La velocidad de la luz, de Javier Cercas






Título: La velocidad de la luz
Autor: Javier Cercas
Editorial y año: Tusquets, 2005

Esta es la historia de una amistad, una amistad que empieza en 1987 cuando el narrador, un joven aspirante a novelista, viaja a una universidad del Medio Oeste estadounidense y conoce a Rodney Falk, su compañero de despacho, un ex combatiente de Vietnam huraño e inabordable, ferozmente lúcido y corroído en secreto por su pasado. Pero esta es también la historia de una experiencia radical en el abismo indescifrable del mal y la culpa, que el propio narrador sólo logrará entender y asumir años más tarde, como en una fulguración, cuando conozca el éxito y lo que éste tiene de corrupción insidiosa. Para entonces la figura imprecisa de Rodney y su historia devastadora acabarán imponiéndosele con la fuerza de lo necesario, como un emblema de su propia historia, y acaso de la condición humana.


Normalmente en una novela busco, como lector, dos aspectos básicos y esenciales para mí: una historia atractiva y una prosa cuidada. Cuando en un libro me gusta más el qué que el cómo -es decir, disfruto más del estilo narrativo que del argumento en sí-, dejo la puerta abierta a darle una nueva oportunidad al autor, ya que quizá no elegí la mejor obra para leer a ese escritor en cuestión. Acabo de describir la sensación que me ha dejado la lectura de La velocidad de la luz, de Javier Cercas. La calidad como narrador de este es indudable, pero la trama que centra el libro ha despertado en mí la desgana más absoluta y el aburrimiento más decepcionante. Y, lo siento, pero no puedo perdonarle al autor un ataque directo hacia mi profesión...

La novela cuenta la historia de un joven que, a finales de los ochenta, movido por su ilusión de ser escritor, viaja a los Estados Unidos para formarse como persona y también como futuro literato. En la universidad a la que asistirá conocerá a Rodney, un ex combatiente de Vietnam con una personalidad un tanto sorprendente y un pasado lleno de secretos. Ambos trabarán amistad de forma inmediata, y será entonces cuando empezará el relato de una relación protagonizada por la culpa, la literatura, el éxito y las consecuencias que cualquier experiencia deja en nosotros.

He leído este libro porque me lo han recomendado, pero cabe decir que la sinopsis no me desgradó. Pensé que la historia de un escritor podría ser agradable y emocionante, y nada más alejado de lo que he encontrado en La velocidad de la luz. La primera parte, en la que hay numerosas referencias literarias que no nos son ajenas, resulta bastante entretenida, pero cuando empezamos a ahondar en la amistad entre el protagonista y Rodney dejamos atrás la amenidad para llegar a una narración carente de interés, con un número excesivo de reflexiones sobre el mundo literario y el éxito de un novelista. Debo decir, en honor a la verdad, que la prosa de Javier Cercas me ha parecido impecable, aunque esa brillantez no basta para llevarme a aconsejar la lectura de esta novela.

Ya he comentado que la historia no me ha atrapado y que el estilo del autor es magnífico. Ahora quisiera hacer una mención especial a una frase que he localizado en un par de ocasiones en la novela, que constituye una falta de respeto para con mi profesión y que me ha llevado a sentir una profunda indignación. El protagonista quiere ser escritor, y en un momento dado -en varios, en realidad- dice él, y corrobora su interlocutor, que «cualquier cosa antes que ser traductor». Como bien sabéis, yo soy traductor, por lo cual no puedo permanecer impasible ante tal afirmación. He releído los fragmentos en los que aparece esa sentencia diversas veces para detectar en ellos algún tipo de malentendido, de confusión por mi parte, de corrección por parte del autor. Dado que no he hallado nada de lo anterior, expongo aquí mi irritación por lo que considero un ataque tan injusto como gratuito y lamentable.

Parte de la opinión negativa que me ha causado La velocidad de la luz se debe, y creo que de forma bastante legítima, a la frase crítica con los traductores, si bien no es que haya visto ningún elemento en la trama que haya supuesto un aliciente para avanzar en ella con alegría. Sí admito, y de buena gana, que el estilo de Javier Cercas es fantástico, una lograda mezcla entre riqueza léxica y naturalidad narrativa. De ahí que valore la posibilidad de volver a leer otra novela del autor, aunque para ello antes debo haber superado el enojo que reside en mí desde que aquella oración entró en mi campo visual. Mi rencor como lector es inmenso pero no inmortal... Tiempo al tiempo.

Nota: como apunta Tizire, es cierto que el propio Cercas es traductor, así que aún entiendo menos la frase que tanto me ha irritado. Juro que en ningún momento he detectado ironía alguna, pero entono el mea culpa si ha sido fallo mío.

26 comentarios:

  1. ESte es un autor con el que no he podido conectar en ninguna de las obras que han pasado por mis manos.

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  2. Pues me fío de tu criterio y por ahora la dejo pasar. Si al final lees otra obra del autor a ver que nos cuentas jeje
    Un beso!

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  3. Seguiré atenta a tus reseñas, a ver si puedes volver a leer algo de él. Por mi parte, queda olvidado

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  4. A veces pasa: es raro, pero a veces uno se va dando cuenta según avanza una lectura que la forma supera al fondo. Ello se traduce en que la novela no es completa, redonda, al menos para el que está leyendo.
    Aún no me he acercado a este autor, no me llama demasiado la atención... desde luego, dudo que lo intente con esta novela que hoy nos traes.

    Besos.

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  5. Creo que me pasa como a ti, Cercas es un gran escritor pero a mí no me llega...
    Besos!

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  6. Tengo varios libros del autor esperando en mi estantería, aunque éste no es uno de ellos, y después de tu crítica, no le voy a hacer hueco. Pero tengo que decirte que Cercas es también traductor, así que pienso que quizás esa frase sea algún tipo de ironía: a lo mejor a él mismo lo han menospreciados por dedicarse a la traducción... No sé, son conjeturas, pero es que si no, no entiendo por qué se tira piedras contra su propio tejado. 1beso!

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  7. Jajajajaja, me ha encantado la frase final. bueno y la reseña al completo, deja ver lo que buscas y lo que no toleras. En mi caso reconozco que la prosa puede llegar a ser un peso muy importante, pero tanto como para obviar la historia, tampoco. Me acercaré a otro título, tu criterio me basta. Besos

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  8. No he leído nada del autor y después de tu reseña, la verdad, tampoco invita a hacerlo.
    Suerte con las próximas lecturas :p

    Patri

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  9. Ya lo leí y a mí no me desagradó, aunque tampoco me entusiasmó. También creo que es de mal gusto criticar a la profesión de los traductores como lo hace. Besos.

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  10. Lástima de ese desinterés en su argumento porque la prosa parece que sí vale la pena. De lo otro ni caso; todas las profesiones, o casi todas, son juzgadas y criticadas. De la mía ni te cuento todo el mundo opina y sabe... Pero comprendo, eso sí, tu malestar.
    Besines,

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  11. No sabía que eres traductor, y si lo sabía no lo recordaba. Yom no lo soy, pero vaya, creo que este libro no es para mí, lo dejo pasar. Un besote!!

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  12. Acabo de leer hace un rato otra reseña sobre este autor aunque de otro título en el blog de Montse (Con el alma prendida a los libros), se trata de Las leyes de la frontera y yo me la he apuntado sin dudar.
    He leído otros dos libros de Javier Cercas, Soldados de Salamina y Anatomía de un instante y los dos me gustaron. Si te decides por cualquiera de ellos espero que te lleves mejor impresión. Ya nos contarás.
    Este sin embargo, no voy a apuntarlo. Me gusta como escribe Cercas pero la historia que trata aquí no me atrae mucho.
    Besos
    Espero que vuelvas a probar con Cercas

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  13. Pues si no le has encontrado el tono irónico a la frase no entiendo cómo el propio autor tira piedras sobre su propio tejado así que tu indignación es legítima. No he leído nada suyo todavía y me dejas con ganas de conocer esa prosa brillante suya pero desde luego prefiero otro libro más logrado en cuanto a la trama y que no aburra, a ser posible. Un abrazo.

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  14. Uy, tenemos sequía, sólo dos gotitas y aburrimiento soberano, esto lo dejo pasar. Aunque ayer leí una buena reseña de otra obra del autor, Las leyes de la frontera, y le daban un 10, así que igual te gusta.
    Besitos y feliz martes

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  15. No me convence esta novela. No me he estrenado con este autor aún pero me parece que lo haré con otra novela.
    Besotes!!!

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  16. Es un libro que llamaba mi atención, pero tras leer tu reseña me ha frenado...
    Seguiré pendiente de tus opiniones!
    Gracias por tu reseña. Saludos

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  17. No creo que el autor haya querido menospreciar su trabajo; entiendo tu malestar frente a esas afirmaciones. Me llama la atención este autor, sobretodo su última novela, así que no lo descarto totalmente. Las leyes de la frontera tiene buenísimas críticas.

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  18. Pues no lo he leído porque su sinopsis no me atraía en absoluto... y mira, creo que me alegro. Aunque es de los autores que terminan cayendo, me lo voy a tomar con muchísima calma
    Besos

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  19. Cuando tú no la recomiendas, me lo creo. Lo que más me extraña es que el propio autor, si es traductor también, aproveche la novela para poner en entredicho a los traductores. En fin, parece que en literatura hoy día todo es posible. Un abrazo.

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  20. creo que este de momento me lo salto (lo que agradece mi lista infinita) ;)

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  21. Supongo que no lo habrá echo con mala intención, sinó que le habrá querido dar una personalidad al personaje que puede ser que a él tampoco le guste, pero que es necesario para la novela. No he leído nada de él pero vista tu reseña si alguna vez leo algo no será esta novela.
    Besos!

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  22. Es muy extraño, pero quizás sea un aspecto personal del propio autor, a lo mejor no está satisfecho con su labor, puedes ser tantas cosas... pero puedo entender tu enfado. Por otro lado, curiosamente la novela me llama la atención, aunque esperaré a ver alguna reseña más para estar completamente segura sobre qué puedo esperar de ella.

    Un beso.

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  23. No me llama y mira que es un autor del que tengo curiosidad.

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  24. no me llama mucho este libro... y despues de lo de leer lo del traductor..... mi hermana esta estudiando para ser traductora y ya todos los traductores como si fuesen mis amigos, jejeejejejejejej...

    un beso

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  25. me encantó Soldados de Salamina, pero este no me llama...

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  26. Este es uno de los autores que alguna vez he estado tentada de leer, pero da por hecho que no será éste el libro con el que me estrene con él.

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