La colaboradora, de Empar Moliner

 
 
Título: La colaboradora
Autora: Empar Moliner
Traductora: Olga García Arrabal
Editorial y año: Espasa, 2012

Cuando digo a qué me dedico es como si dijera «detective privado» o «forense. Todo el mundo exclama «¿Ah, sí?» con interés muy sincero. Si lo digo a alguien del sector editorial me miran con desprecio. Soy una clase de negra. No una negra con aureola, no la negra de un novelista famoso, no la negra que hace los discursos de un político. Hacer esto, de alguna manera, ahora todo el mundo lo encuentra romántico. Lo que yo hago es escribir «libros prácticos», de forma que aporto mi granito de arena a la degradación imparable de la literatura.


Hay dos razones principales que me llevaron a leer La colaboradora: la protagonista y la escritora. En cuanto a la primera, se trata de una mujer que trabaja en el sector editorial, justamente al que yo también me dedico, así que deduciréis hasta qué punto me llamaba la atención su historia. Y en cuanto a la segunda, Empar Moliner es una periodista muy conocida en mi tierra gracias a su ironía, su humor sin fronteras y su manera de hablar, sin pelos en la lengua ni miedo a meterse con cualquier cosa y con cualquiera. Todo parecía indicar que la lectura iba a ser un éxito, además de un nuevo punto en mi propósito de leer más en mi idioma materno, el catalán, y por desgracia no ha sido así. Si bien la autora sí me ha convencido, mi crítica se centra más en la trama, que me ha decepcionado. Una vez más, las expectativas y el daño que nos hacen a los lectores.

Magdalena Rovira lleva años dedicada a la escritura en la sombra. Ha sido la pluma que ha contado las vidas de numerosos personajes públicos, que han visto así cubierta la necesidad de que alguien escribiera sus biografías. Quizá si fuera la negra de un escritor conocido se habría ganado algo más de prestigio, pero por desgracia ella no se dedica a la literatura. Uno de sus últimos encargos se centra en una mujer que fue asesinada en la Guerra Civil, cuyos restos están en una fosa común y no han podido ser enterrados por la familia como es deseo de esta. Magda deberá reunir toda la información para que el célebre Paul Adams remate el libro, aunque por el camino habrá varios obstáculos que no se lo van a poner fácil.

Soy una persona muy positiva y siempre me gusta quedarme con lo bueno, por lo que empezaré la reseña elogiando la prosa de Empar Moliner. Su estilo desenfadado, crítico y agradable al mismo tiempo, me ha convencido de principio a fin, por no hablar del acierto que supone el reflejar en La colaboradora cómo es el catalán que se habla en la calle, más allá y lejos de la normativa que marca qué es correcto y qué no. Desconozco cómo se habrá solucionado en la traducción al castellano. Como he contado ya alguna vez, para dar una nueva oportunidad a un autor es importante que me convenza su estilo narrativo, a pesar de que la primera historia suya que llegue a mis manos no me haya llenado; por lo tanto, no descarto reencontrarme con esta autora en el futuro, aunque soy incapaz de recomendar abiertamente esta novela.

Y es que la protagonista me ha sacado de quicio en numerosas ocasiones. No solo no he empatizado con ella, sino que he llegado a profesarle una gran antipatía. Por otro lado, creo que el asunto del mundo editorial y su trabajo de negra no están aprovechados al máximo y se les podría haber sacado más partido. Me ha dado la impresión de que no era eso lo destacable, sino la vida de Magdalena, una vida en la que hay muchos ingredientes que no me agradan —como su legendaria adicción al alcohol—. Además, a lo largo del libro desfilan personajes secundarios a los que se les da demasiada importancia y llegamos a conocer anécdotas que les ocurren y que nada tienen que ver con la trama principal. Por culpa de esos capítulos he ido perdiendo el interés. Y por último, esperaba que en el final se diera respuesta a una de las incógnitas de la historia y no he quedado contento con el resultado.

A Empar Moliner la conocía como periodista y, como digo más arriba, me hacía gracia su irreverencia. En La colaboradora sí he encontrado la voz libre y viperina de una narradora que no duda en lanzar dardos críticos en distintas direcciones, una narración que en ocasiones es divertida y cuya sinceridad es de agradecer. En cambio, ha sido la propia Magdalena y sus aventuras las que no me han llevado a buen puerto. Quizá debería dejar de adentrarme en los libros que hablan de escritores y editores, porque por lo general no he tenido buenas experiencias, pero ya sabéis que la cabra va siempre hacia el monte y si se describe mi profesión no puedo más que lanzarme a ciegas a ver qué se cuenta de ella. Y aunque esta vez mi valoración final es más bien negativa, me alegro de haber conocido a una narradora sólida y peculiar a la que no dudaré en volver.


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14 comentarios:

  1. Ayyyy esas expectativas el gran enemigo del lector. Besos.

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    1. ¡Y que lo digas! En cuanto al humor, que esperaba que fuera ácido e incisivo, sí se han visto cumplidas, pero los demás ingredientes de la historia me han dejado más bien impasible. Y si una novela que retrata tu profesión no consigue arrancarte ningún tipo de emoción, apaga y vámonos. ¡Gracias por el mensajito!

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  2. Y esa decepción profunda es la razón principal por la que casi nunca leo nada de mi gremio, porque sé que estará lleno de imprecisiones, de clichés (mi gremio se presta mucho a eso en novelas), y que voy a terminar cabreada como mínimo. En tu caso el problema es más grave, porque a los lectores apasionados nos chiflan los libros sobre escritores, literatura y bibliotecas o librerías.
    El libro no me lo llevo, ya me cae mal Magdalena y no la conozco y eso del final, miedo me da.
    Otra vez será.
    Un besito

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    1. Peor te caerá si la conocieras. Lo único que lamento de que no le vayas a dar una oportunidad es que nos perdemos el reseñón irónico y brillante que le dedicarías; solo por eso valdría la pena haberse adentrado en una historia más bien gris que no despierta pasiones en el lector. ¡Gracias por el mensajito!

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  3. Hola. La casualidad ha querido que el sábado comprase este libro en una librería de viejo. Siento que tu reseña no sea tan positiva. De todas formas, lo leeré, a ver qué tal.

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    1. No dejes de contarme tus impresiones. He visto alguna que otra reseña muy positiva del libro y es más que probable que mi decepción se resuma en las altas expectativas que en él había dipositado. Otra persona con una mirada más neutra y blanca seguro que lo disfruta más que yo. ¡Gracias por el mensajito!

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  4. Que pena que al final no resultara del todo bien!
    Besos

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    1. Pues sí, porque tenía ganas de conocer a la Empar novelista. Su estilo no me ha desagradado y quizá le daría una segunda oportunidad más adelante, aunque la verdad es que me quedo con dudas y con tanto pendiente no sé si querré asumir tanto riesgo. ¡Gracias por el mensajito!

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  5. Pues me gusta Empar Moliner y reconozco que me rio mucho con ella cuando la veo en televisión, aunque a veces se me hace un poco histriónica, carga demasiado las tintas. De ella solo he leído "Contes infantils contra tot pronóstic" (son los cuentos que suele contarles a sus hijos antes de ir a dormir), y me gustó mucho por su imaginación, originalidad y lo que tú señalas, la buena prosa de la autora. Pero no creo que me anime con esta novela que hoy nos traes. Bss

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    1. A mí su personaje televisivo me gusta en pequeñas dosis. Coincido contigo en que a veces se pasa de frenada y protagoniza momentos que vale la pena olvidar, aunque en ocasiones sí me he reído con alguna de sus ocurrencias. En literatura ocurre más o menos lo mismo: hay capítulos demasiado intensos y otros alegres y divertidos. Mi principal obstáculo ha sido la falta de equilibrio, no he llegado a entrar en el libro. ¡Gracias por el mensajito!

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  6. Yo no la conocía en ninguna de sus facetas pero veo que mejor dejarlo correr.

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    1. En televisión, como le digo a Mónica en el mensaje anterior, es entretenida, si bien a veces habría que recomendarle un poco más de contención. En la novela, me he llevado una desilusión porque esperaba que el mundo editorial estuviera retratado de otro modo y no ha sido así. ¡Gracias por el mensajito!

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  7. Pintaba bien pero me fió de tu criterio, con el que suelo coincidir, así que lo dejo pasar
    Besos

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    1. Sí, por eso me decidí a leerlo, porque pintaba muy bien, pero ya ves que lo que cuenta no hace justicia ni a cómo se cuenta ni a la idea que uno se hace de la novela antes de empezarla. Sería muy interesante que los libros no se vendieran con resúmenes en las contraportadas, nos ahorraríamos muchos disgustos. ¡Gracias por el mensajito!

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