Corazón tan blanco, de Javier Marías

 
 

Autor: Javier Marías
Editorial y año: Debolsillo, 2014 (1992)

Pocos meses después de su viaje de novios y sin aún haber podido, o querido, adaptarse a su cambio de estado, Juan Ranz se entera casi sin querer de que Teresa, la primera mujer de su padre, se quitó la vida al regreso de su propia luna de miel. Sólo una persona conoce el porqué y ha guardado durante años ese oscuro secreto. A partir de ese momento, el narrador sentirá un creciente malestar, «presentimiento de desastre» respecto a su recién inaugurado matrimonio. 


Pasan los años y los libros y sigo rehuyendo el concepto de «alta literatura», la expresión que parece habitar en la boca misma de cualquier crítico que se precie y que pretende ensalzar unas obras para menospreciar otras. Me parece mucho más acertado hablar de «literatura comercial», sin que por ello el adjetivo sea peyorativo, sino simplemente ilustrador: son esas novelas que pretenden llegar al común de los mortales. Uno de los novelistas más alabados, de cuyo estilo uno solo oye elogios, es Javier Marías, y aunque hace años leí con poca fortuna uno de sus libros le he dado una nueva oportunidad. Me recomendaron Corazón tan blanco, y a por él fui; os avanzo que la lectura ha sido mejor que mi anterior contacto con el autor madrileño.

A Juan no solo le cuesta aceptar que se ha casado, sino que lo persigue el mal augurio que le hace pensar que su matrimonio está destinado a llegar a mal término. Unas semanas después de la ceremonia descubre un secreto familiar que le había estado vetado hasta entonces: la primera esposa de su padre se suicidó al volver del viaje de novios. Si bien al principio Juan siente rechazo hacia la historia, su mujer lo anima a querer saber más. El principal problema al que se enfrenta es el siguiente: la única persona que sabe qué sucedió es la misma que ha sumido el asunto en el secreto más absoluto.

La prosa de Javier Marías es, para muchos, de lo mejor que ha dado la literatura en nuestro idioma en las últimas décadas. Y no solo no me sorprende esa afirmación, sino que la comparto: su estilo narrativo es una auténtica delicia. Más allá del evidente dominio del lenguaje del que hace gala el autor, el lector se adentra, en Corazón tan blanco y, creo, en cualquier otra obra suya, en un universo particular que fluye a la perfección y que es rico en pluma y matices. A pesar de que apenas si hay diálogos, en ningún momento la narración se descubre lenta y tediosa; es tal el derroche lingüístico al que asistimos que no podemos sino seguir leyendo. Por otro lado, el protagonista es traductor e intérprete, como un servidor, por lo que todavía me he sentido más atraído por cómo y qué narra.

La destreza literaria de un autor, sin embargo, a menudo se convierte en un arma de doble filo, ya que a la postre parece que en el libro se da más importancia a la forma que al contenido. Es lo que he sentido yo al terminar la historia de Juan: lo que le acontece puede resumirse en pocas líneas. He echado de menos más profundidad de trama, más elaboración en los elementos que escapan a la calidad estilística. A lo largo de los capítulos hay numerosas reflexiones que, si bien son interesantes, y algunas sin duda merecen ser citadas en el futuro, rompen el ritmo de la novela y alejan al lector del protagonista, de quien querría saber más. Hay veces en que escribir como los ángeles no basta, y este es uno de aquellos curiosos casos en que la prosa eclipsa el argumento.

En la universidad leí Vidas escritas, un libro especial en el que Javier Marías nos ofrece la biografía de distintos escritores de la historia de la literatura. Es probable que no fuera el momento adecuado, pero guardo un recuerdo poco grato de esa lectura. En Corazón tan blanco, en cambio, he encontrado más de lo que esperaba. Tal vez iba predispuesto a repetir la experiencia anterior, y lo cierto es que he hallado una prosa sin igual que me ha reconciliado con uno de los autores mejor valorados del momento. Ahora ya solo me queda encontrar en su bibliografía esa novela que me conquiste por completo; estoy seguro de que existe y de que acabaré dando con ella.

12 comentarios:

  1. Pues para mí ese libro que necesitas es "Mañana en la batalla piensa en mí", una de mis novelas preferidas. Lo recomiendo siempre con distintos resultados, pero para mí es una delicia. ¿Probarás? ;-)

    Un abrazo (Mustis)

    ResponderEliminar
  2. Parece que la cosa mejoró pero tampoco para tirar voladores. Bien hecho por fuera pero hueco por dentro no me atrae así que seguiré sin conocer a este autor.
    Un besito

    ResponderEliminar
  3. No me gustó mucho este libro por lo que no me he animado de nuevo con el autor. Lo nuestro es díficilmente reconciliable.

    ResponderEliminar
  4. No he leído nada aún de Javier, pero ahora ha salido todos sus libros... Ayer mismo me dije que tenia que emepzar a leer algo de él.
    Si dices que hay poco contenido no creo que sea mi libro. Soy lectora de libros con argumento e historia no sólo de lenguaje.
    Lo dejo pasar, aunque buscarecomo tú un libro que se adapte a mi.
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Yo de Javier María sólo he leído "Mañana en la batalla piensa en mí" y aunque me gustó en términos generales, coincido contigo en que al final, me dejó la sensación de que era mucho más importante la forma que el contenido. No digo yo que eso esté mal, pero en mi caso, hace que la historia no termine de llenarme.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Leí esta novela en segundo de carrera. Me gustó bastante la forma en que estaba escrita, pero coincido contigo en que eché en falta algo más de profundidad en la trama. Después intenté leer Los enamoramientos pero la dejé a la mitad (no descarto reintentarlo algún día), y ahí se ha quedado mi historia con este autor.
    Besos:)

    ResponderEliminar
  7. Todavía no he leído nada del autor y tengo ganas. No es la primera vez que me encuentro con tu apreciación con respecto a este autor en cuanto a que parece tener más importancia la forma que la historia en sí. Será cuestión de buscar la novela en que ambos aspectos estén más equilibrados. Besos.

    ResponderEliminar
  8. Este lo leí hace años. Me gustó pero sin entusiasmarme. No he vuelto a repetir con el autor. Quizás sea hora de volver a darle una oportunidad.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  9. Pues yo no he leído nada del autor y me ha llamado la atención el argumento de esta novela, pero luego leyendo tu reseña, no sé yo si me animaría...

    Besos.

    ResponderEliminar
  10. No he leído nada del autor, tiene algo que me echa para atrás.
    Ya buscaré la novela adecuada para estrenarme con él, aunque no creo que sea pronto.
    Un beso!

    ResponderEliminar
  11. No he leído nada de este autor pero este libro que nos traes podría ser una buena manera de estrenarme con el escritor. En relación a lo que comentas al inicio de 'alta literatura' podemos utilizar los eufemismos que más nos plazcan pero reflejan la misma y única realidad, creo yo. Lo de 'comercial', por otra parte, considero que sí tiene cierto matiz despectivo en según qué foros.
    Un bico, Xavier!

    ResponderEliminar
  12. No me entusiasma demasiado, si bien el argumento me ha llamado la atención, pero siento que le falta "algo" que no me termina de convencer.

    Ha estado bien darle una segunda oportunidad al autor, a veces nos estancamos por una primera lectura que no hemos disfrutado y admito que yo soy de las que dejo pasar luego mucho tiempo hasta volver a intentarlo con otro título e incluso termino por abandonar al autor y quién sabe si a lo mejor me estoy perdiendo algo que sí me va a merecer mucho la pena. Quizás no te animes ya con una tercera, pero ha valido la pena intentarlo.

    Besotes

    ResponderEliminar