Las vidas que inventamos, de Fernando J. López

 
 
Autor: Fernando J. López
Editorial y año: Espasa, 2013

A Gaby ya no le divierte su profesión. Ni su matrimonio. Ni sus amigas. Ni, mucho menos, la fidelidad. Pero se esfuerza en creer que no es así. A Leo, su marido, tampoco le llena la vida familiar, pero sí le gusta la imagen de triunfador que se ha labrado a base de traiciones. Su red de mentiras y autoengaños parece funcionar hasta que Gaby decide que ya no es suficiente y Leo comete un terrible error. Así, mientras ella busca en chats encuentros sexuales con desconocidos, él intentará que sus actos no salgan a la luz... al precio que sea.


Después de leer una novela divertida y simpática, me gusta cambiar totalmente de registro y emprender una trama más dura y menos amable. Fernando J. López es uno de los escritores contemporáneos que plasma mejor los sentimientos que nos embargan en los momentos más cruciales de nuestras vidas. Lo hizo, y de qué manera, en La edad de la ira, una joya literaria en la que nos invitó a asistir al día a día en un instituto. En Las vidas que inventamos apunta hacia un nuevo objetivo: un matrimonio con problemas. Dudas y mentiras se dan la mano en una lectura que estruja el corazón y deja al descubierto emociones cuyo alcance nadie, ni siquiera los propios protagonistas que las sienten, es capaz de prever. 

Gaby y Leo forman un matrimonio adulto que años atrás gozaba de una magnífica solidez. Ahora, sin embargo, unas grietas que a priori parecían inofensivas amenazan con echar abajo, de golpe y sin remedio, los cimientos de la pareja. Ella está cansada de la rutina familiar, de la falta de sorpresa tanto en su trabajo como en su casa; él se siente superado por una tragedia que hará lo imposible por esconder. El (in)conformismo de una y el temor del otro pronto los conducirán por un camino que los alejará irremisiblemente tanto de sí mismos como de los demás. Tan solo les quedará preguntarse si vale la pena el esfuerzo de volver atrás e intentar juntar los pedazos de unas vidas inventadas.

Las vidas que inventamos es un retrato descarnado en el que Fernando J. López huye de tapujos, florituras y filtros a fin de presentar la crudeza de una situación insostenible. Los dos protagonistas se dejan llevar por un auténtico tapiz de mentiras y excusas que, por desgracia, a uno se le antoja perfectamente verosímil. La verdad que rezuma la novela lo envuelve a uno y llega incluso a agobiarlo en una mezcla de desasosiego y esperanza; son tan reales los perfiles de Gaby y de Leo, y tan creíbles sus sentimientos, que la lectura de este libro se convierte en un apasionante ejercicio de autocrítica, puesto que resulta imposible permanecer ajeno a las consecuencias que se derivan de unos actos que, quizá, a veces también nosotros cometemos sin antes detenernos a reflexionar.

El autor, en una sabia y acertada decisión, decide desaparecer y entrega la voz de la historia a los dos personajes: son ellos quienes narran cuanto les sucede. Ese punto de vista subjetivo e íntimo nos acerca aún más al matrimonio y nos permite empatizar con unas dudas que acaban por convencernos. Por otro lado, la naturalidad de los diálogos y de las reflexiones de que nos hacen partícipes imprimen un ritmo muy ágil a la trama. No puedo terminar sin elogiar, una vez más, la exquisita pluma de este gran escritor. Se nota que es una persona que vive por y para las palabras, ya que estas aparecen escogidas con esmero y enlazadas en una red gramatical impecable y maravillosa que debería ser la norma en literatura y que, como cualquiera puede comprobar, no lo es. Cualquier lector exigente encontrará una narración perfecta y cuidada que da gusto leer y disfrutar.

Si bien es cierto que la literatura puede servir como mero entretenimiento, de vez en cuando no está de más que nos acerquemos a un libro que es crítico con la sociedad y que pretende mandarnos un claro mensaje. Las vidas que inventamos supone la consagración de Fernando J. López como uno de los novelistas más conscientes de la realidad y con mayor talento por ser fiel a ella e incluirla en sus obras con un espléndido resultado. Desde aquí tan solo me queda animarle a que siga llevando a cabo esta suerte de documentales literarios que abren en canal el alma de los lectores. Si os gustan las historias que desnudan y analizan sin piedad las zozobras del ser humano, no os podéis perder la de Leo y Gaby, una pareja que tardaré en olvidar.

12 comentarios:

  1. Gracias por la reseña , un abrazo

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  2. Una reseña muy buena pero tanta crítica social no es lo mío, por lo menos de momento.

    Besos.

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  3. No he leído nada del autor y eso que tengo en casa La edad de la ira desde hace un montón. A ver si me pongo de una vez.
    Besos.

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  4. No tiene mala pinta, pero ahora mismo no nos llama mucho.

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  5. Leí tu reseña y me fui directamente a Twitter para felicitarte. Ahora he caído en la cuenta de que no te había dejado unas líneas aquí. Una entrada muy completa para otra novela de Fernando J. López. Parece que todos coincidimos en la grandeza de "La edad de la ira", así que sólo puedo dejarme llevar por tu recomendación sobre "Las vidas que inventamos". No sé si habrás tenido oportunidad de leer "La inmortalidad del cangrejo"; si no es así, no dejes pasar ese relato. Impecable. ¡Abrazote!

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  6. No he leído nada de este autor, después de leerte lo tendré presente. Besos.

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  7. No me convences esta vez, lo dejo pasar.

    Saludos

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  8. No he leído aún nada de este autor. Y veo que tengo que ponerle remedio.
    Besotes!!!

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  9. Lo dejé pasar en su momento cuando salió pero veo que te ha gustado mucho. A ver si lo rescato. Besos.

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  10. no he leído muchas reseñas de este libro. No lo descarto, pero solo lo leería si se cruzase en mi camino de casualidad.

    besos.

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  11. Me gustan las novelas que desnudan al ser humano. Voy a ver si puedo hacerme con ella. Gracias por tu fantástica reseña

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  12. Yo descubrí al autor precisamente con esta novela, y me he vuelto una incondicional.
    Disfruto con su narrativa, independientemente de la historia que me cuente en cada ocasión. En este caso, me decidí por la lectura de esta novela porque pensaba que sería una lectura ligerita y resulta que tiene una profundidad oculta que te golpea en la cara.
    Como bien dices Xavier, descubre emociones que nadie es capaz de ver ni preveer.

    Un saludo!

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