El gran Leo, de Mario Reyes

 
 
Título: El gran Leo
Autor: Mario Reyes
Editorial y año: Versátil, 2015

El editor Leo Blum alcanzó lo más alto y lo más bajo de su profesión en unos pocos años. Su progresión hacia la cima no fue fácil porque estuvo plagada de acciones, digamos, poco éticas que dejaron más de un cadáver en su armario. Blum consiguió el sueño de cualquier editor: dar con el autor perfecto, Marc Carmona. Todas sus novelas vendían miles de ejemplares e incluso algunas se adaptaron al cine. Leo desbordaba felicidad y dinero hasta que descubrió que cuando Marc se enamoraba era incapaz de escribir. ¿Qué haría usted en este caso? ¿Estaría dispuesto a amargarle la vida a alguien con tal de ganar dinero?


El sector editorial, en el que tengo la suerte y el honor de trabajar, es uno de los gremios profesionales más mágicos y sorprendentes que existen. Todo el mundo que rodea a escritores, editores y agentes literarios, por citar tan solo tres ejemplos, resulta verdaderamente atractivo e irresistible para cualquier amante de los libros. No es de extrañar, pues, que una novela como El gran Leo, ambientada en el universo literario, capte enseguida nuestro interés. Mario Reyes demuestra que conoce bastante bien los entresijos de uno de los oficios más apasionantes, el de editor, y los plasma en una lectura divertida y amena que, sin embargo, cojea en un par de ingredientes que podrían haberse trabajado y cuidado más. A continuación os cuento por qué.

Leo Blum es uno de los editores más famosos de España. La editorial que montó hace años para labrarse un camino en el gremio —y, de paso, engrosar su cuenta bancaria cuanto más mejor— ha despegado gracias a Marc Carmona, un escritor superventas que ha cosechado grandes éxitos con sus novelas juveniles. Curiosamente, la suerte de Leo y de su empresa depende de la desgracia de su autor estrella: cuando Marc ha sufrido un desengaño amoroso es el momento en que consigue escribir un libro más que decente. En su senda hacia el enriquecimiento económico, Leo no duda en destrozar las relaciones de Marc, para que así su gallina de los huevos de oro siga poniendo y creando. El problema llega cuando Leo da con una mujer y una familia que no le va a poner las cosas tan fáciles.

El gran Leo es una novela metaliteraria muy entretenida y ágil, en la que Mario Reyes ha retratado el oficio de editor con destreza. La obra en sí se asienta sobre el protagonista, un personaje histriónico y manipulador con el que el lector tendrá una relación de amor y odio. Su perfil está tan bien construido que resulta verosímil, con todas su excentricidades. Me gusta lo poco convencional, la incorrección política, y en esta lectura creo que la personalidad de Leo Blum es un acierto y casa a la perfección con el halo de humor e ironía que envuelve la historia. Por otro lado, siempre aprecio la originalidad en un libro y en este encontramos una buena dosis de ella que le permite alejarse del tipo de tramas que suele poblar las mesas y estanterías de cualquier librería. Lástima que en su interior haya visto un par de detalles que no me han acabado de convencer del todo.

Mi primer obstáculo para disfrutar del todo de las aventuras de Leo es, precisamente, el poco jugo que el autor ha sacado al trabajo de editor. Habría preferido ver más profundidad, más detalles e información relacionados con mi precioso oficio; creo que si se le hubiera sacado mayor partido el lector sería capaz de conocer cómo se desarrolla una profesión única en su belleza. El segundo y principal defecto es la edición misma, en la que he echado de menos una buena revisión. Me parece inaceptable, e imperdonable, que en casi todas las páginas podamos hallar una o varias faltas de ortografía y puntuación. Ya en otra ocasión lamenté el poco mimo con el que se publican las novelas de Versátil, así que comprenderéis el enfado que me ha embargado. Creo que ninguna editorial debería permitirse el lujo de descuidar sus libros y pocas cosas me despiertan mayor rabia e indignación que constatar cómo se prescinde de la importantísima labor de un (buen) corrector.

Mi valoración de El gran Leo lleva consigo una penalización por la gran cantidad de errores que he ido encontrando a medida que avanzaba en la historia del protagonista, algo que no puedo ni quiero pasar por alto. Lamento que esta vez no se haya llevado a cabo una buena corrección, porque el argumento y el estilo desenfadado y fresco de Mario Reyes sí me han gustado. Si os apetece coquetear ligeramente con el oficio de editor, este libro es una buena puerta de entrada para dar los primeros pasos, cuando menos literariamente hablando, por este maravilloso universo profesional. Os invito a conocer a Leo, un tipo extraño y nada convencional, con el que lo pasaréis bien. Eso sí, paciencia —y mucho ánimo— con las numerosas faltas que iréis viendo a lo largo de la obra.


         Si os ha gustado,     
     ¡visitad estas reseñas!     

26 comentarios:

  1. Madre mía ¿un libro con faltas de ortografía cada dos por tres? Me parece poco serio por parte de la editorial, pero en fin...No es un libro que tenga pensado leer, menos aún después de ver tus impresiones. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y es una lástima, porque la historia es interesante y el protagonista a mí me ha gustado. Tiene un perfil entre odioso y simpático que resulta entretenido, pero es una pena (y un crimen) que el resultado haya sido tan poco cuidado por parte de la editorial, sí. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  2. La verdad es que el libro ya de por sí no me llamaba y, además, mi paciencia en general es escasa (es algo que estoy trabajando), pero con las faltas de ortografía es nula.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo tampoco lo digiero bien, sobre todo porque trabajo en el sector y creo que la labor de un corrector es algo imprescindible en cualquier obra del mundo editorial, no solo en una novela. Parece que los compañeros de Versátil no coinciden conmigo y alegremente prescinden de esa fase, y así lucen después sus libros... Por desgracia, no es la primera vez que me ocurre, y me temo que no será la última. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  3. Creo que lo de las faltas de ortografía es intolerable y frena mucho acercarse a una lectura.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente. En este caso, yo la empecé sin ser consciente de ello, por lo que entiendo perfectamente que tras leer mi reseña muchos de vosotros decidáis no darle una oportunidad al libro. Lo siento por el autor, porque construye una historia original y muy amena, pero quizá debería haberse implicado un poco más para conseguir un producto mejor. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  4. Pues te iba leyendo y pensaba "uy, este me va a gustar", pero me pone un poco triste lo de las faltas de ortografía, sobre todo cuando hay editorial de por medio. No sé, creo que sabiéndolo, y con tu "pero" sobre la profesión de editor, quizás me anime. Bss

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A priori, tiene todos los ingredientes para gustar a un gran amante de los libros y del mundo editorial, aunque verdaderamente es una lástima que no se le haya sacado gran partido al oficio y, por supuesto, es imperdonable la falta de revisión. Entiendo que no te animes, yo diría lo mismo si estuviera en tu lugar. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  5. Hola!

    El libro no me llama nada y ya he tenido una experiencia sangrante en cuanto a la edición de un libro, lleno de faltas de ortografía y de meteduras de pata muy, muy gordas, así que lo dejo pasar.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te comprendo perfectamente. Todos somos humanos y hasta al más perfeccionista se le pueden escapar cosillas, pero lo de esta novela es de juzgado de guardia, porque son pocas las páginas en que yo no haya detectado un error. Es para mí muy importante que cada eslabón de la cadena editorial lleve a cabo su función y en este caso se han querido saltar un paso imprescindible. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  6. Pues estoy con los demás, me llama mucho la atención por lo de la profesión de editor... pero lo de las faltas de correción... ainsss, que mal... tendré que pensarlo.
    Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque digo que podría habérsele sacado más jugo al oficio, es una buena manera de coquetear ligeramente con el día a día del editor para aquellos que no trabajan en el sector. La falta de revisión sí que es más difícil de pasar por alto, la verdad, y no podía dejar de mencionarlo en la reseña. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  7. No es libro que hubiese escogido ni me lo llevo tras leerte. Una pena lo de las faltas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí sí me llamaba la atención porque retrata parte de mi trabajo y tenía curiosidad por ver cómo se reflejaba en la novela. Lo que no esperaba es que la ingente cantidad de errores, de ortografía y de puntuación casi todos, fuera a empañar una lectura que podría haber sido mucho más satisfactoria. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  8. Creo que es imperdonable que no se lleve con rigurosidad una buena corrección. Cosas así lo único que hacen es perjudicar una publicación. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. A menudo la razón que te dan es la necesidad de reducir gastos, pero en este caso es un grave error, porque si el resultado es tan mediocre como en este caso hay muchos lectores que no van a leer más libros de esa editorial, y ahí sí pierden dinero. Hay que saber cómo gestionar los recursos y destinar una partida a la revisión de los libros es importantísimo. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  9. Ni de palo. Me he pasado media reseña pensando " pues qué ha pasado si todo lo que cuenta del libro son maravillas". Pues bien, el primer obstáculo era para mí salvable. Me explico. Cuando hablan de cosas que conocemos muy de cerca nos volvemos quizás demasiado exigentes, a mí me pasa también cuando tocan mi gremio y entiendo tu desilusión por lo que podía haber dado de sí y me cabreo en serio cuando veo que no miraron ni la Wikipedia para documentarse un poquito. Por eso, como yo apenas sé nada de esto de la edición creo que me alcanzaría con lo que trae la novela.
    El segundo obstáculo es imposible, ese sí que no lo paso. Y vale que un despiste lo tiene cualquiera o incluso el autocorrector de word te la puede jugar en algún momento pero cuando la cosa se repite de esa forma página tras página, a mí me parece un insulto al lector.
    Besito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto, todos podemos pasar algo por alto, pero cuando las faltas se repiten una y otra vez es que alguien no ha hecho bien su trabajo. O que directamente nadie lo ha hecho, y eso es imperdonable. Creo que Versátil es una editorial que a estas alturas no debería permitirse publicaciones tan poco cuidadas, porque en el resto de pasos de la cadena sí funciona bien y en su catálogo hay títulos muy interesantes. Ojalá recapaciten y decidan buscar a un (buen) corrector. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  10. A mi tambien me mantan las faltas de orotografia asi que no dejo pasar.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si tanto error te va a amargar la lectura, harás bien en dejarla pasar. Sigo pensando que es una auténtica lástima que algo tan tonto como no revisar un libro nos lleve a recomendar alejarse de él, pero no lo puedo evitar, es superior a mí. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  11. Entre que no me llamas mucho y que las faltas me amargan la lectura... Uno menos que añadir a la lista
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En ese caso, harás bien en olvidar este título, porque hay faltas de todos los gustos y los colores. Algunas se repiten y otras sorprenden por su originalidad. A pesar de que intente bromear y quitarle hierro al asunto, para mí es gravísimo y por ello no solo bajo la puntuación del libro, sino que tiro de las orejas a los de la editorial y ya les he escrito para manifestarles mi decepción. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar
  12. Vaya, a mi esto de que los errores de un libro me terminen por sacar de la historia, me mata. De verdad. Y me apena bastante
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también, porque estoy convencido de que habrá mil personas muy capacitadas para hacer un trabajo que en este caso nadie ha valorado llevar a cabo. Sé que son momentos duros, dentro y fuera del sector editorial, pero esa excusa no me sirve: descuidar la edición de una novela hasta este punto no debería ser gratuito. ¡Gracias por el mensajito!

      Eliminar