mayor ternura, es el Lazarillo de Tormes, un relato de autor desconocido que vio la luz a mitad del siglo XVI. ¿Cómo puede uno pasar por alto la importancia de este libro cuando el nombre de su protagonista forma parte de nuestra lengua como una palabra más?

Lázaro de Tormes es un joven español que debe valerse por sí mismo por los áridos paisajes de la Castilla del Medievo. A lo largo de su relato conoceremos con qué personajes se relaciona y para quién ha servido como mozo o ayudante. Un ciego, un clérigo o un escudero serán algunos de los personajes cuyas vidas se cruzarán con las de Lázaro, quien tan solo anhela encontrar un lugar tranquilo donde establecerse definitivamente, sin molestar al prójimo. Llegar a dicha meta será complicado, tanto más cuanto que los amos de Lázaro no le ofrecerán la vida desasosegada que él desea.

Leer el Lazarillo de Tormes no es tarea fácil: requiere de una gran concentración para asimilar el texto y descifrar aquellas palabras o expresiones que nos son ajenas. No en vano se trata de una obra de casi quinientos años de edad, y el lenguaje ha experimentado una evolución que dificulta la lectura de este tipo de clásicos. Las ediciones de Cátedra, por suerte, suelen ofrecernos, tanto en las introducciones como en las notas a pie de página, la ayuda que en ocasiones tan desesperadamente necesitamos. Esas notas, sin embargo, son un arma de doble filo, ya que a veces su autor, Francisco Rico en este caso, se ve tentado a explicar incluso aquello que queda claro, de manera que es probable que el lector se sienta torpedeado por una considerable cantidad de información. Debemos seleccionar con rigor, pues, las explicaciones que agradecemos y descartar aquellas que aún complican más la interpretación de la novela.

Más allá de los problemas lingüísticos a los que nos enfrentamos, esta obra de autor anónimo nos regala una punzante crítica a la sociedad contemporánea a Lázaro. La hipocresía que reinaba en España y el abominable poder del clero están ampliamente denunciados en la novela. No deja de sorprenderme hasta qué punto podemos extrapolar esa crítica y servirnos de ella para describir el presente que nos ha tocado vivir. El estilo llano e irónico del protagonista, por otra parte, nos acerca aún más a él y nos lo presenta como un joven cercano y entrañable. Si a la lectura de la obra en sí le añadimos una introducción que nos arroje luz sobre el contexto histórico y social en el que se publicó, la sensación de haber degustado un retazo de nuestro pasado literario será aún más plena.

Leer el Lazarillo de Tormes implica realizar cierto esfuerzo para acercarse a un texto que a priori puede ser complicado. Una vez identificados el tono y el estilo de la narración, asistimos a un apasionante análisis, repleto de comentarios sarcásticos, que no deja títere con cabeza. El propio Lázaro, a pesar de que no pretenda dar ejemplo ni sentar cátedra, se alza como una voz de denuncia que rechaza la envidia y la avaricia que ha encontrado a lo largo de las experiencias que ha vivido. Analizada la crítica del protagonista, por lo visto el lenguaje ha cambiado en mayor medida que la sociedad, cuyos valores parecen haberse estancado en casi cinco siglos. Curioso y paradójico, ¿no os parece?