Calle Berlín, 109, de Susana Vallejo






Título: Calle Berlín, 109
Autora: Susana Vallejo
Editorial y año: Plaza & Janés, 2013

En la calle Berlín, en pleno Eixample barcelonés, hay un edificio corriente. Allí viven un colombiano, una prostituta de lujo, un matrimonio de ancianos, una madre separada con dos hijos y un oficinista soltero. ¡Ah!, y un fantasma: la anciana malhumorada del último piso que murió hace meses, aunque nadie se ha dado cuenta, y se dedica a vagar de un piso a otro cotilleando las vidas de sus vecinos. Nada hubiera llamado la atención, si Gerard, un policía de baja indefinida, no hubiera recibido la llamada de Pep, su antiguo compañero, dos días antes de ser asesinado, en la que le hablaba sobre el edificio. Atraído por el deseo de vengar a su amigo y sin nada mejor que hacer, Gerard decide pasarse por allí. Pero nunca hubiera imaginado que la búsqueda del asesino de Pep pudiera estar rodeada de tantos misterios; tantos como vecinos hay en el inmueble, pues cada uno oculta un secreto que cambiará la vida de los demás para siempre.


Barcelona es un escenario perfecto para ambientar novelas de intriga. Y no lo digo porque yo mismo sea barcelonés -bueno, quizá un poco sí-, sino porque tantas historias policiacas que han elegido la capital catalana no pueden estar equivocadas. Es una ciudad mágica, así como un tanto misteriosa y sorprendente, tres adjetivos que la convierten en perfecta para albergar una trama de suspense. Calle Berlín, 109 plantea una inteligente mezcla entre novela de misterio y de personajes, en la que Susana Vallejo ha hilvanado un argumento absorbente y adictivo que sabe aprovechar las posibilidades que ofrece la naturaleza híbrida del libro. Una lectura original y muy recomendable.

En la comunidad del número 109 de la calle Berlín vive un grupo de personas tan variopinto como normal y corriente. Una de las propietarias, la anciana que vivía en el último piso, acaba de morir y vaga por el edifico en forma de fantasma para meter las narices en la vida de sus vecinos. Mientras la vieja cotillea por los pisos de un latinoamericano, una prostituta, una madre separada con dos hijos, un matrimonio de ancianos y un oficinista, Gerard, un policía que está de baja, investiga quién de esas personas puede estar relacionada con el asesinato de Pep, un antiguo compañero que antes de morir le advirtió sobre aquel edificio. Cuál será su sorpresa al descubrir que todos los vecinos guardan terribles secretos que los convierten en sospechosos.

Susana Vallejo ha logrado humanizar a los protagonistas de Calle Berlín, 109, ya que no solamente asistimos a la investigación del policía, sino que entramos en las vidas de los vecinos y contemplamos las alegrías y desgracias que les suceden. Las zozobras e inquietudes que los embargan no hacen sino otorgarles una personalidad definida y real gracias a la cual el lector empatiza con ellos y es capaz de compartir parte de las emociones que sienten los propios vecinos. Se agradece el esfuerzo de la autora por sonar verosímil con una trama de misterio desprovista de situaciones difíciles de creer -partiendo de una base de ficción, por supuesto-. Cuando leo una novela negra o policiaca tiendo a alejarme del argumento por la extrañeza que me producen ciertas escenas, y en el libro que os recomiendo hoy todo está contado con tal naturalidad que me he adentrado en la trama desde la primera página y sin darme cuenta.

El estilo de la autora es otro de los factores que me gustaría destacar. Con una prosa sobria, cuidada y sencilla al mismo tiempo, la narración se centra en los actos decisivos, imprimiendo así un ritmo ágil y trepidante que nos conduce a un final un poco predecible pero perfecto y realista. He comenzado la reseña hablando de Barcelona y, de nuevo, la ciudad se alza como un protagonista más gracias a las descripciones con las que recorremos las calles del Eixample. Si tenéis la suerte de haber visitado mi ciudad, disfrutaréis todavía más de esta novela, ya que reconoceréis algunos de los lugares por los que transitan los personajes. Y si todavía no habéis pisado las calles barcelonesas, ¿a qué estáis esperando?

Hay novelas a las que uno echa el ojo desde el momento mismo de su publicación y que, tras leerlas, constata con placer cómo cumplen todo cuanto prometían ya desde el boletín de novedades de la editorial en cuestión. Calle Berlín, 109 me llamó la atención enseguida y su lectura no ha hecho sino reafirmarme en la originalidad de la historia y regalarme buenos ratos literarios. Recordad el nombre de Susana Vallejo, pues estoy convencido de que esta no será la última vez en que nos sorprenda con una novela tan atractiva y emocionante. Tiene un prometedor futuro por delante y yo pienso ser testigo de cada éxito que coseche.

Juntos, nada más, de Anna Gavalda


 



Título: Juntos, nada más
Autora: Anna Gavalda
Traductora: Isabel González-Gallarza
Editorial y año: Seix Barral, 2004

Camille Fauque tiene 26 años, dibuja de maravilla, pero no tiene fuerza para hacerlo. Philibert Marquet, su vecino, vive en un apartamento enorme del que podría ser desalojado. Franck Lestafier, cocinero de un gran restaurante, es mujeriego y malhablado, lo cual irrita a la única persona que le ha querido, su abuela Paulette, que a sus 83 años se deja morir en un asilo. El encuentro de estos cuatro personajes puede significar la salvación de un naufragio anunciado.


Durante varios años he oído y leído alabanzas a las novelas de Anna Gavalda, una autora que cuenta con una impresionante legión de seguidores tanto en su país como allende las fronteras. Cuando, al fin, he dado una oportunidad a Juntos, nada más, quizá su libro más aclamado, he entendido y sentido a la perfección y de inmediato el poder de atracción de la historia. La escritora francesa nos regala una novela intimista, conmovedora y emotiva, un bonito canto a las segundas oportunidades, a las ganas de vivir y al optimismo que sabrá arrancar fuertes sentimientos en los lectores. ¡Cuán necesario y difícil resulta hoy encontrar un libro que nos anima a mirar al futuro con esperanza!

Camille tiene un don para el dibujo y la pintura, pero deja que su arte languidezca mientras trabaja como señora de la limpieza. Philibert, un joven aristócrata, vive entregado a sus sueños y enfrentado al honor de su familia. Frank es uno de los mejores cocineros parisinos, pero también un joven de gran carácter y un tanto inestable. Paulette, la abuela de Frank, acaba encerrada, contra su voluntad, en una residencia, donde pierde definitivamente la ilusión. Cuatro personajes, cuatro personalidades muy distintas, que darán un giro completo al encontrarse y conocerse.

Juntos, nada más es una novela de considerable extensión que, curiosamente, se lee sola. Se trata de una lectura agradable y emocionante cuyos pilares son, para mí, el estilo de la autora y el magnetismo de los cuatro protagonistas. Anna Gavalda imprime un tono fresco, telegráfico incluso, a la historia y la dota de una frescura y agilidad que conducen al ritmo constante e imparable con que leemos el libro. Los diálogos, que forman una gran parte de la obra, gozan de una naturalidad envidiable y a veces sorprenden con una fina ironía que los convierte en todavía más irresistibles. También cabe mencionar el bonito retrato de la ciudad de París, donde viven los personajes, un escenario mágico que sabe embellecer una novela como pocos y que contribuye al fantástico halo de ternura que rodea la trama.

El principal atractivo de la historia, y donde recae todo el peso del argumento, es el elenco protagonista. Cuatro personas que irradian fuerza y debilidad, magnetismo e insustancialidad, alegría y tristeza. Cuatro personas de carne y hueso con quienes empatizamos desde el principio gracias a la realidad que acompaña sus actos y la verosimilitud con que están construidos sus perfiles -tanto física como psicológicamente-. Leer la novela supone viajar al corazón del curioso grupo de personajes y permitir que todos ellos entren en el nuestro. Me atrevo a afirmar que, aun sin autorizárselo, los cuatro nombres se instalarán en nosotros y ya no nos abandonarán jamás.

Nada mejor que una novela de personajes cuyos protagonistas parecen reales, vivos, sinceros. Juntos, nada más es una lectura apasionante que demuestra por qué nunca hemos de abandonar nuestros sueños ni dejar de mirar la vida con ojos esperanzadores. Anna Gavalda ha escrito un relato sencillo y complejo al mismo tiempo con el que hace gala de una impresionante habilidad narrativa al plasmar en la novela actos cotidianos que todos realizamos al cabo del día y que en esta historia no son más que los peldaños que llevan a un futuro de cielo azul límpido. Un futuro que siempre estará a nuestro alcance si lo afrontamos con la actitud y la mirada adecuadas.

Coraline, de Neil Gaiman






Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Traductora: Raquel Vázquez Ramil
Editorial y año: Salamandra, 2003

Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación.


Neil Gaiman es uno de los autores de novela fantástica más reconocidos, tanto por los lectores como por la crítica -no en vano ha recogido numerosos premios y sus obras se reeditan constantemente-. Hace justo diez años regresó a la literatura juvenil con Coraline, una historia tan atractiva y original como secretamente inquietante y misteriosa. Como lector adulto el libro me ha entretenido bastante, si bien tengo que confesar que si lo hubiera leído un par de lustros atrás la novela me habría impactado mucho más. Aplaudo desde aquí la valentía del autor por ofrecer un argumento que escapa al molde por el que parece tallada la mayoría de libros juveniles que se viene publicando últimamente.

La familia de Coraline se muda y la niña no duda en recorrer e investigar la nueva casa. A lo largo de su recién estrenado hogar, Coraline encuentra catorce puertas, una de las cuales no es capaz de abrir. El misterio que debe de esconderse tras esa última puerta, tapiada y cerrada a cal y canto, estimula la imaginación de nuestra protagonista, quien consigue, al fin y tras mucho esfuerzo, abrirla. Al traspasar el umbral, Coraline ve una casa casi idéntica a la suya. En ese hogar paralelo, conocerá a unos padres que quieren que se quede con ellos, aunque la chiquilla pronto comprenderá qué oscuro secreto se oculta tras las paredes de esa casa atractiva pero siniestra y peligrosa.

Más allá del factor sorpresa original que ya he comentado, Coraline destaca, sobre todo, por la prosa directa, ágil y sincera de Neil Gaiman. Despojada de descripciones innecesarias y farragosas, la narración se centra en los detalles verdaderamente imprescindibles para captar la atención de los lectores desde el primer momento. La edición de Salamandra, además, cuenta con unas ilustraciones bastante curiosas que ayudan a que nos metamos en el papel y dejemos envolver por la atmósfera tenebrosa de la historia. Imágenes que me han provocado algún que otro escalofrío y que, a buen seguro, sabrán resquebrajar la calma tranquilidad de los más jóvenes. Por otro lado, me gusta el halo de cuento -macabro, eso sí- que desprende la trama, es irresistible y muy sugestivo.

A pesar de que, como digo, he disfrutado de la historia, la novela me ha parecido demasiado corta. Y, curiosamente, en una extraña paradoja, el final se me ha antojado lento y excesivamente elaborado. El ritmo rápido y apresurado del libro se detiene de pronto y sin saber por qué justo antes de la resolución y el autor se recrea, para mí demasiado, en explicaciones que yo he echado de más. También he hallado un punto de previsibilidad, tan común en el género juvenil, aunque la personalidad de la niña me ha ganado por completo y me ha ayudado a superar los obstáculos de argumento que he debido encarar a lo largo de la novela.

Durante mucho tiempo he querido leer a Neil Gaiman tras encontrar alabanzas constantes a sus novelas. Quizá abrigaba unas expectativas muy altas y Coraline no las ha cumplido del todo. Tal vez tendría que haber empezado con alguna de las historias adultas del autor, que -espero, porque le daré otra oportunidad a este escritor- sí me convencerán desde todos los aspectos. Aun así, la novela de la que os hablo hoy constituye una lectura recomendable para cualquier tipo de público, aunque creo que un lector joven disfrutará más del ambiente un tanto tétrico y terrorífico de la casa de la protagonista. No dudéis en hablar de este título a los futuros devoradores de libros; os agradecerán el soplo de aire fresco que supone Coraline.

El mar de los hombres libres, de Andrés Vidal






Título: El mar de los hombres libres
Autor: Andrés Vidal
Editorial y año: Planeta, 2013

Mi nombre es Christophe Marchand, fui soldado a las órdenes de Napoleón y corsario. En el océano Índico he participado en mil y una aventuras a bordo de La Confiance: sé de los lugares más exóticos, las afrentas más salvajes y las más temibles tormentas. Y todo por amor, por un amor que no he conseguido olvidar. Regreso ahora a Loupian, como si el destino me regalara una segunda oportunidad. Sólo sé que me debo a mi gente y que no voy a resignarme ante la injusticia. Muchos dicen que la Revolución no ha acabado...


Es complicado, y poco común de ver, que un autor encadene tres éxitos consecutivos, y más aún si se trata de sus tres primeras novelas. Leí La herencia de la tierra sin conocer a la persona que se escondía tras el pseudónimo de Andrés Vidal y me encontré con una historia maravillosa. Meses después, me acerqué a El sueño de la ciudad con cierto temor, ya que las expectativas abrigadas podrían oscurecer el resultado. No solo no fue así, sino que la novela me pareció magnífica. Hace tan solo días se ha publicado El mar de los hombres libres, la nueva apuesta del autor, y de nuevo la comencé con una mezcla de ilusión y miedo. ¿En qué han desembocado ambos sentimientos? En la mejor novela que he leído este año.

A finales del siglo XVIII, la sociedad francesa no puede más y estalla en una revolución tan necesaria como sangrienta. Christophe Marchand es un joven panadero que se une al sentimiento nacido a raíz de la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789. A las órdenes del ejército revolucionario y, después, napoleónico, el joven presencia y protagoniza numerosas batallas por defender unos ideales para él puros y honestos. De panadero a soldado y corsario, la vida de Marchand lo lleva a recorrer numerosos lugares en busca de sí mismo, huyendo de un amor imposible que turba sus días y desmigaja su corazón. De regreso a su pueblo natal, renacerán en él las ganas de luchar por un mundo mejor.

El mar de los hombres libres es una novela perfecta, redonda. En ella Andrés Vidal se ha dejado convencer, muy acertada y sabiamente, por un argumento ambicioso que llevará al lector a un sinfín de sentimientos. Se trata de un libro muy completo que aúna elementos de diferentes géneros que no hacen sino ensalzar, más si sabe, la extraordinaria historia que cuenta: la brillante recreación histórica de la Revolución francesa, el imperio napoleónico y la restauración monárquica; las emocionantes aventuras, vividas por un soldado y corsario; las excepcionales descripciones de los paisajes por los que transcurre la trama; la fuerza insondable e imperecedera de un amor grande como pocos... Es una novela histórica, romántica, de aventuras, de paisajes. ¿Alguien da más?

La novela se alza como una apuesta, como ya he comentado, ambiciosa, ya que pretende encajar piezas muy diferentes, y el resultado es excelente. No hay fisura ni errores algunos en el libro, no hay aspectos que no convenzan, nada. La indudable maestría del autor, además, se muestra también a lo largo de la narración gracias a un estilo impecable, una estupenda caracterización de los personajes y un ritmo trepidante por el cual es imposible abandonar la novela. Por otro lado, se aprecia el magno trabajo de documentación que ha debido realizar en cada conversación, en cada comentario, en cada escena sobre armas, recetas, burocracia o náutica. Y el final, ¡qué final! El que pedía la historia de Christophe, una mezcla entre emoción y verosimilitud que dejará más que satisfecho al lector.

Màrius Mollà, el ingeniero que se oculta tras el nombre de Andrés Vidal, ha vuelto a superarse. Y no es cuestión baladí, porque ya su anterior novela se convirtió en una de mis preferidas del año pasado. No sé qué lecturas me deparará este 2013, pero estoy seguro de que pocos libros lograrán empañar la majestuosidad de El mar de los hombres libres. Una historia que lo tiene todo, que promete disparos certeros al corazón del lector y que me ha dejado un poso de alegría y tristeza a partes iguales. Alegría al descubrir una novela que hace gala de una perfección natural, y tristeza al dar por terminada mi relación con Christophe Marchand, un personaje que permanecerá en mi memoria durante muchos, muchos años. Resumiré mi opinión, por si no me he explicado bien, en una sola palabra: ¡leedla!

Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie






Título: Asesinato en el Orient Express
Autora: Agatha Christie
Traductor: Eduardo Machado Quevedo
Editorial y año: RBA, 2012 (1934)

En un lugar aislado de la antigua Yugoslavia, en plena madrugada, una fuerte tormenta de nieve obstaculiza la línea férrea por donde circula el Orient Express. Procedente de la exótica Estambul, en él viaja el detective Hercule Poirot, que repentinamente se topa con uno de los casos más desconcertantes de su carrera: en el compartimiento vecino ha sido asesinado Samuel E. Ratchett mientras dormía, pese a que ningún indicio trasluce un móvil concreto. Poirot aprovechará la situación para indagar entre los ocupantes del vagón, que a todas luces deberían ser los únicos posibles autores del crimen.


Nadie duda, a estas alturas, de la maestría de Agatha Christie. Sus novelas policiacas, sobre todo aquellas que protagoniza su célebre Hercule Poirot, han pasado a los anales de la literatura universal gracias a la destreza de la autora al construir historias complejas, ofrecer unas resoluciones que dejan anonadado al lector y, además, presentar un elenco de personajes bien elaborado y definido. Una de las novelas más conocidas de la gran dama de la novela de misterio es Asesinato en el Orient Express, una apuesta muy arriesgada que sorprende por la evolución de la trama y por la dosis de originalidad que aporta a un género que tiende a la monotonía. ¡Subamos al famoso tren!

El detective Hercule Poirot regresa a Londres desde Estambul para encargarse de una investigación que requiere su presencia en la capital inglesa. Al cruzar Yugoslavia a bordo del Orient Express, una impresionante nevada impide que el tren siga adelante con su recorrido. Durante las horas que permanece aislado, se encuentra, de pronto, ante un caso enigmático: uno de los pasajeros del tren ha sido brutalmente asesinado. La persona que ha cometido el crimen es, seguro, uno de los ocupantes del vagón, pero ¿quién? Poirot emprende la búsqueda del culpable y para llegar a esclarecer el misterio deberá echar mano de toda su brillantez como investigador y de su afilado sexto sentido.

Pocos autores saben jugar con el lector como Agatha Christie. Sus libros suelen dejar algunas pistas para que intentemos desentrañar el misterio por nosotros mismos, aunque al final seamos incapaces -o por lo menos yo lo soy- de encajar todas las piezas. La escritora inglesa aprovecha nuestro desconcierto para contraatacar con una resolución impactante y asombrosa, tras la cual no podemos sino aplaudir su don narrativo. Asesinato en el Orient Express es una de sus obras mejor valoradas y el haberla leído me lleva a coincidir con quienes afirman que se trata de una excelente novela de misterio. Tanto los acérrimos seguidores del género como aquellos que solo de vez en cuando leen un libro de este estilo se rendirán a la habilidad de una autora conocida, no en vano, como la «reina del crimen».

La novela nos transporta a un escenario tan curioso como excepcional: el Orient Express. Poirot lleva a cabo su investigación en los vagones del tren, cuyos ocupantes son los verdaderos sospechosos y entre ellos debe de hallarse el asesino. Me parece un contexto espectacularmente original en el que yo jamás habría planeado ambientar una trama de misterio. Por otro lado, mi primer encuentro con el célebre detective ha resultado fantástico. Poirot es un personaje amable, con los pies en el suelo, que hace gala de una fina ironía que se me ha antojado irresistible. El estilo ágil y ameno de la autora, además, construido a base de numerosos diálogos, permite que el lector avance sin freno hacia el final para ver cómo de ninguna manera ha sido capaz de dilucidar lo que sucedió. Un cierre de verdad magnífico.

Diez negritos ya me dejó un buen sabor de boca. Asesinato en el Orient Express me parece una novela más trabajada, con un mejor desarrollo y un planteamiento y una resolución espléndidos. No me extraña que sean tan numerosos los lectores que devoran las novelas de Agatha Christie con devoción. A pesar de que se trata un género al que acudo muy de tanto en tanto, tengo claro, a partir de ahora, a quién recurriré cuando me apetezca una buena historia de misterio. Hercule Poirot me ha ganado como personaje y no será esta la última vez en que lea una de sus aventuras. Segurísimo.

Ahogada en llamas, de Jesús Ruiz Mantilla






Título: Ahogada en llamas
Autor: Jesús Ruiz Mantilla
Editorial y año: Planeta, 2012

Una ciudad épica que sobrevive a sus propias catástrofes. Una familia marcada por la explosión de un barco. Tres hermanos en disputa ante la sombra de un patriarca noble, dos mujeres fuertes y seductoras que tratan de llevar las riendas de la familia entre dos siglos en los que se vivió el esplendor decadente de una monarquía con vicios, los desvelos de intelectuales como Galdós y Menéndez Pelayo, capaces de salvar su amistad pese a las diferencias, una belle époque que fue un espejismo previo a la II República y la guerra, y un incendio que destruyó de nuevo la ciudad y la esperanza de sus gentes. Amor, ambición, sueños depuestos, anhelos, venganzas, esplendor y decadencia de una ciudad y sus hijos en una saga que navega por episodios cruciales de nuestra historia.


Si hay algún elemento que puede hacer más irresistible a mis ojos una saga familiar, ese es, sin duda alguna, la ambientación histórica. Tanto disfruto de las aventuras de las diferentes generaciones de una misma familia como de la recreación de momentos clave del pasado. Jesús Ruiz Mantilla ha unido, con gran maestría, dos de los aspectos que más me atraen y fascinan en literatura, y el resultado es espectacular. Ahogada en llamas es una espléndida saga familiar que rinde un sabio homenaje a la ciudad de Santander, un enclave que no ha sido muy protagonista en la narrativa actual. Visitar un lugar desconocido para mí y, además, adentrarme en una novela tan magnífica ha sido claramente refrescante.

El vapor Cabo Machichaco protagoniza la mayor desgracia civil en la España del siglo XIX. El 3 de noviembre de 1893, la carga de explosivos del barco detona y envuelve la ciudad de Santander con una ola de espanto, muerte y escombros. La familia Martín no es ajena a la mala suerte, aunque Diego, el patriarca, hará lo posible por superar el giro que ha dado su vida. Mientras la situación política y social se vuelve cada vez más insostenible, pasando de la República a la dictadura y la guerra, los tres hijos de Diego emprenden caminos completamente diferentes. Cuatro personajes distintos cuyas vidas discurren paralelas a la tragedia que sacude el país.

Agradeceré siempre que la literatura alce su voz para darnos a conocer sucesos que han pasado desapercibidos, quizá injustamente. Yo desconocía cuanto sucedió con el Cabo Machichaco, y las consecuencias de la explosión del barco frente a la costa de Santander me han estremecido. Es la escena que da comienzo a Ahogada en llamas y que, una y otra vez, convertida en hilo conductor de toda la trama, recuerdan los protagonistas. Jesús Ruiz Mantilla homenajea la capital cántabra y construye una apasionante saga familiar entre las calles de una ciudad llena de luz y sombras. Luz gracias a los intelectuales como Benito Pérez Galdós, cuyo papel en la obra resulta sorprendente y más que emocionante,  y sombras por las graves consecuencias que se derivarán del fatídico 18 de julio de 1936.

La novela, no obstante, no se centra en la Guerra Civil, y cuando habla de ella se limita a describir el ambiente que se vivió en la ciudad, no en todo el país -lo cual es muy original: novelas que narren las famosas batallas ya hay muchas-. Por otro lado, me parece muy acertada la elección del autor al presentarnos la atmósfera santanderina de una forma sosegada. La ciudad y sus habitantes poco a poco se mezclan con las vidas de los protagonistas hasta llegar a formar un telón de fondo vivo, lleno de sentimientos y anécdotas. Los miembros de la familia Martín, asimismo, representan cuatro personalidades brillantemente perfiladas, gracias a las cuales al final los imaginamos como personas a quienes hemos tratado. Por último, destaco una prosa exquisita e impecable, acompañada de un ritmo cadencioso y perfecto.

La lectura de Ahogada en llamas es recomendable por diversos factores. En primer lugar, por la información que aporta sobre la explosión del Cabo Machichaco, tal vez tan desconocido para vosotros como lo era antes para mí. En segundo, por el fantástico retrato de la ciudad de Santander que encontramos en sus páginas, una localidad que ahora ardo en deseos de visitar. Podría continuar la lista y enumerar así todos los puntos fuertes de la novela, pero prefiero dejar algún elemento en el aire para que os sorprenda si finalmente os decidís a leerla. Desde aquí aplaudo la indudable maestría de Jesús Ruiz Mantilla y os animo a comenzar un libro absorbente, vibrante y sumamente adictivo.

Helen no puede dormir, de Marian Keyes






Título: Helen no puede dormir
Autora: Marian Keyes
Traductora: Matuca Fernández de Villavicencio
Editorial y año: Plaza & Janés, 2013

Helen Walsh no cree en el miedo -es un invento de los hombres para conseguir los mejores puestos y más dinero-, pero lo que no puede negar es que el mundo se está desplomando a su alrededor. Es detective privado y tiene cada vez menos trabajo, la van a desahuciar de su piso y ahora vuelve a encontrarse con todos sus demonios. Y uno de ellos es Jay Parker, un ex novio encantador, aunque nada fiable, que le pide que localice a un cantante desaparecido. En cinco días, Wayne Diffney tiene que tocar en un concierto muy importante, pero se ha esfumado sin dejar rastro. La relación de Helen y Jay acabó tan mal que ella se pone enferma solo con oír su nombre. Además, ahora tiene un nuevo novio, Artie Devlin, muy considerado y muy sexy, y con quien se lleva de maravilla... Si no fuera por su ex mujer, que siempre está por casa, y por su hijo, que odia a Helen... Pero ella nunca obedece las reglas, ni siquiera las suyas propias, y su peor enemigo está en su propia cabeza.


La novela chick-lit, que en su origen nació como un subgénero de la romántica, ha alzado su voz en los últimos años y casi se ha convertido en un género en sí mismo. Una de las escritoras que más ha influido, e influirá, en quienes comienzan con este tipo de libros es, sin duda alguna, Marian Keyes. Su saga sobre las hermanas Walsh, cuya última entrega hasta el momento era ¿Hay alguien ahí fuera?, la novela de Anna, la penúltima hermana, la ha situado entre las mejores autoras contemporáneas. Ahora, tras una larga espera, se ha publicado por fin Helen no puede dormir, la historia que protagoniza la pequeña de las cinco. Un personaje que prometía mucho y por el que hemos abrigado unas expectativas que, en mi caso, se han visto cumplidas con creces. Leer a Keyes es siempre un auténtico placer.

La vida de Helen ya no es lo que era. No solo cada vez tiene menos trabajo como detective privado, sino que además ha reaparecido su ex, Jay, para encargarle una investigación. Ha desaparecido un famoso cantante y Helen es la más indicada para encontrar su paradero. Reencontrarse con su ex cuando ahora ya tiene una relación estable con otro hombre es lo último en la lista de deseos de la pequeña de las Walsh, pero las deudas la acucian y el dinero que le ofrece Jay es vital para ella. Las pistas que irá recabando durante las pesquisas parecen ayudar a Helen, cuya cabeza bulle en un sinfín de pensamientos negativos, aunque no parecen bastar para evitar que la joven se arrastre a un sentimiento descorazonador que la conduce a un estado anímico deplorable y peligroso.

Éramos muchos los que ardíamos en deseos de conocer, al fin, la historia de Helen, puesto que han pasado siete años desde la publicación de la novela de Anna. Marian Keyes ha superado, afortunadamente, la depresión por la que ha transitado en los últimos meses y nos regala Helen no puede dormir, una fantástica novela que nada tiene que envidiar a las anteriores de la familia Walsh. El principal atractivo de la obra de esta autora es su sorprendente habilidad para contar historias duras y amargas con un tono fresco y desenfadado que quita hierro al asunto. Su nueva apuesta no es ninguna excepción y encontramos dos elementos que atentan contra la salud de Helen: la depresión y la crisis económica mundial. Un factor interno y uno externo que pondrán a prueba la fuerza de la última hermana.

El estilo divertido de Keyes impide que nos dejemos arrastrar por el sufrimiento de la protagonista. La misma Helen da pie a escenas cómicas e hilarantes que arrancarán sonrisas y carcajadas en los lectores. La novela trata una situación difícil, no obstante, pero el mensaje de esperanza y optimismo que desprenden las páginas hace más llevadero el trance. Por otro lado, la presencia indispensable y brillante de la madre de la familia Walsh supone un nuevo contrapunto humorístico gracias al cual nos dejaremos envolver por el irónico sentido del humor de la autora. Esta vez, sin embargo, hallamos también una trama de misterio que sorprende por la dosis de intriga que propone. Un nuevo registro que pone de manifiesto, más si cabe, la indudable maestría literaria de la escritora irlandesa.

Conocer la publicación de Helen no puede dormir ha provocado dos sentimientos encontrados en los seguidores de Marian Keyes: emoción al tratarse de una de las hermanas Walsh más carismáticas y tristeza por suponer el fin de la saga. ¿O quizá no? Claire, Rachel, Maggie y Anna aparecen tan poco en el libro que os recomiendo hoy que me da la impresión de que esta no será la última entrega de la serie. Quizá la autora tenga a bien sorprendernos con una historia conjunta de las cinco o con el merecidísimo protagonismo de mamá Walsh. Sea como fuere, escriba lo que escriba Keyes, ya sea otra aventura de la familia o un simple manual de instrucciones de una lavadora, aquí tiene a un seguidor fiel que no piensa abandonarla.