Ha vuelto, de Timur Vermes

 
 



Título: Ha vuelto
Autor: Timur Vermes
Traductora: Carmen Gauger
Editorial y año: Seix Barral, 2013

Es el verano de 2011. Adolf Hitler despierta en un descampado en el centro de Berlín. No hay símbolos nazis, reina la paz, las calles están invadidas por extranjeros, y Alemania está gobernada por una mujer rechoncha que hace lo que quiere en Europa. Sesenta y seis años después de su caída, el resucitado Hitler triunfa en la televisión como perfecto imitador del Führer, un cómico genial. Pero él no bromea en absoluto. La fama es la plataforma perfecta para retomar su carrera política. ¿Qué daño podría hacer hoy Hitler? Esta disparatada historia está contada por él mismo, un hombre que analiza tenazmente su entorno, que descubre de modo fulminante los puntos débiles de los demás, que, con una terquedad sin límites, se guía por su extraña lógica, con fanatismo pero también con lucidez.


Nada descubro, a esas alturas, si afirmo que el humor es subjetivo, y en literatura mucho más aún. Es difícil recomendar una novela que a uno le parece divertida, porque quizá otro opina lo contrario. Por eso tal vez haya que coger con alfileres las campañas de publicidad que anuncian un libro, o a un autor, como hilarante. La última vez acerté y el escritor se ha convertido en uno de mis preferidos. Esta vez, en cambio, me quedo a medio camino. Ha vuelto, la original y sorprendente ópera prima de Timur Vermes, me ha parecido entretenida y simpática, pero poco más. Quizá esperaba demasiado de ella. Quizá, injustamente, quería encontrar en la historia el estilo de mi querido David Safier, compañero y paisano de Vermes. Quizá.

En 2011 despierta un confundido Adolf Hitler en un descampado berlinés. No entiende por qué la ciudad que lo rodea está intacta, por qué no caen bombas del cielo, por qué reina la paz. Asombrado, descubre que ha pasado un lapso de más de sesenta años y que su figura, y lo que hizo, no forma más que del duro pasado de Alemania. Decidido a recuperar el terreno perdido tras décadas de ausencia, Hitler comienza una prometedora carrera televisiva como imitador del Führer, es decir, de sí mismo. Mientras la sociedad ve en él a un cómico brillante, Hitler no toma a broma las posibilidades de acercarse y convencer a la gente que le brinda la fama que está cosechando. En absoluto.

Ha vuelto parte de una premisa tan fantástica que me sorprende que a nadie se le haya ocurrido antes resucitar a Hitler en una novela. Timur Vermes ha sabido dejar boquiabierto al público con una apuesta arriesgada que, sin embargo, sabe cómo tratar el tema del nazismo: con humor. El disparatado punto de partida de la historia promete grandes dosis de confusiones, situaciones divertidas y mal entendidos políticamente incorrectos, que se dan la mano, con acierto, en el libro. Por otra parte, el perfil de Hitler como protagonista está muy logrado: con un dominio absoluto del poder de la retórica, no cuesta entender que como orador supiera llevarse al espectador al bolsillo desde el minuto uno. Es -fue- un político que sabe qué teclas tocar y qué argumentos esgrimir para alcanzar sus ansiados objetivos. Eso es algo innegable.

No obstante, creo que la novela tropieza en la decisión misma del autor por dar la voz a Hitler. Como protagonista principal y narrador, la prosa está desprovista de toda naturalidad y, por tanto, el ritmo resulta lento y en ocasiones demasiado denso. El tono político de las ideas y acciones del resucitado dictador acaba saturando y la novela pierde la frescura que tanto necesita una sátira de este tipo. En mi opinión, una comedia como esta requiere y prefiere un estilo ágil y sencillo, aunque entiendo que el yo político de Hitler debe estar presente en la narración. Por último, me gustaría quejarme de un detalle de la edición que me ha enfurecido: todas las notas a pie de página que explican quién es tal o cual personaje -muy útiles y necesarias- están recogidas al final del libro. Al consultar la primera de ellas he leído, sin querer, la última frase de la novela. Comprenderéis la indignación que he sentido al encontrarme con el final al poco de empezar. En fin.

Como ya he comentado, puede que la opinión que me ha merecido Ha vuelto se haya visto empañada por la comparación con Safier, cuyo estilo sí me parece el más adecuado para las obras cómicas que nos regala. No quisiera restar méritos a Timur Vermes, quien ha saltado al mundo editorial con una sátira novedosa y polémica a la par que entretenida. Si bien al terminarla albergo sentimientos encontrados, porque hay detalles que me han encantado y otros que habría modificado, podéis tomar la reseña como una recomendación parcial. Eso sí, hacedme caso y andad con mucho cuidado al pasar las páginas para ir en busca de alguna explicación. No cometáis mi error de consultar las notas con tranquilidad y alegría. Estáis avisados.

El hotel de los corazones rotos, de Deborah Moggach






Título: El hotel de los corazones rotos
Autora: Deborah Moggach
Traductora: Ana Mata Buil
Editorial y año: Lumen, 2013

Ya se sabe..., la vida nos tiene reservados momentos extravagantes. Si de muestra sirve un botón, ahí está Buffy, un actor retirado que vive en un barrio de Londres. Tras enamorarse, casarse y divorciarse unas cuantas veces, el hombre se sorprende una buena mañana al descubrir que su vieja amiga Bridie le ha dejado en herencia su hotel, un caserón destartalado y perdido en un pueblo de Gales. Contra todo pronóstico, Buffy decide irse y empezar una nueva vida apartado del mundanal ruido. Cargado de ilusión y poco más, llega al pueblo decidido a triunfar, pero, a pesar del encanto de la casa y del lugar, es difícil cuadrar las cuentas, y el hombre tiene una idea genial: en su hotel se van a impartir cursos para personas que acaban de salir de una relación y se sienten desorientados en los temas prácticos: mantenimiento del coche, cocina, jardinería..., e incluso un taller especializado en encontrar las palabras adecuadas para el amor. 


Las novelas corales tienen cierto peligro. Los lectores a veces nos sentimos saturados por los numerosos nombres que pasean por la historia y el elenco tan elaborado como extenso acaba siendo la principal razón de nuestra decepción final. Hay autores, sin embargo, que saben aprovecharse de las ventajas de una novela coral y que son capaces de unir en un mismo libro, con gran acierto y maestría, un buen número de personajes que nos enamora y enternece. Deborah Moggach echa mano de este arriesgado recurso y nos sorprende con El hotel de los corazones rotos, una novela deliciosa que se alza como un canto a la esperanza, al amor, a las segundas oportunidades.

Buffy es un actor retirado que languidece en Londres. Sumido en una existencia ya un tanto vacía, comienza a despreciar la ciudad que tanto amó. Cuando una ex amante le deja en herencia un bed and breakfast en un pueblecito galés, Buffy sabe que es la ocasión que estaba esperando. Para sorpresa de todos sus allegados, se traslada al hotelito, dispuesto a regentarlo él mismo. Una vez allí, se le ocurre la idea de organizar cursos para separados. Se ha casado y divorciado tantas veces que se ve con experiencia para ayudar a quienes no saben cómo hablar con las mujeres, podar el jardín o preparar un simple bizcocho. Por el hotel se acercarán, lenta y tímidamente, personajes que darán vida al lugar, un lugar en el que quizá los esté esperando el destino.

El hotel de los corazones rotos es una novela encantadora cuya mayor baza es la fuerza que irradian y transmiten sus personajes. Deborah Moggach ha reunido a un interesante y atractivo grupo de protagonistas, los cuales -encabezados por el propio Buffy- se os clavarán en el corazón. Se trata de un elenco dispar, muy bien escogido, ya que muestran personalidades opuestas pero fácilmente reconocibles para nosotros. Es imposible que no nos sintamos identificados con alguno de los inquilinos, que no hayamos experimentado los miedos y las desilusiones que ellos sienten. En literatura resulta muy complicado trazar un perfil creíble, y la destreza de la autora le permite ofrecernos un amplio abanico de protagonistas muy humanos, una proeza digna de destacar y elogiar.

La historia no se apoya, exclusivamente, en los personajes para ganar nuestra admiración, en absoluto. Debo resaltar asimismo el halo mágico que rodea el pueblo galés, un municipio donde la última tecnología no termina de recalar y donde todos se conocen. Esa atmósfera intimista, cálida y acogedora, que tan buenos resultados da en narrativa, consigue el efecto de envolver al lector, de trasladarlo a un universo particular e inolvidable del que ya no querrá salir. El estilo agradable de la autora, por otro lado, nos conduce con elegancia por las diversas historias, cuyos mensajes son irresistibles. Por último, quiero aclarar que la pluralidad de protagonistas no provoca confusión alguna, puesto que en todo momento se nos recuerda quién es quién gracias a los nombres que encabezan los capítulos y a las referencias a situaciones anteriores.

La nueva novela de la autora de El exótico hotel Marigold me llamó la atención por el título, por la portada, la sinopsis..., por todo, vaya. A veces acertamos plenamente y nuestra intuición se convierte en un disparo directo y flamante, y así ha sido. El hotel de los corazones rotos es una novela con un gran contenido romántico que saca a la luz las carencias emotivas que en ocasiones nos embargan, sin por ello presentarse como una historia dura o desangelada. La nueva apuesta de Deborah Moggach en español derrocha ternura en cada trama, por lo que os aseguro que hace las veces de latigazo emocional para que jamás perdamos la ilusión ni la confianza en el futuro. Algo que ¡cuánto necesitamos hoy en día!

Tuareg, de Alberto Vázquez-Figueroa





Título: Tuareg
Autor: Alberto Vázquez-Figueroa
Editorial y año: Debolsillo, 2006 (1980)

Los tuareg constituyen un pueblo altivo cuyo código moral difiere del de los árabes. Auténticos hijos del desierto, los tuareg no tienen rival en cuanto a sobrevivir en las condiciones más adversas. El noble inmouchar Gacel Sayah, protagonista de esta novela, es amo absoluto de una infinita extensión de desierto. Cierto día llegan al campamento dos fugitivos procedentes del norte, y el inmouchar, fiel a las multiseculares y sagradas leyes de la hospitalidad, los acoge. Sin embargo, Gacel ignora que esas mismas leyes le arrastrarán a una aventura mortal... Una apasionante epopeya que es a la vez un canto a uno de los pueblos más singulares del mundo.


Alberto Vázquez-Figueroa es uno de los autores españoles más prolíficos, leídos y aclamados de las últimas décadas. Siempre siento cierto temor en el momento de elegir una novela entre la vasta obra de un escritor tan consagrado, aunque ese miedo bien puede animarme a dar una nueva oportunidad al autor si mi primer contacto con una de sus historias no es del todo satisfactorio. Es lo que me ha ocurrido al leer Tuareg, un libro cuya prosa -salvo por un pero que comentaré más adelante- me ha gustado mucho más que el argumento en sí. Como decía, quizá se trata, simplemente, de una mala elección; tendré que volver a leer algo de él.

En la inmensidad del desierto del Sáhara vive el pueblo de los tuareg. Nobles y respetuosos con el mundo, los tuareg viven en armonía y rechazan cualquier tipo de enfrentamiento. Gacel, el jefe de la tribu, no es capaz de abandonar las costumbres de hospitalidad y ayuda que le han inculcado siempre, por lo cual acoge a dos fugitivos que llegan del norte. La amabilidad propia de los tuareg llevará a Gacel a una aventura peligrosa y mortífera en la que verá cómo su cultura y la de su gente se estrella contra las leyes que se hacen valer fuera de los límites del desierto.

Comenzaré la reseña hablando de los dos únicos elementos que me han gustado de Tuareg: la prosa y el mensaje político. En primer lugar, cabe destacar el estilo sobrio y elegante de Alberto Vázquez-Figueroa. El autor sabe imprimir el ritmo adecuado a la novela, aunque debo admitir que el repetido uso agramatical de la puntuación, en especial de las comas, me ha puesto muy nervioso. No deja de sorprenderme cómo una cuestión de tan fácil corrección y detección esquiva las tijeras de la revisión final de las editoriales. En segundo y último lugar, considero que el contenido social y político del libro es interesantísimo. La lectura nos lleva a preguntarnos de qué sirven conceptos como el socialismo o el comunismo, y hasta qué punto la sociedad en la que vivimos quizá no ha avanzado tanto como creemos o quieren que creamos.

En esta reseña, sin embargo, pesan más los aspectos negativos, que me han llevado a terminar la historia casi con alivio. Por un lado, el argumento en sí, que parece atractivo y curioso, desemboca en una aventura algo esperpéntica y difícil de creer. Con una evolución extraña y poco natural, la trama concluye en un final que sinceramente me ha parecido desacertadísimo. No me gusta que una novela a lo largo de la cual impera un tono concreto nos proponga una resolución que rompe, y de qué modo, la atmósfera creada hasta el momento. El lector puede sentirse engañado, porque tiene la impresión de que le han preparado para algo muy distinto. Por último, habría agradecido notas a pie de página que me explicaran los términos árabes.

Escogí Tuareg porque había leído críticas bastante favorables y porque la sinopsis me llamaba la atención. Finalmente, el resultado ha sido peor de lo que esperaba. No es que el libro no me haya gustado, sino que simplemente me ha decepcionado encontrar en él tan pocos puntos fuertes. Repetir con un autor es fácil cuando lo que no te ha gustado de él es una historia, no su forma de narrar, por lo que tarde o temprano abordaré otra novela de Alberto Vázquez-Figueroa. Si entre vosotros hay algún seguidor de la obra de este escritor, estaré encantado de apuntar aquellos títulos que tengáis a bien recomendarme.

La hilandera de Flandes, de Concepción Marín





Título: La hilandera de Flandes
Autora: Concepción Marín
Editorial y año: Temas de Hoy, 2013

Tras el edicto de expulsión promulgado por los Reyes Católicos, la comunidad judía de Toledo está dividida entre optar por la conversión y conservar sus bienes o partir al exilio y comenzar una nueva vida dejando todo atrás. Ivri y Efraím encarnan ambas opciones. Mientras el primero decide quedarse y casar a su hija con un nombre que le asegure un buen estatus social, el segundo decide partir a Flandes. Efraím, para evitar que incauten las joyas de la familia, las esconde en su casa con la esperanza de regresar algún día a recogerlas. Años más tarde, su nieta Katrina, criada por su abuelo tras la muerte de su madre en el parto, llegará a ser una de las mejores hilanderas de Bruselas y regresará a Castilla para intentar recuperar la herencia de su familia.


En los últimos años hemos visto cómo la publicación de un libro en formato electrónico -ya sea autopublicado o con el respaldo de un sello especializado en lo digital- ha hecho las veces de trampolín para los autores y de escaparate para las editoriales, quienes acaban editando en papel aquellas obras que gozan de mayor reconocimiento y mejores críticas. Un año después de ver la luz en el mercado digital, La hilandera de Flandes aterriza en las librerías para el deleite de los amantes de los libros físicos y de las novelas históricas de calidad. El debut de Concepción Marín sitúa a la autora dentro de la lista de los grandes escritores de tan apasionante género.

Los judíos tienen tan solo dos opciones: convertirse y abrazar la fe católica o abandonar el reino y, tras de sí, la mayoría de sus riquezas. Esa es la consecuencia del edicto firmado por los Reyes Católicos en 1492. Mientras Ivri no duda en rechazar la religión de Moisés para salvar su acomodada situación, Efraím toma la decisión opuesta y resuelve huir a Flandes, atormentado al dejar atrás un legado misterioso e importantísimo para su familia y su pueblo. Años más tarde, la nieta de Efraím vive la oportunidad de regresar a Toledo en un arriesgado viaje para recuperar su herencia. Una odisea en la que se cruzará con la corona española, la Inquisición y los más viles y nobles sentimientos que anidan en el corazón humano.

Concepción Marín ha realizado un trabajo espléndido en La hilandera de Flandes. No me sorprende el éxito que rodeó su ópera prima y el destino que ha corrido hasta llegar a transformarse en papel. Se trata de una novela histórica emocionante que sabe cómo convencer al lector para que este siga los derroteros de los protagonistas con el alma en vilo. Las mil y una aventuras de los personajes resultan trepidantes, llenas de color y sabor. La autora, además, sabe qué importa y qué no, y actúa en consecuencia para ofrecer una historia con una evolución esperada, sin giros desagradables ni sorpresas. En mi opinión, el resultado más anhelado al que puede aspirar una novela histórica es el de proponer un viaje a los siglos XV y XVI que nos transporte sin darnos cuenta y con naturalidad.

Y es curioso que el libro lo haya logrado, porque en él se narran bellas descripciones de lugares y dosis de intriga y romance que podrían haberle dificultado el efecto ansiado. Me inclino a pensar que es el magnífico entramado de la historia, en que tienen cabida los ingredientes ya mencionados y otros que me reservo, el que la dota de coherencia y rigor. Por otra parte, en cada párrafo se respira el magno proceso de documentación que ha llevado a cabo la autora; unirse a la corte de Carlos I o recorrer las calles de Brujas y Toleto es un auténtico deleite. Por último, no puedo obviar la fuerza que transmiten los personajes y la impecable prosa, las cuales impiden que abandonemos las páginas hasta llegar al apoteósico final.

Cualquier amante de este género asistirá complacido al nacimiento literario de Concepción Marín, una escritora que demuestra en su primera novela su saber hacer, la pasión que siente por la Historia en mayúscula y la convicción de que ha venido para quedarse. No albergo ninguna duda de que La hilandera de Flandes es tan solo el comienzo de una carrera con gran futuro de cuyos avances espero ser testigo. Si, como a mí, os apasionan las novelas históricas bien tejidas y escritas, no podéis perderos esta que reseño hoy. Estoy convencido de que agradeceréis mi recomendación.

En el corazón de los fiordos, de Christine Kabus



 


Autora: Christine Kabus
Traductora: Ana Guelbenzu
Editorial y año: Ediciones B, 2013

Nordfjordeid, 2010. Después de la muerte de su madre, Lisa, una exitosa fotógrafa alemana, recibe un paquete de parte del notario de la familia. El mismo contiene un antiguo medallón, con la foto de una pareja en tiempos de guerra, y una carta de su madre. Esta foto amarillenta la llevará a viajar al tranquilo pueblo de Nordfjordeid, en Noruega, y será la única pista para que Lisa pueda rastrear y descubrir quiénes fueron realmente sus antepasados. Lisa penetrará en la vida de los fiordos y descubrirá en ellos no solo el verdadero amor sino también el verdadero origen de su madre, lo que le permitirá esclarecer los secretos que llevan décadas dormidos en la historia de su familia, las sombras de aquel pasado que alcanzaron y llegaron a cubrir su presente.


Desde siempre he sentido una gran atracción por los países nórdicos. Las fotografías que he visto de algunos paisajes escandinavos me han dejado sin aliento y han hecho nacer en mí el deseo de visitar esas tierras y presenciar el enigmático y asombroso espectáculo de la aurora boreal. Curiosamente, no son tantas las ocasiones en que me he desplazado a uno de esos países con una novela. En cuanto tuve noticia de la publicación de En el corazón de los fiordos, sin embargo, supe que la ópera prima de Christine Kabus estaba hecha para mí. No solo no me equivocaba, sino que ahora me rindo sin concesiones ante una novela paisaje emocionante, inolvidable y bella, bellísima.

Lisa es una joven fotógrafa alemana de éxito que vive tranquilamente en Fráncfort. Cuando le comunican la muerte de sus padres, llega hasta sus manos un viejo medallón en el que hay un retrato de una muchacha que se le parece mucho. Gracias al colgante, y a una carta en que su madre le revela un secreto que la desconcierta sobremanera, Lisa emprenderá un viaje hacia Noruega para seguir la pista de sus raíces. Allí descubrirá, con paciencia y no sin sufrimiento, la historia de Mari, una joven que se enfrentó a su familia por el amor que sentía por un soldado alemán del ejército nazi. Lisa quedará prendada tanto de los paisajes noruegos como del aura de misterio que rodea sus recién descubiertos antepasados. 

Una vez más caigo ante el embrujo de una novela paisaje. Y, además, con un telón de fondo tan espectacular como los fiordos noruegos. En el corazón de los fiordos es una novela preciosa cuya autora sabe qué hilos tejer y qué palabras elegir para permitir que el lector experimente el mismo viaje que los protagonistas. Christine Kabus echa mano de la pasión que siente por Noruega y hace gala de una pluma exquisita con la que nos regala unas descripciones vívidas, arrebatadoras; no en vano se trata de la mayor baza de esta clase de historias. La fuerza de los personajes, por otro lado, me ha sorprendido e impedido alejarme de cuanto vivían. Es tal el magnetismo que desprenden que asistir al relato de sus vidas, ya de por sí apasionantes, ha desembocado en una lectura deliciosa.

Al tratar dos historias diferentes que se emplazan en dos momentos históricos distintos -en 2010 y 1940-, de entrada parece complicado lograr que ambas tramas despierten el mismo interés y que ninguna eclipse la otra. La autora no solo lo consigue, sino que sabe mantener la emoción en las dos historias para que disfrutemos, suframos y nos deleitemos en todo momento con una maestría a la que únicamente acceden los grandes escritores. La novela fluye por sí misma cono las aguas de un fiordo, gracias a una narración amena y sentida, y refleja los sentimientos de los protagonistas en cada página. Y es que se trata de un libro con un alto contenido romántico, por lo que la empatía que sentiréis con la mayoría de los personajes es imposible de rechazar.

Una historia interesante e intrigante, unos paisajes atractivos y deslumbrantes, dos romances intensos y vibrantes, un elenco amplio y acertado, una prosa natural y elegante... Como veis, no puedo dedicar más que elogios a En el corazón de los fiordos, una novela que me ha transportado a uno de mis enclaves preferidos. La alegría que sentí al conocer la publicación del primer libro de Christine Kabus en español se ha convertido, ahora, en placer y satisfacción por haberla tenido entre mis manos. Si os fiáis de mí solo un poquitín, anotad la recomendación de hoy, porque dudo, sincera y muy seriamente, de que os vaya a decepcionar.

Vindicatio, de Arlette Geneve







Título: Vindicatio
Autora: Arlette Geneve
Editorial y año: Terciopelo, 2013

27 a. C. Las intrigas políticas y las traiciones están a la orden del día en el Imperio romano. Las ansias de poder de muchos de sus senadores les llevan a cometer actos reprobables en contra de sus propios aliados. Nadie había preparado a Aradia para lo que le aconteció a su familia y nadie la había puesto al corriente de la situación en la que ella misma se encontraba. Una aciaga noche su vida tranquila y pacífica quedó rota por los acontecimientos que se desencadenaron y su protección pasó a manos del hombre por el que ella siempre había aguardado en silencio.


La novela romántica de corte histórico es un subgénero apasionante. No solo nos permite vivir los fuertes sentimientos que experimentan los protagonistas, sino que además nos traslada a un pasado emocionante del que siempre aprendemos algo. La gran mayoría de novelas de este estilo se encuadran en la Regencia inglesa, por lo que la publicación de Vindicatio no ha pasado desapercibida: ¡una novela romántica en el Imprerio romano!, ¡y escrita por una autora de nuestro país -con seudónimo-! Arlette Geneve ha sabido sorprender con su última apuesta. Ha sido la primera vez que leo a esta escritora y ya puedo aseguraros que no será la última, no.

Aradia es una joven romana que lleva años enamorada de Lucio Máximo, uno de los generales amigos de la familia. Cuando el hermano de Aradia es acusado de asesinato, el mundo conocido hasta el momento por la joven se viene abajo. Tan solo contará con la ayuda de Máximo, con quien se verá desposada sin apenas darse cuenta. En su nuevo papel de esposa abandonará Roma y se instalará en Hispania, donde deberá luchar por digerir cuanto ha acontecido, ganarse el corazón de Máximo y ser capaz de convencer a su marido para que haga lo posible por demostrar la inocencia de su hermano. Para ello Aradia cuenta con una fuerza de voluntad inquebrantable, una simpatía innata y un claro objetivo: desenmascarar a los enemigos que tanto daño han hecho a ella y a los suyos.

Ya el propio título, Vindicatio, y la bonita portada auguran una historia de grandes emociones. Y así es: Arlette Geneve ha sabido aunar historia y amor en una brillante novela romántica. En este tipo de libros es frecuente que los autores no sepan encontrar el equilibro idóneo entre ambientación y romance; parece que quieren demostrar cuánto se han documentado y acaban descuidando la fuerza de la trama amorosa. No es este el caso: la autora ha ensamblado a la perfección ambos géneros. Por un lado, se aprecia el importante trabajo que hay detrás de cada descripción, gracias a las cuales recorremos el Imperio romano y asistimos a una reconstrucción fidedigna y sorprendente del modo en que debieron de vivir. Por otro, la pasión que embarga a los protagonistas traspasa las propias páginas y llega al lector de forma irremediable e irreparable.

No solo está cuidada la combinación entre historia y romance. La autora hace gala de una prosa impecable, sin fisuras, que da gusto leer. La naturalidad de los diálogos y la intensidad de las descripciones hacen del libro una lectura absorbente y adictiva. Con un ritmo muy agradable, transitamos por las páginas con una asombrosa facilidad. Tampoco fallan los personajes: están bien construidos, son coherentes con la época en que viven y saben despertar emociones en los lectores. No quiero terminar la reseña sin valorar el final, un cierre precioso aunque algo precipitado. Ojalá hubiera podido leer mil capítulos más sobre Aradia y Máximo. Una vez sumergido en la novela, se me ha hecho corta.

Creo que Vindicatio cumple una meta ambiciosa: tanto puede convencer a lectores reticentes para que den una oportunidad a la novela romántica como puede acercar a lectores de este último género a un tipo de libros en que el peso de la historia es fundamental. Novela romántica e histórica se mezclan aquí maravillosamente, por lo que un fiel seguidor de ambos géneros como un servidor no podía sino disfrutar, y no poco, de este libro. Arlette Geneve me ha conquistado con su maestría literaria y pasa a formar parte de la lista de autores y autoras de nuestro país que no ceso de recomendar dondequiera que vaya. Me enorgullezco de poder citar a escritores tan espléndidos.

Aurora boreal, de Åsa Larsson







Título: Aurora boreal
Autora: Åsa Larsson
Traductores: Mayte Giménez y Pontus Sánchez
Editorial y año: Seix Barral, 2009

El cuerpo de Viktor Strandgård, el predicador más famoso de Suecia, yace mutilado en una remota iglesia en Kiruna, una ciudad del norte sumergida en la eterna noche polar. La hermana de la víctima ha encontrado el cadáver, y la sombra de la sospecha se cierne sobre ella. Desesperada, pide ayuda a su amiga de adolescencia, la abogada Rebecka Martinsson, que actualmente vive en Estocolmo y que regresa a su ciudad natal dispuesta a averiguar quién es el culpable. Durante la investigación sólo cuenta con la complicidad de Anna-Maria Mella, una inteligente y peculiar policía embarazada. En Kiruna mucha gente tiene algo que ocultar, y la nieve no tardará en teñirse de sangre.


La falta de expectativas a veces es muy alentadora, ya que gracias a ella disfrutamos de novelas de las que nada esperábamos y que nos sorprenden gratamente. Tanto he oído hablar de Åsa Larsson, por parte de seguidores y detractores, que he abordado Aurora boreal sin pensar en cuánto me iba a gustar o desagradar. Quizá por ello he encontrado una lectura agradable, simple y sin pretensiones, que me ha proporcionado buenos momentos literarios. Sin llegar a ser una obra maestra, puesto que he encontrado elementos que me han chirriado bastante, es un libro perfecto para aquellas épocas, como el verano, en que ansiamos dejarnos llevar por la historia sin pensar en nada más.

La tranquila ciudad de Kiruna despierta un buen día conmocionada: Viktor, un célebre predicador sueco, aparece mutilado en la iglesia de la localidad. Cuando la hermana encuentra el cadáver y todas las miradas se dirigen hacia ella, la joven se pone en contacto con Rebecka, una antigua amiga y abogada, quien no dudará en desplazarse hacia Kiruna, donde nació, para esclarecer el misterio y descubrir la identidad del asesino. Anna-Maria, una policía que hace gala de una perspicacia sin igual, ayudará a Rebecka en la investigación, a lo largo de la cual descubrirán que en la supuestamente apacible ciudad son muchos los que guardan oscuros secretos.

Sí, sé lo que estáis pensando (y no soy John Verdon): Aurora boreal no inventa nada nuevo. La trama de asesinato e investigación se asemeja, y no poco, a los argumentos que protagonizan la mayoría de historias de novela negra que se publican en nuestro país. Por eso es tan difícil encontrar y disfrutar un libro de este género que plantee una vuelta de tuerca. Åsa Larsson se sirve de la manida estructura para formar los cimientos de la primera entrega de su ya famosa serie de novelas. Se trata de una historia ágil, narrada con sencillez, que sabe ir al grano y alejarse de florituras. Me gusta que los escritores despojen sus obras de ornamentos innecesarios cuando lo que interesa es, como en este caso, la trama en sí.

Sin embargo, tratándose de una novela negra, creo que la autora no ha sabido manejar con acierto la tensión que se palpa en las páginas. La emoción que embarga al lector va y viene, y hay capítulos que cuentan con un ritmo trepidante y otros que, curiosamente, son un poco lentos. En cuanto a la protagonista, en ningún momento he empatizado con ella, antes al contrario: me ha caído mal. Y si el personaje principal de un libro te cae mal, difícilmente llegarás al final satisfecho del todo. Un final, por otra parte, muy precipitado que no acaba de cuadrar con el tono que impera en el resto del libro. Me ha dado la impresión de que la autora no encontraba la manera de hilar todos los cabos y ha optado por una resolución descabellada, inexplicable y extraña.

Sé que parece que la novela no me haya gustado nada, porque le he encontrado más defectos que virtudes. Y lo cierto es que no es así, puesto que Aurora boreal me ha regalado unos buenos minutos de entretenimiento literario. Era eso lo que buscaba en la Åsa Larsson, pasar un buen rato, y lo he conseguido. Si tuviera que analizar la novela desde una perspectiva más profunda, probablemente mi opinión final no sería tan positiva (que, insisto, lo es). Sin embargo, divertimento era lo que ansiaba hallar en este libro y divertimento es lo que he hallado. Ni más ni menos.