Abel Sánchez, de Miguel de Unamuno








Título: Abel Sánchez
Autor: Miguel de Unamuno
Editorial y año: Cátedra, 2006 (1917)

El tema del odio y de la envidia son el argumento de la obra tratados desde un punto de vista literario. Unamuno supo convertirlos en materia de obras literarias fuertemente originales e incitantes. No en vano, Unamuno es el gran agitador de espíritus que prefiere plantear interrogantes a proponer soluciones espúreas.


Me propuse, a principios de año, adentrarme más a menudo en los grandes clásicos de la literatura, una de las asignaturas pendientes de todo lector que se precie. Curiosamente, cuando valoro la posibilidad de comenzar un clásico, siempre recurro a autores extranjeros, si bien España también ha dado escritores de renombre que han pasado a los anales de la literatura. Miguel de Unamuno supo combinar a la perfección su genio narrativo con las interesantes reflexiones a las que llegó como buen filósofo que era. En Abel Sánchez recurre a la bíblica historia de Caín y Abel para retratar un caso de pasión, envidia y odio que realmente invita a pensar.

Joaquín Monegro y Abel Sánchez son más que amigos, casi hermanos. Se conocen desde siempre y los une una amistad inquebrantable, aunque la envidia que siente Joaquín hacia Abel augura una relación cada vez más tensa. Todos los logros del segundo, como persona querida, pintor de éxito y novio ejemplar, carcomen el alma del primero, hasta el punto de que el rencor y la rabia que siente pronto se convierten en un odio cerval que amenaza con separarlos de forma definitiva. Cuando las vidas de ambos discurren paralelas y el corazón de Joaquín parece no soportar tanta envidia, este tramará una secreta venganza para ganar la batalla final.

Si algo resulta más que evidente en Abel Sánchez es el estilo pulcro e impecable de Miguel de Unamuno. Una prosa que se vuelve ágil gracias a la constante presencia de diálogos. El narrador se hace a un lado y permite que sean las conversaciones entre los protagonistas las que nos den a conocer sus pareceres. Por otro lado, y en consecuencia misma de ello, los personajes enseguida se descubren como seres humanos de carne y hueso, reales en acciones y pensamientos, sin que apenas aparezca una presencia ajena y descriptiva. La revisión del mito de Caín y Abel que llevó a cabo el autor bilbaíno no está exenta de tensión ni de cavilaciones filosóficas, las cuales en ningún lugar aburren ni cargan al lector.

No obstante, hay dos elementos que no me han terminado de convencer: la brevedad de la obra y el final. En primer lugar, como se trata de una novela de poco más de cien páginas, uno echa de menos más profundidad y elaboración de la historia. Aunque confieso que me ha gustado, habría preferido que el escritor se hubiera detenido a analizar o explicar un poco ciertos detalles que no he acabado de encajar. En segundo lugar, no voy a contaros el final, pero sí quiero dejar claro que el discurrir de la trama hacía pensar que ocurriría algo trágico y explosivo, y a mí el cierre me ha parecido insuficiente. Por último, quisiera aplaudir la edición de Cátedra y de Carlos A. Longhurst, con la que somos capaces de disfrutar del libro y desentrañar algunas referencias que quizá ahora, un siglo después, pasamos por alto.

Uno de los profesores que me dio clase en la universidad nos recomendó, por activa y por pasiva, la obra de autores como Valle-Inclán, Azorín o Baroja. Decía, y razón no le faltaba, que la generación del 98 es uno de los máximos exponentes de riqueza literaria y maestría narrativa. Abel Sánchez es una de las novelas más conocidas de Miguel de Unamuno y se alza como una crítica social y humana que sin duda alguna uno podría aplicar en la actualidad. De ahí que el libro se haya convertido en un clásico: el retrato del hombre envidioso y celoso jamás caducará y siempre encontrará modelos que cuadrarán en ese perfil, por más que pasen años, décadas o siglos.


12 comentarios:

  1. Si va a agitar mi espíritu, más vale que me apunte la lectura de esta novela. La verdad es que hay clásicos fantásticos.
    Un saludo.

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  2. Leí esta novela en segundo de carrera y guardo un buen recuerdo de ella. Fue esta novela la que despertó mi interés por Unamuno, que con el paso del tiempo ha pasado a ser uno de mis escritores favoritos.
    Besos:)

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  3. De Unamuno solo he leído "La tía Tula" y me gusto bastante. Esta la dejaré pasar, aunque me gusta mucho lo que publica Cátedra, pero veo que no te acaba de entusiasmar. Un final regular y no concretar puede ser mortal para una novela.
    Un saludo.

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  4. Creo que la disfruté un poco más que tú. Incluso el final me gustó, lleno de simbolismo, lleno de significado.
    Besotes!!!

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  5. Mi tarea pendiente precisamente es leer más clásicos. Esta vez creo que daré prioridad a otros que me llaman más la atención.

    Un beso!
    Patri

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  6. Siempre es un gustazo volver a un clásico. Este libro es un de mi época estudiantil, totalmente recomendable.
    Excelente reseña.
    Un saludo

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  7. Tengo que reconocer que no he leído muchos clásicos y la mayoría de ellos fueron, aunque no todos, durante el Bachillerato. Me da pereza hacerlo sobre todo cuando no dispongo de tiempo para leer tranquilamente. Algún día esperemos tener la oportunidad de dedicarles el tiempo que merecen. Besos.

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  8. Tengo pendiente leer otras obras de Unamuno, ésta no me llama especialmente.
    Un beso!

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  9. Me gusta muchísimo Unamuno, nunca dejo de recomendar a la gente que se acerque a él, aunque mi favorito es Niebla y esa conversación.
    Besos

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  10. Esta novela fue una de las que leí de Unamuno hace unos años, aunque no es la que más me gustó, guardo mejor recuerdo de "La tía Tula". Un beso

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  11. De Unamuno tengo pendiente Niebla que será la que si hago hueco lea antes
    Besos

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  12. Una gran novela sobre la envidia. Un periodista que entrevistó a Unamuno le preguntó si se inspiró en Balzac para escribirla y se pilló un rebote Unamuno que no veas!! ;)

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