Lo que esconde tu nombre, de Clara Sánchez

 
 
Autora: Clara Sánchez
Editorial y año: Destino, 2010

Sandra ha decidido retirarse a un pueblo de la costa levantina: ha dejado el trabajo y, embarazada, pasa los días intentando aplazar la decisión de qué hacer con su vida. En la playa conoce a un matrimonio de octogenarios noruegos que parecen la solución a sus problemas. Julián, un superviviente del campo de Mauthausen, sigue paso a paso las idas y venidas de los noruegos. Un día aborda a Sandra y le revela detalles de su pasado: horrores en blanco y negro que no tienen nada que ver con ella. Aunque el relato de Julián le parece a Sandra descabellado, empezará a mirar de una forma nueva a sus amigos, sin darse cuenta de que el fin de su inocencia está poniendo su vida en peligro.


El asunto de los premios literarios en este país es, cuando menos, curioso. Hay quien dice que están amañados, o que son galardones preconcedidos a autores ya consagrados. No sé cuánto hay de verdad en eso, y dudo de querer llegar a saberlo, pero lo que sí me parece sospechoso es que una misma autora gane tres de los premios más importantes. Clara Sánchez tiene en su haber los premios Alfaguara, Nadal y Planeta. Con Lo que esconde tu nombre, la novela que acabo de leer, se alzó con el segundo hace ahora cinco años, y entiendo por qué es una escritora tan alabada. Aunque de esta historia ha habido dos elementos que no me han convencido del todo, cabe decir que su prosa es espléndida y que sabe calar muy hondo.

Sandra no sabe hacia dónde ir. Embarazada de un hombre al que solo tiene cariño pero no ama, lo deja todo y se refugia en un pueblecito del levante español para descansar. Allí conoce a Fred y Karin Christensen, dos ancianos noruegos que viven plácidamente. Un día se le presenta Julián, un anciano que ha llegado de Argentina y que le descubre la verdad sobre sus nuevos amigos: eran, y son aún, nazis. Él es un superviviente de Mauthausen que anda a la caza de antiguos comandantes de las SS y ha llegado al pueblo para dar su merecido a la gente que tanto lo hizo sufrir unas décadas atrás. Conocer la verdad supondrá para Sandra el punto de partida de una aventura peligrosa en la que pondrá en juego dos vidas: la suya y la del bebé.

Quienes suelen visitar este blog sabrán que la Segunda Guerra Mundial es uno de los períodos históricos que menos me llaman la atención. Se cometieron tales barbaries que no soy capaz de leer según qué cosas. Lo que esconde tu nombre, sin embargo, deja la contienda internacional en un sabio segundo plano y se centra en el presente y en los porqués de cuanto sucedió. Clara Sánchez ha construido una novela sólida e interesante que hace las veces de un análisis de las relaciones y los comportamientos humanos, tomando para ello el objetivo del nazismo. Por otro lado, los perfiles de Sandra y de Julián son magníficos y el lector rápidamente los acoge con los brazos abiertos para padecer, o alegrarse, con ellos y con todo lo que les ocurre.

Como he anticipado, no obstante, he hallado dos cuestiones que no me parecen bien resueltas. En primer lugar, creo que el ritmo debería ser más ágil. La trama tan potente del libro más bien exige que uno no pueda parar de leer, que uno se adentre en la historia sin ser apenas capaz de respirar ni de detenerse. He echado de menos un mayor poder de absorción. Y en segundo y último lugar, el final me ha decepcionado bastante. Tal vez se deba a las expectativas que he ido acumulando a lo largo de la novela y no a una falta de perspectiva de la autora, pero ansiaba leer un desenlace más impactante, una conclusión que me dejase boquiabierto. Por lo tanto, y a pesar de que es una historia muy digna, esperaba más de ella.

Está claro que un lector está más dispuesto a dar una nueva oportunidad a un escritor cuando este le seduce por el cómo y no por el qué, cuando la narración es buena y es la historia la que no le ha enganchado. Es lo que me ha sucedido con Clara Sánchez, una novelista a la que sin duda regresaré en busca de una obra que me satisfaga de principio a fin. Para mí, Lo que esconde tu nombre se queda a medio camino y no acaba de cumplir todo lo que promete. Sin embargo, he nombrado algunos ingredientes que sí me han conquistado, por lo que no toméis la reseña como un consejo a alejarse del libro. Es probable que lo que a mí me ha gustado menos a vosotros os deslumbre, así que id a por él si os atrae lo que podéis encontrar en su argumento. 

La analfabeta que era un genio de los números, de Jonas Jonasson

 
 

Título: La analfabeta que era un genio de los números
Autor: Jonas Jonasson
Traductora: Sofia Pascual
Editorial y año: Salamandra, 2014

Corren los años setenta cuando Nombeko Mayeki, condenada a una vida de infortunio y con altas probabilidades de que ésta acabe a una edad temprana, encuentra un resquicio para escapar de su aciago futuro. Dotada de un intelecto fuera de serie, e impulsada por la fuerza de un destino que ejecuta las piruetas más extrañas, el azar propulsa a Nombeko lejos de su entorno de miseria y la encarrila en un asombroso viaje, repleto de emocionantes peripecias, durante el cual se convertirá en una mujer clave para la supervivencia de la humanidad.


El sector de la edición vivió un auténtico terremoto con la publicación de El abuelo que saltó la ventana y se largó, la ópera prima de Jonas Jonasson, quien demostró un talento sin igual y un sentido del humor ingenioso y espléndido. Fuimos muchos los que sucumbimos a las locas e hilarantes aventuras del anciano y que deseábamos volver a encontrarnos con la prosa fresca y divertida del autor. La analfabeta que era un genio de los números recoge el testigo de destreza y alegría literarias y se alza como una lectura fantástica con la que he pasado muy buenos ratos. Una joya de esperanza y dicha.

La vida de la joven Nombeko no tiene nada especial. Trabaja vaciando letrinas en su pueblo natal de Sudáfrica, harta de dedicarse a una labor tan poco gratificante. Su mente privilegiada, sin embargo, sí destaca entre sus iguales y pronto se codea con los ingenieros que están desarrollando una bomba nuclear, en pleno apartheid. Lo que Nombeko ni siquiera sospecha es que su papel no solo será decisivo para la construcción del arma, sino que el destino le ha preparado un viaje esperpéntico hasta Suecia, un país que la acogerá con los brazos abiertos, donde conocerá al rey, al primer ministro y a una serie de personas a cual más extravagante que le facilitarán o impedirán que supere los obstáculos del camino.

Me rindo ante la sorprendente mezcla de humor inteligente y absurdo de la cual echa mano Jonas Jonasson en sus libros, una simbiosis a priori extraña que pronto se revela deliciosa. La analfabeta que era un genio de los números es una novela que va más allá de la originalidad, del mero entretenimiento, para situar a su autor entre los pocos escritores actuales que saben dejar boquiabiertos a los lectores con cada apuesta. En un mundo tan ducho en repetir éxitos anteriores como es el editorial, se agradece que haya voces únicas que sepan romper barreras y asombrarnos con argumentos que escapan a nuestra imaginación. Es la prueba fehaciente de que nunca debemos dejar de buscar nuevos talentos, que tienen tanto aún por ofrecer.

La narración, además, bebe de una maravillosa concatenación de situaciones estrambóticas que imprime un ritmo imparable y seduce desde el inicio mismo. Para abandonar la lectura uno debe hacer acopio de toda su fuerza de voluntad. El abanico de curiosos personajes, por otro lado, es uno de los ingredientes que ayuda en mayor medida a provocar irrefrenables ataques de risa, ya sea por sus extraños comportamientos o por la ironía que acompaña todas sus intervenciones. Como veis, se trata de una novela de humor que cuenta con una interesantísima gama de elementos que van en la misma dirección y que tienen un solo objetivo: divertir. ¡Y con qué facilidad uno se adentra en la historia y se deja arrastrar por la felicidad que la impregna!

En mi opinión, y es lo que la experiencia me ha demostrado, es más sencillo hacer llorar que reír. Y no me refiero solo a libros, sino también a series, películas, obras de teatro, etc. No quiero decir con ello que sea fácil lograr que uno se emocione; simplemente, creo que el humor es algo tan, tan particular que cuesta conectar con según qué tramas. Jonas Jonasson ha conquistado a millones de lectores en todo el mundo, y creedme si os digo que no es para menos. La analfabeta que era un genio de los números demuestra que el éxito de su predecesor no fue el resultado del azar, no fue una suerte fortuita. Demuestra que nos encontramos ante un autor con un verdadero don para la comedia. Y no os lo podéis ni debéis perder.


Un verano en Escocia, de Mary Nickson

 
 
Autora: May Nickson
Traductora: Isabel Merino
Editorial y año: Plaza & Janés, 2006

Isobel y Giles Grant viven con sus dos hijos en una soberbia casa antigua en medio del magnífico paisaje escocés. Tenían un sueño, convertir los graneros en un centro cultural, y por fin lo habían conseguido. Este verano están ultimando los detalles para la inauguración. Justo entonces llega Lorna, hermana mayor de Isobel y antigua novia de Giles. Lorna, eficaz y decidida, logra hacerse cargo de la administración; en realidad está haciendo todo lo posible para resultar imprescindible, pero su plan verdadero es otro: Lorna quiere todo lo que tiene Isobel..., marido incluido.


Hay novelas que se nos clavan en la memoria, por la razón que sea, y por más que pasen los años recordamos vívidamente el argumento, los personajes o algún otro elemento de la obra. Me sucedió con La casa veneciana, una historia maravillosa que me marcó y que aún hoy, de vez en cuando, rememoro. He tardado en volver a acercarme a la prosa de Mary Nickson, lo admito, y dada la gran experiencia que ha supuesto la lectura Un verano en Escocia aún me avergüenza el tiempo que ha transcurrido. No os perdáis a una escritora brillante que sabe sorprender y construir personajes con absoluta maestría.

Isobel y Giles Grant viven en un pueblecito escocés, en una fantástica casa cuyo principal atractivo es un teatro, construido para la madre de Giles, que era actriz, y que ahora está en plena fase de restauración. El matrimonio ha contratado a Daniel, un pintor tan excéntrico como espléndido, para el diseño de los telones que servirán para las representaciones, y nadie queda indiferente ante la llegada de Lorna, la hermana de Isobel y antigua novia de Giles, que está dispuesta a recuperar lo que injustamente le arrebataron. Los cuatro se adentrarán en el peligroso terreno de los celos, las dudas y los amores imposibles, mientras el vínculo que une a una pareja antes perfecta parece que está destinado a debilitarse hasta su desaparición definitiva.

No sabéis cuánto me ha brindado el personaje de Lorna, la mala de la historia. Hacía tanto que no leía una novela en la que apareciera un protagonista detestable, al que uno le desea mil y un males, que he acogido el carácter posesivo, mentiroso, egoísta y mezquino de la hermana de Isobel con gran alegría. Mary Nickson se las ingenia para presentarnos a una mujer tan radiante como insegura, tan perspicaz como cobarde, que aporta grandes dosis de adictiva emoción. Un verano en Escocia es un interesante análisis de los sentimientos del ser humano y de cómo a veces cualquier tipo de cambio puede destrozar los cimientos de lo que para nosotros es una relación bien asentada y sólida; una brisa de aire fresco en un género como la novela romántica, que a menudo se recicla a sí mismo y no sabe superar las fronteras típicas de un romance.

Más allá de la obvia destreza que planea sobre todos los personajes, el ritmo impreso en la novela y el estilo de la autora se dan la mano y consiguen que el lector se adentre muy fácilmente en la trama y avance con inusitada velocidad. Me viene a la cabeza el término «vuelapáginas», que introduje como elogio a La verdad sobre el caso Harry Quebert, y de nuevo me encuentro con un libro que resume a la perfección el sentido de esa expresión. Las relaciones entre los cuatro protagonistas, por otro lado, llevan tanta verdad que a uno se le encoge el corazón, de felicidad o de rabia, cuando es testigo de cuanto les sucede. Por último, no puedo dejar de mencionar el final, que me ha parecido fantástico y que supone el broche de oro con que se cierra, solo en parte, una lectura vibrante y muy recomendable.

En mi última reseña relacioné la literatura y los viajes, dos conceptos que en mi opinión están muy unidos. De nuevo os animo a emprender una travesía literaria con Un verano en Escocia, un libro que es coherente con lo que propone y que en ningún momento pierde el rumbo. Mary Nickson ha sabido ofrecer una historia absorbente que continúa en Secretos y sombras. Tengo tantas ganas de saber qué más ocurrirá a los personajes del libro que no creo que esta vez pasen años antes de que me ponga con el libro. Aunque tengo tal cantidad de títulos pendientes que a saber cuándo soy capaz de hacerle un hueco. Lo que sí tengo claro es que esta autora tiene un lugar fijo en mi biblioteca, un rinconcito fijo e insustituible.