El jardín olvidado, de Kate Morton



Autora: Kate Morton
Traductor: Carlos Schroeder
Editorial y año: Suma, 2010

En vísperas de la Primera Guerra Mundial, una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O’Connor descubre que es adoptada. Décadas más tarde, se embarca en la búsqueda de la verdad de sus antepasados, que la lleva a Cornualles. A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y su olvidado jardín en las tierras de Cornualles que es conocido por la gente por los secretos que esconde. Aquí es donde Casandra descubrirá finalmente la verdad sobre la familia y resolverá el misterio de una niña desaparecida.


Kate Morton ha demostrado ya ser una de las mejores tejedoras de historias del panorama literario actual. Cuatro novelas la han llevado a convertirse en una de las autoras del momento, gracias a unas tramas brillantemente hiladas y desgranadas con esmero, para que el lector no pueda despegarse de las páginas. Tras un primer contacto más que satisfactorio con La casa de Riverton, El jardín olvidado me ha recordado por qué la escritora australiana goza de un éxito incontestable y dulce. A mí me ha vuelto a llevar a una historia apasionante cuyo desarrollo me ha mantenido en vilo de principio a fin.

Nell descubre, al cumplir veintiún años, que no es quien creía. Su padre le confiesa que la adoptaron después de encontrarla sola, de niña, en un barco llegado a Australia. Muchos años más tarde, a su muerte, su nieta Cassandra recibe en herencia la propiedad de una enigmática cabaña en un pueblecito de Cornualles. La joven no dudará en viajar al Reino Unido para intentar desentrañar el misterio que rodea los orígenes de su abuela. Allí descubrirá el vínculo que existió entre Nell, una acaudalada familia y una joven huérfana que acabó convirtiéndose en autora de relatos infantiles. Lo que jamás imaginaba Cassandra es hasta qué punto la historia de su abuela está plagada de mentiras, secretos y claroscuros a simple vista indescifrables.

El jardín olvidado es la novela que supuso la definitiva consagración de Kate Morton como una de las voces más interesantes del mundo editorial. Y no es para menos, ya que nos hallamos ante la clara demostración de una habilidad narrativa brillante y poco frecuente. La historia se desarrolla en tres tiempos: a principios del siglo XX, antes del nacimiento de Nell; en 1975, cuando la mujer decide ir en busca de sus raíces; y en 2005, momento en que la nieta se lanza a terminar lo que comenzó su abuela. Tres épocas bien diferenciadas a través de las cuales se despliega el oscuro tapiz en el que rápidamente se convierte la trama. La autora hace gala de su maestría y con una precisión de metrónomo va elaborando y desvelando el enigma a un ritmo calmo y delicioso. Pese a los constantes saltos en el tiempo, el lector se adentrará tanto en el libro que no querrá despedirse de los personajes cuando deba retroceder o avanzar varias décadas.

Además de la maravillosa e imparable evolución de las pesquisas, a lo largo de la novela uno acaba por rendirse a una prosa soberbia que sabe cuándo ofrecer descripciones tan necesarias como bellísimas y cuándo presentar diálogos en que los propios protagonistas son quienes narran y nos sorprenden con las verdades que aportan; un equilibrio perfectamente logrado. Los personajes, por otro lado, me han convencido desde la primera página. A pesar de tratarse de tres épocas bien destacadas en la historia, todos ellos resultan verosímiles. El esfuerzo es evidente en la familia aristocrática inglesa, con la que asistimos al modo de pensar propio de los albores del siglo XX. Una cultura y una forma de actuar que quizá nos repelen en ocasiones, pero que sirven para que viajemos al pasado y asimilemos cuanto ocurrió con la pequeña Nell.

No sabría decir cuál de los dos libros de Kate Morton me ha gustado más, puesto que en ambos la autora echa mano de la fórmula que tan buenos resultados le da. La casa de Riverton me dio la oportunidad de conocer las razones del éxito de la autora australiana y El jardín olvidado confirma la apuesta segura que implica leer alguna de sus obras. Se trata de una historia adictiva y emocionante que atrapa y no suelta hasta llegar a un final fabuloso que arroja una luz concluyente sobre las numerosas sombras que oscurecen los capítulos del libro. Una lectura fantástica que no decepciona.

Regreso a tu piel, de Luz Gabás



Autora: Luz Gabás
Editorial y año: Planeta, 2014

Brianda de Lubich, única heredera del señor más importante de Orrun, ve como el mundo a su alrededor se desmorona tras la muerte de su progenitor. En una tierra convulsionada por las guerras, en la que ella y otras veintitrés mujeres serán acusadas de brujería, solo podrá aferrarse a un hombre: aquel a quien juró amar más allá de la muerte. El desenlace de esta historia llegará siglos después, cuando una joven ingeniera comience a recuperar fragmentos de un mundo pretérito y a sentir un amor irracional hacia un extranjero llegado a un recóndito lugar de las montañas para reconstruir la mansión familiar heredada de sus ancestros.


No sabéis cuánta emoción me embargó al saber de la publicación de la nueva novela de Luz Gabás. Dos años después de la irrupción de Palmeras en la nieve y de la reseña que escribí, aún hoy es uno de los libros que más y con mayor entusiasmo recomiendo a todos aquellos que me piden opinión, ya sean conocidos o clientes de la librería donde trabajo. Este mismo mes ha visto la luz Regreso a tu piel, la esperadísima segunda apuesta de la autora, y la devoré en cuanto la tuve en las manos. Tengo que reconocer que albergaba unas expectativas muy altas; y lo cierto es que este libro las ha cumplido con creces y me ha regalado una lectura de las que no se olvidan por la fuerza de la trama y la belleza de la prosa. Luz Gabás lo ha vuelto a conseguir.

La vida de Brianda empieza a tambalearse de un día para otro. Se ve incapaz de afrontar las exigencias de su trabajo y una sucesión de pesadillas horribles la acecha una y otra vez. Para superar los ataques de ansiedad que parece sufrir, la joven acude a Tiles, el pueblo de montaña donde nació su madre, en busca de tranquilidad y paz interior y exterior. Una vez allí descubrirá la relación que la une a una muchacha del siglo XVI que fue injustamente condenada por brujería. Un vínculo que parece superar la barrera del tiempo y que la lleva a sentir una poderosa atracción hacia un hombre italiano que acaba de mudarse al pueblo. Un amor puro y arrebatador que encuentra sus orígenes en cuanto sucedió en las montañas cuatro siglos atrás.

Redactar esta reseña me va a costar; tal es la cantidad, y la intensidad, de sentimientos que me ha despertado la historia de Brianda. Regreso a tu piel es una novela muy ambiciosa que cierra con maestría todos los frentes que abre y que sabe conducir al lector a una experiencia literaria magnífica gracias al halo de magnetismo y de magia que irradian las páginas y los personajes y a la forma impecable de la narración. Luz Gabás se descubre, de nuevo, como una escritora brillante que logra emocionar al lector y se alza como una de las apuestas seguras de los últimos años. En su segunda novela consigue unir a la perfección pasado y presente, amor y enfrentamiento, intuición y desconcierto, en una de las historias más conmovedoras que he tenido la suerte de leer.

Como hiciera con su insuperable ópera prima, la autora suma al magnífico romance intemporal un abanico de ingredientes espléndidos: un estilo literario único y delicioso, en el que nada sobra ni falta; unos personajes poderosos y atractivos que saben encontrar empatía o rechazo en el lector; unas descripciones tan contundentes y vivaces que uno juraría hallarse en pleno pirineo aragonés; un retrato histórico esplendoroso tanto en documentación como en emoción; una trama dicotómica que sabe realimentarse a sí misma; un ritmo trepidante e imparable por cuya culpa el lector deberá obligarse a parar a fin de no leer el libro de una sola vez... Y detrás de todo lo que he mencionado hay aún más, mucho más, que quiero reservarme para no contar todos los aciertos que se dan la mano en un libro complejo, apasionante y perfecto que no podéis dejar escapar.

Con solo dos novelas en su haber, Luz Gabás es ya una de mis escritoras preferidas. Si bien es difícil publicar una primera obra de impresión, acompañada del merecido éxito que cosechó, afianzarse en esa senda de calidad y excelencia es harto complicado. Regreso a tu piel es una inmejorable sorpresa que todo lector tendría que agradecer, aplaudir, leer y disfrutar. Sin que yo le dé permiso, mi cuerpo responde a una lectura que me atrapa y me emociona a través de las lágrimas. Y este libro, como en su día Palmeras en la nieve, ha sido la causa de un torrente lacrimoso que no me da apuro confesar. Tomad, pues, las cinco gotas que merece la novela como si fueran cinco lágrimas de gratitud y sabed que hay cinco porque no puede haber más.

Abel Sánchez, de Miguel de Unamuno








Título: Abel Sánchez
Autor: Miguel de Unamuno
Editorial y año: Cátedra, 2006 (1917)

El tema del odio y de la envidia son el argumento de la obra tratados desde un punto de vista literario. Unamuno supo convertirlos en materia de obras literarias fuertemente originales e incitantes. No en vano, Unamuno es el gran agitador de espíritus que prefiere plantear interrogantes a proponer soluciones espúreas.


Me propuse, a principios de año, adentrarme más a menudo en los grandes clásicos de la literatura, una de las asignaturas pendientes de todo lector que se precie. Curiosamente, cuando valoro la posibilidad de comenzar un clásico, siempre recurro a autores extranjeros, si bien España también ha dado escritores de renombre que han pasado a los anales de la literatura. Miguel de Unamuno supo combinar a la perfección su genio narrativo con las interesantes reflexiones a las que llegó como buen filósofo que era. En Abel Sánchez recurre a la bíblica historia de Caín y Abel para retratar un caso de pasión, envidia y odio que realmente invita a pensar.

Joaquín Monegro y Abel Sánchez son más que amigos, casi hermanos. Se conocen desde siempre y los une una amistad inquebrantable, aunque la envidia que siente Joaquín hacia Abel augura una relación cada vez más tensa. Todos los logros del segundo, como persona querida, pintor de éxito y novio ejemplar, carcomen el alma del primero, hasta el punto de que el rencor y la rabia que siente pronto se convierten en un odio cerval que amenaza con separarlos de forma definitiva. Cuando las vidas de ambos discurren paralelas y el corazón de Joaquín parece no soportar tanta envidia, este tramará una secreta venganza para ganar la batalla final.

Si algo resulta más que evidente en Abel Sánchez es el estilo pulcro e impecable de Miguel de Unamuno. Una prosa que se vuelve ágil gracias a la constante presencia de diálogos. El narrador se hace a un lado y permite que sean las conversaciones entre los protagonistas las que nos den a conocer sus pareceres. Por otro lado, y en consecuencia misma de ello, los personajes enseguida se descubren como seres humanos de carne y hueso, reales en acciones y pensamientos, sin que apenas aparezca una presencia ajena y descriptiva. La revisión del mito de Caín y Abel que llevó a cabo el autor bilbaíno no está exenta de tensión ni de cavilaciones filosóficas, las cuales en ningún lugar aburren ni cargan al lector.

No obstante, hay dos elementos que no me han terminado de convencer: la brevedad de la obra y el final. En primer lugar, como se trata de una novela de poco más de cien páginas, uno echa de menos más profundidad y elaboración de la historia. Aunque confieso que me ha gustado, habría preferido que el escritor se hubiera detenido a analizar o explicar un poco ciertos detalles que no he acabado de encajar. En segundo lugar, no voy a contaros el final, pero sí quiero dejar claro que el discurrir de la trama hacía pensar que ocurriría algo trágico y explosivo, y a mí el cierre me ha parecido insuficiente. Por último, quisiera aplaudir la edición de Cátedra y de Carlos A. Longhurst, con la que somos capaces de disfrutar del libro y desentrañar algunas referencias que quizá ahora, un siglo después, pasamos por alto.

Uno de los profesores que me dio clase en la universidad nos recomendó, por activa y por pasiva, la obra de autores como Valle-Inclán, Azorín o Baroja. Decía, y razón no le faltaba, que la generación del 98 es uno de los máximos exponentes de riqueza literaria y maestría narrativa. Abel Sánchez es una de las novelas más conocidas de Miguel de Unamuno y se alza como una crítica social y humana que sin duda alguna uno podría aplicar en la actualidad. De ahí que el libro se haya convertido en un clásico: el retrato del hombre envidioso y celoso jamás caducará y siempre encontrará modelos que cuadrarán en ese perfil, por más que pasen años, décadas o siglos.


Wakolda, de Lucía Puenzo



Título: Wakolda
Autora: Lucía Puenzo
Editorial y año: Duomo, 2013

En su camino hacia la Patagonia en 1959, un científico alemán conoce a una familia que lo acoge en su nuevo hostal. Pronto el interés entre ellos crece aunque la familia ignora que este hombre sofisticado y culto no es otro que el criminal nazi Josef Mengele. Su carisma y misterio seducen sobre todo a la hija, cuyo físico a su vez fascina al médico. Lilith es una adolescente rubia, de piel muy blanca y grandes ojos azules, casi perfecta para Mengele, pero que apenas mide algo más de un metro. En Lilith, como en las muñecas de asombroso ideal estético ario que fabrica artesanalmente el padre, Josef revive todas sus obsesiones sobre la pureza y la perfección.


La posibilidad que nos ofrece la literatura de penetrar en la mente de los personajes más relevantes de la historia es una auténtica maravilla. Cuando se trata de personalidades odiadas y odiosas, a priori el autor lo tiene fácil para lograr que el lector sienta antipatía hacia el protagonista en cuestión; y digo «a priori» porque retratar un perfil tan marcado y que arrastra tanta connotación negativa es un arma de doble filo y requiere de verdadera destreza literaria. Lucía Puenzo escoge a Josef Mengele, el científico nazi que llevó a cabo abominables experimentos con humanos, como centro de Wakolda, una novela inquietantemente espléndida.

Una modesta familia argentina acepta acoger en su recién heredada hostería a un médico alemán elegante, aristocrático incluso, que irradia un aura de oscura amabilidad. Se trata del mismísimo Josef Mengele, huido de Alemania y de la justicia y buscado como uno de los mayores responsables de las matanzas y torturas en Auschwitz. El médico siente un respeto casi fanático por el físico ario de algunos de los hijos de la familia, aunque pronto se obsesiona con Lilith, la hija, bella y perfecta si no se tiene en cuenta su altura, insuficiente e insultante. Tras estudiarla largamente, renacerán en Mengele las ansias por desafiar la vida, la naturaleza y, por consiguiente, la evolución y el crecimiento de la chiquilla.

Lucía Puenzo ha realizado un maravilloso trabajo en cuanto al retrato psicológico del protagonista. El lector reúne suficiente información sobre el científico alemán a lo largo de Wakolda para detestarle y desearle el mismo final que allegó a otros tantos criminales nazis. No obstante, la autora decide, sabiamente, quedarse en un segundo plano y narra todas las aberraciones cometidas desde un punto de vista casi neutral. Está claro que no iba a justificar tales atrocidades, pero la manera de contarlas permite que el lector se indigne per se, no porque ella lo haya conducido a esa conclusión con sus propias opiniones. Considero que es un esfuerzo titánico, porque la tentación de ridiculizar y criticar a Mengele debió de ser considerable.

Cuando tengo en mis manos la novela de un autor latinoamericano, no puedo sino admirar el uso distinto del lenguaje. Me parece asombroso cómo con el mismo idioma podemos llegar a expresarnos de una forma tan diferente. El modo de hablar de los personajes y los argentinismos que salpican la trama dan color a la historia e invitan a un inolvidable viaje lingüístico y físico. Con una prosa sobria y directa, la novela avanza de forma imparable y a través de numerosas escenas cinematográficas da fe de que la escritora es también guionista y directora de cine. Las descripciones de pueblos y ciudades de la Patagonia resultan vívidas y exuberantes en detalle. Por último, en todo el libro se respeta cuanto sucedió de verdad a Mengele en Argentina, si bien estoy seguro de que más de uno —y me incluyo— le habría preparado un fin menos apacible.

La experiencia que supone la lectura de Wakolda ha sido muy positiva. La novela ofrece varios ingredientes que hacen de ella una obra recomendable y Lucía Puenzo se descubre como una excelente narradora. En ocasiones, creedme, vosotros también sentiréis odio y asco hacia Mengele, aunque por suerte en el libro no abundan las explicaciones escabrosas. Si el maldito científico escapó a la justicia terrenal, por una vez en la vida deseo que haya algo más allá de la muerte. Ojalá allí sí encontrara el merecido castigo por las barbaridades que orquestó. Ojalá.

Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer




Autor: Daniel Glattauer
Traductora: Macarena González
Editorial y año: Alfaguara, 2010

En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece solo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro. ¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?


Uno de los mayores crímenes que puede cometer un autor es, para mí, terminar una novela con un final abierto, con la mirada puesta en una segunda parte. En casos de sagas o trilogías es comprensible y hasta natural, pero escapan a mi entendimiento las razones que llevaron a Daniel Glattauer a dividir una preciosa historia en dos libros. Contra el viento del norte es una novela muy tierna, ágil y entrañable, cuyo final me ha provocado un gran enfado. Tanto es así que me niego a abordar la segunda entrega; me quedo con el buen sabor de boca de este libro —sin tener en cuenta el inadecuado cierre, claro está—. 

Emma y Leo se conocen, virtualmente, por una mera casualidad: el apellido de él se parece al título de una revista de la que ella desea darse de baja. Tras un primer contacto un tanto peculiar, ambos comienzan a enviarse correos electrónicos, gracias a los cuales empiezan a conocerse. La manera casi inmediata en que congenian les permite continuar con una relación cibernética que pronto deja atrás la inocencia de las primeras misivas. Cuando la necesidad mutua de leerse y saber del otro acaba por irrumpir en la vida diaria de ambos, Emma y Leo deberán tomar una decisión: o poner fin al intercambio de mensajes o acceder a verse en persona.

Ni que decir tiene que la característica más curiosa de Contra el viento del norte es la forma misma en que está compuesta: íntegramente a base de correos electrónicos. Esta narración epistolar conduce a un ritmo ameno e imparable por el cual la novela se lee de una sola sentada. Daniel Glattauer ha sabido aprovechar las ventajas que supone redactar un libro de este modo: no solo invita al lector a una lectura fresca y distendida, sino que le permite adentrarse en la mente de los protagonistas por la ausencia de narrador externo. Son ellos quienes nos hacen partícipes de sus dudas, de sus deseos y miedos. Es evidente, pues, que uno empatiza con ellos desde el primer momento, y esa empatía conlleva una mejor aceptación de cuanto ocurre.

Siempre he defendido, y siempre defenderé, aquellas novelas que hacen gala de una sencillez superficial que muchos lectores encuentran frívola o extremadamente simple. No creo que sea fácil narrar únicamente a través de correos y huir, así, de la tentación que supone añadir comentarios desde un punto de vista exterior. El autor se maneja con soltura y extrae todo el jugo posible al recurso estilístico escogido. A pesar de que mi opinión sobre la novela es muy buena, no puedo sino gritar a los cuatro vientos la decepción sentida ante un final inconcluso. Permitid que me abandone a la rabia que me ha embargado al asistir, atónito, a un «Continuará» que no me ha satisfecho en absoluto. A consecuencia de este justificado enfado, no valoro leer la segunda entrega; ya crearé yo en mi mente el cierre que en mi opinión merece esta fantástica historia.

Me parece que es la primera vez que doy una buena puntuación en el blog a una novela cuyo final me ha gustado tan poco. Desde aquí critico y cuestiono la decisión de Daniel Glattauer, pero ello no puede borrar los momentos tan bonitos que he vivido con Leo y Emma. Contra el viento del norte es un libro dulce y mágico con el cual el lector echará a volar la imaginación, viajando a un lugar único y especial del que no querrá volver. Hasta que llega a ese maldito «Continuará», por supuesto. Yo os recomiendo la lectura de esta novela y el ejercicio creativo de inventar un desenlace acorde con los sentimientos despertados por la historia sin recurrir a una segunda parte totalmente innecesaria y prescindible.

El sol bajo la seda, de Éric Marchal





Autor: Éric Marchal
Traductor: Joan Riambau
Editorial y año: Grijalbo, 2014

Un apasionante retrato histórico de la Europa de finales del siglo XVII en el que la sociedad se enfrenta a los avances y las controversias de la ciencia médica de la época. La epopeya de un carismático cirujano ambulante que, guiado por la ambición de revolucionar la medicina, se ve abocado a una trepidante aventura en la que no falta el amor, la pasión, la guerra y las intrigas cortesanas.



Gracias al blog he podido comprobar que no suelo asignar la máxima puntuación a demasiadas novelas. Quizá me he vuelto muy exigente, quizá los autores no saben darme todo lo que pido a sus libros; sea como fuere, cuando a mis manos llega uno que sé que me encantará, parte de mí teme que se trate de una obra estupenda, pero no maravillosa. El sol bajo la seda, la más que atractiva apuesta de Éric Marchal, rompe la norma antes mencionada y se alza como una de las mejores novelas históricas que he leído en los últimos años. Una aventura verdaderamente espectacular que hará las delicias de los acérrimos amantes del género.

La destreza de Nicolas a la hora de identificar los males que aquejan a la gente y proponer remedios para su sanación es un don. Como cirujano ambulante recorre los caminos en busca de experiencia y conocimiento. Cuando su fama se extiende ya por media Europa, la vida de Nicolas da un giro inesperado y desagradable: debe partir al frente de batalla, donde las tropas europeas se enfrentan al imperio otomano, para huir de la denuncia en que ha estallado la envidia que su celebridad ha despertado en muchos médicos. Tras regresar de la guerra, una insospechable fuente de sapiencia médica, Nicolas deberá decidir entre los dos amores que marcan su vida y entre los caminos que se le abren delante al convertirse en el mejor cirujano de Lorena.

Cuento con numerosas razones para afirmar que El sol bajo la seda es una de las grandes novelas del año. En primer lugar, cabe mencionar la acertada y novedosa ambientación de la trama. El ducado de Lorena, un tímido y pequeño enclave a la sombra del gigante francés, y la guerra contra los otomanos son dos escenarios que han protagonizado pocas novelas. Eso no significa que sean menos interesantes, antes al contrario: sorprende asistir a la resistencia a los franceses de un pueblo pacífico y amistoso del que yo nada había leído hasta la fecha. En segundo lugar, cito la maestría de Éric Marchal al relatar capítulos de paz en Nancy o de guerra en el este de Europa sin que el lector pierda el interés. En ningún momento las interminables aventuras de Nicolas resultan densas, sino que aportan el grado justo de emoción para que uno no pueda abandonar la lectura.

Ensalzados ya el marco histórico y el estilo narrativo, el tercer ingrediente que vuelve imprescindible este libro son los propios personajes. Desde Nicolas al duque Leopoldo, pasando por los amigos y amores del cirujano, el intenso y variado elenco de protagonistas cuenta con un perfil magníficamente trazado e inolvidable y sentimos una empatía inmediata para con ellos; nos alegramos y sufrimos, reímos y lloramos, nos emocionamos para bien o para mal con cuanto viven. Tampoco quisiera dejar a un lado las preciosas historias de amor que acompañan a la trama y que suponen un factor añadido que humaniza a Nicolas. Las explicaciones de medicina y cirugía, además, están ensambladas a la perfección en el argumento, y la guinda del pastel es la envidiable habilidad con que el autor ha sido capaz de hilvanar tantos y tan espléndidos elementos en una novela apasionante, emotiva y perfecta.

A estas alturas son más que evidentes la fascinación y el inmenso placer que he sentido a lo largo de El sol bajo la seda. Se trata de una novela histórica brillante que sabe aprovechar los mejores recursos del género y sorprender al lector con una agradable dosis de originalidad. Éric Marchal ha tejido una excelente historia que permanecerá en mi memoria durante largo tiempo. El personaje de Nicolas ha calado muy hondo en mí y confieso la tristeza que me ha supuesto el adiós definitivo. Después de leer un libro redondo como este, que no puedo sino recomendaros muy viva y encarecidamente, me apenan las pocas posibilidades que tiene el próximo que empiece de llegar al mismo nivel de deleite literario. Lo siento por la novela que se vea en tal desgracia, pero este libro ha dejado el listón muy alto. Altísimo, casi inalcanzable.