Días de perros, de Gilles Legardinier

 
 
Título: Días de perros
Autor: Gilles Legardinier
Traductor: Juan Camargo
Editorial y año: Planeta, 2015

Cansado de vivir en un mundo que para él no tiene sentido, el rico Andrew Blake decide dar un giro radical a su vida. Así, el día que le van a otorgar un premio, deja su Londres natal y se marcha al campo en Francia… ¡a trabajar como mayordomo! Cuando llega a la mansión, se da cuenta enseguida de que la casa ha perdido el alma que tuvo antaño y que está habitada por gente muy extraña. La relación entre todos es un caos, y está llena de malentendidos y situaciones absurdas, así que Andrew no tiene otra opción que intentar poner orden…


Qué difícil resulta siempre recomendar una novela de humor. Si hay algún género en que la subjetividad se adueñe, de principio a fin, del buen o mal resultado de la lectura, este es sin duda el género estrella. Lo que a uno le hace gracia a otro quizá lo deje frío; quien se ríe con un chiste tal vez permanezca impasible ante la broma que tanto ha gustado a otra persona. Por esa razón creo que es complicado hacer caso a una reseña que nos anima a leer un libro que basa su esencia en el humor, aunque hoy lo voy a intentar. Días de perros, mi primer contacto con Gilles Legardinier, me ha descubierto a un novelista ingenioso y divertido al que no dudaré en recurrir cuando me apetezca envolverme de una atmósfera agradable de esas que uno no desea abandonar jamás.

Andrew Blake lleva años al mando de una empresa que lo ha convertido en millonario, pero de un tiempo a esta parte se siente incómodo, fuera de lugar, y se lanza a la aventura. Abandona su trabajo, su comodidad y Londres para viajar a Francia y hacerse cargo de las tareas domésticas de una mansión. Su nueva situación como mayordomo lo pondrá contra las cuerdas y deberá sacar fuerzas de flaqueza y enfrentarse a sus nuevos compañeros: una cocinera autoritaria y celosa de su espacio, un encargado huraño e inestable, una señora encerrada en su mundo y una limpiadora simpática que es incapaz de aportar equilibrio a la mansión. Sin olvidar a Méphisto, el gato de la cocinera, con el que Andrew tendrá que congeniar si quiere quedarse más tiempo en la campiña francesa.

Coincidiréis conmigo en que el punto de partida de Días de perros es tan curioso como prometedor: un hombre rico lo deja todo para ponerse a trabajar de mayordomo en otro país. Gilles Legardinier hace gala de una inabarcable imaginación y nos presenta una novela hilarante que bebe de las situaciones absurdas a las que se ven empujados los distintos protagonistas. El humor juega con los dobles sentidos, los juegos de palabras —que están bien explicados— y el maravilloso elenco de personajes que desfila por la mansión de Beauvillier. Me quito el sombrero ante la destreza del autor por perfilarlos; todos llevan consigo una personalidad muy marcada que poco a poco se va relajando gracias a la presencia e influencia de Andrew, quizá la pieza que faltaba para que las demás encajaran con una naturalidad asombrosa.

La novela está estructurada en capítulos muy cortos, lo cual, unido a la narración ágil, convierte la lectura en un torbellino y es fácil que uno devore cien páginas sin apenas haberse dado cuenta. Por otro lado, y quizá el aspecto que más me ha convencido de la historia, en esta no encontraréis la superficialidad que a menudo se hace presente en los libros de humor. La trama lleva consigo varios mensajes de gran calado, como la importancia de las segundas oportunidades o la necesidad de decir lo que uno siente, por más que cueste o piense que el otro no tiene por qué oírlo. A través de un argumento rocambolesco llegamos a una moraleja preciosa que me ha llegado y que ahonda en los grandes males de la sociedad actual. Sí, además de contar bromas y anécdotas que conducen a la risa, el narrador lanza un par de críticas con las que es imposible no estar de acuerdo.

Por todo lo anterior, os recomiendo Días de perros si andáis en busca de una novela diferente y original que sabe desgranar un irónico sentido del humor sin por ello abandonarse a la trivialidad ni descuidar el perfil de sus protagonistas. Tengo claro que en el futuro, y más pronto que tarde, por mis manos pasarán otros títulos de Gilles Legardinier, un escritor con talento que ha sabido ganarme con esta historia inverosímil y realista al mismo tiempo. El único punto negativo se lo lleva su extensión: ojalá en lugar de cuatrocientas páginas nos encontráramos ante más de mil; tal es la conexión que he sentido con los personajes y la tristeza que me ha embargado cuando he tenido que decirles adiós. Si os apetece viajar a la mansión de Beauvillier, ahora ya conocéis el camino.


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10 comentarios:

  1. No he leído nada del autor, pero por lo que cuentas no me importaría. Me lo apunto.
    Besos

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  2. Ay, contagias entusiasmo por esta novela pero... Leí hace tiempo "Mañana lo dejo" y la tuve que dejar a la mitad en lugar de mañana porque me aburría muchísimo. No me atrevo a repetir con el autor :-(( Besos.

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  3. Yo y el género de humor no nos llevamos muy bien, nunca siento que me den todo lo que busco, así que no suelo acercarme a él. Lo dejo pasar
    Besos

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  4. La verdad es que estoy de acuerdo contigo en lo que comentas sobre el humor. Yo no he conectado nunca con Wilt y sé que hay mucha gente que aprecia sus desventuras. Pero igual me lo pienso con este, primero porque me ha gustado mucho tu reseña, segundo porque eso de que no se quede solo en humor es otro punto a favor, y tercero ¡porque aparece un gato! sería uno más para mi reto de literigatos. jeje.
    Un besazo

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  5. Pues con el título y la portada venía con el no ya puesto, porque los animales, y el género humor como que no. Menos mal que leo todas las reseñas porque de lo contrario no me habría enterado de cuarto me equivocaba. Me ha gustado mucho lo que cuentas, el ambiente, las sensaciones al leerla, la idea y lo que hay en el corazón de la novela, ese mensaje que se esconde detrás. Sin duda alguna, me apunto.
    Y he leído ya dos de los que recomiendas, el de Keyes y el del hostal, es buena señal.
    Un besito

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  6. Pues yo salvo las honrosas excepciones de Wilt y mi adorado Mendoza, no conecto con el humor en literatura, más bien me produce el efecto contrario.
    Besos.

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  7. Con este género no suelo llevarme bien, me cuesta cogerle el puntito a los libros de humor. Así que esta vez, pese a ver que lo has disfrutado, lo voy a dejar pasar.
    Besotes!!!

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  8. Yo conocí a este autor con Mañana lo dejo y me encantó! Como dices el humor es algo subjetivo y muy difícil de recomendar, no me suelen gustar ninguna de las novelas que prometen risas pero este autor...este si es mi humor.
    Esta novela y la de Como el perro y el gato las tengo pendientes.

    Un saludo!

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  9. No tengo pensado leerlo por ahora. Aubque es verdad que el punto de partida es curioso.

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  10. Me cuesta mucho leer libros de humor y a los libros de humor les cuesta hacerme reir. INcluso sonrío mas con libros que no están catalogados así. De momento lo dejo pasar. Gracias por tu opinión.

    Bs.

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