Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl

 
 



Título: Charlie y la fábrica de chocolate
Autor: Roald Dahl
Traductora: Verónica Head
Editorial y año: Alfaguara, 2015 (1964)

El señor Wonka, dueño de la magnífica fábrica de chocolate, ha escondido cinco billetes de oro en sus chocolatinas. Quienes los encuentren serán los elegidos para visitar la fábrica. Charlie tiene la fortuna de encontrar uno de esos billetes y, a partir de ese momento, su vida cambiará para siempre.


Tal vez el objetivo esencial de la literatura juvenil, pero no por ello el menos arduo, sea el de convencer a los lectores más jóvenes de que los libros son algo más que montones de papel agrupado y encuadernado, de que una novela es un fantástico portal a un mundo nuevo, de que la literatura puede formar parte de su vida para enriquecerla y aportar diversión y también conocimiento. Roald Dahl es uno de los novelistas que mejor comprendió las necesidades de los adolescentes y preadolescentes, algo que quedó impreso en su dilatada y brillante bibliografía. Charlie y la fábrica de chocolate es uno de los títulos más conocidos y aclamados del autor galés y ahora, tras haberlo leído por primera vez, entiendo perfectamente los porqués.

Charlie vive con sus padres y sus cuatro abuelos en una casita modesta en la que apenas si pueden cubrirse las necesidades más básicas. Los problemas económicos no impiden, sin embargo, que el joven sueñe con la cercana fábrica de chocolate de Willy Wonka, cuyos aromas bastan para que Charlie se sienta colmado de dulce. Cuando el propietario del gigante chocolatero anuncia que cinco billetes de oro, escondidos en algunas de sus chocolatinas, serán la llave de acceso para cinco privilegiados que podrán entrar en la fábrica y descubrir los misterios que en ella se encierran, a Charlie se le acelera el corazón. A pesar de que su familia no pueda permitirse comprar chocolatinas a menudo, él no va a renunciar a su sueño, y lo seguirá deseando con todas sus fuerzas.

La (buena) literatura juvenil es maravillosa. Si uno tiene la edad del público para el que se han pensado esas historias, disfrutará con el halo de novedad que las envuelve y convertirá la lectura en su afición principal; si uno ya ha dejado atrás la adolescencia, no solo sabrá apreciar también los deliciosos ingredientes que encontrará, sino que emprenderá un viaje al pasado y recordará sensaciones y situaciones de cuando era un mozo. Charlie y la fábrica de chocolate ofrece fantasía y magia, ternura y candor, vitalidad y optimismo, en un equilibrio espléndido que hará las delicias de cualquiera, sin importar la edad que se tenga. Roald Dahl resplandeció con sus argumentos para jóvenes y es justo que nosotros, los adultos devoralibros, reconozcamos la maestría de este peculiar escritor y le demos las gracias por las generaciones de lectores a los que ha animado y formado.

La prosa es directa y se centra en la trama principal, la aventura de Charlie en la fábrica de Willy Wonka, sin descripciones innecesarias ni circunloquios eternos. El ritmo ágil y constante logra que el lector mantenga el interés por la historia en todo momento y no hay ni un solo párrafo en que la lectura se convierta en una experiencia pesada o aburrida. Por otro lado, el inigualable carisma de Charlie y de Willy eclipsa al resto de personajes y ambos se introducen en el corazón del lector con la intención de no abandonarlo jamás. En la fábrica, además, hace acto de presencia una pincelada irresistible de magia, ese componente que tan bien encaja con las novelas juveniles y que con gran destreza aparece tratado en esta.

Conocí a Roald Dahl gracias a la adaptación cinematográfica de Matilda, película con la que reí y disfruté mucho hará unos quince o veinte años. No obstante, aún no me había acercado a la obra de uno de los autores clave del siglo pasado, y por fin he podido ponerle remedio. Charlie y la fábrica de chocolate me ha abierto las puertas de un universo encantador del que, creedme, no quería salir. Es uno de esos libros que nadie debería perderse. Tan solo lamento no haberlo leído mucho antes, cuando mi yo jovencito habría agradecido introducirse en la literatura de la mano de uno de sus indiscutibles genios. En fin, ¡más vale tarde que nunca!

15 comentarios:

  1. Anda este libro lo está leyendo mi hija en el colegio. Y por lo visto están todos los niños encantados

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  2. Yo también lo he leído ya mayorcita. Y también lamento no haber leído nada del autor en mi infancia. Pero he disfrutado mucho de sus libros con mi hija.
    Besotes!!!

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  3. Este libro no me lo he leido y, la verdad, es que nunca me ha llamado la atencion. Sera porque me gusta tan poco el chocolate que con solo verlo en el titulo ya me tiene empachada.

    Saludos

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  4. Es un libro delicioso que también leí siendo adulta.
    Besos.

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  5. No es que me llame mucho porque la película no me termino de convencer.
    Un beso y gracias por la reseña.

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  6. Uno de mis libros preferidos de Roald Dahl, ¡es magnífico! Me encanta "Las brujas" y "James y el melocotón gigante", y "Matilda", claro, y... Aish, es que me gustan todos. Eso sí, leí un libro de relatos para adultos del autor y no me gustó. A Dahl me lo quedo en versión infantil/juvenil. Bss

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  7. Es imperdonable, pero yo aún lo tengo pendiente. Y eso que lo tengo en casa y a mi hijo le encantó, así que pronto tendré que ponerle remedio.
    ¡Un abrazo!

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  8. De este autor leí Las brujas de muy pequeña, y me dejaron Matilda también, pero este concretamente no lo había leído hasta hace muy poco tiempo y me encanta como, a pesar de ser un libro claramente infantil/juvenil puede leerlo cualquier persona, tenga la edad que tenga, y disfrutarlo tantísimo.

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  9. A mi me gusta tantísimo Dahl. Desde que lo leí hace unos años, y me tragué dos o tres maravillosos libros suyos, me dejó encantada. Besos

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  10. He visto las dos versiones cinematográficas de esta aventura y no estaría mal algún día leer el original

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  11. Este no lo he leído pero Roald Dahl me encanta. Matilda, libro y película, me engancharon a él irremediablemente.
    Besos

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  12. Le recomendé a mi hermana pedirlo a los Reyes magos para mi sobrino y al final no pudo ser. Ahora lo rescatas y tal vez sea uno de los libros a los que hay que ponerle el ojo encima para este año, porque como bien dices la buena literatura juvenil es mejor saborearla a su debido tiempo.

    Un saludo.

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  13. Quiero leerlo, es de esos libros que me parece que se pueden leer a cualquier edad, siempre le sacarás jugo
    Besos

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  14. Clasicazo de la infancia! =)

    Besotes

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  15. Nunca es tarde para leer literatura juvenil, aunque está claro que las apreciaciones serán diferentes.
    De este gran autor te recomiendo "Cuentos en verso para niños perversos".
    Un abrazo

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