Nuestra casa en el árbol, de Lea Vélez

 
 
Autora: Lea Vélez
Editorial y año: Destino, 2017

Tras la muerte de su marido, Ana decide que la vida de ciudad, las mil extraescolares, los problemas educativos, los deberes repetitivos y la dislexia galopante de su hijo mayor son demasiado para ella. No tiene tiempo para vivir del modo que el sistema le impone y estar con sus niños. Entendiendo que ella es la mejor «profesora de extraescolar» para ellos, decide romper con todo. Escapa de un mundo derruido, vende lo que la ata a Madrid y se marcha al sur de Inglaterra, al hostal que su marido le dejó en herencia. Allí, Ana crea un mundo de humor, un entorno irreverente y liberal, en una antigua escuela de carpintería.


A nadie —salvo quizá a políticos cínicos e incompetentes— se le escapa que la educación es el pilar de una sociedad y su principal motor para llegar con buena salud al futuro. En un momento en que se suceden leyes educativas que en lugar de mejorar la calidad de las enseñanzas parecen más dedicadas a recortar derechos, Nuestra casa en el árbol supone una apuesta valiente que critica la educación tradicional enarbolando la bandera de la libertad personal. Lea Vélez se sirve de su propia experiencia como madre de dos niños curiosos y peculiares para regalarnos una novela tierna y encantadora que no duda en alzarse como una crítica feroz a un sistema educativo caduco que no da respuestas a las singularidades de la mayoría de los alumnos de primaria y preescolar.

Cuando muere su marido, Ana toma la valiente decisión de abandonar España y mudarse a un hostal inglés que le ha tocado en herencia. No solo para sobrellevar mejor el duelo, sino también para dar a sus hijos una educación más completa. En el colegio español sus necesidades no se veían cubiertas y Ana espera que no suceda lo mismo en tierras británicas. De todos modos, ella conoce perfectamente a sus tres hijos y sabe cómo educarlos. Si a un niño de seis años le interesan más las ciencias y los planetas que los dibujos que hay que colorear, y los profesores se empeñan en tratarlo igual que a los demás, el pequeño sí encontrará comprensión en casa. Allí, en su nuevo hogar, saciará su sed de conocimiento gracias a su madre, quien batallará contra profesores, leyes y tópicos para que sus hijos aprendan siendo felices.

Me gusta que una novela sea osada y meta el dedo en la llaga de problemas sociales que aún no tienen solución. Nuestra casa en el árbol cuestiona y critica la educación tal como la entendemos, desprovista de individualizaciones y centrada en igualar conocimientos, como si todos los alumnos fueran, de hecho, iguales. Lea Vélez plasma una situación especial que tal vez tenga lugar más de lo que parece. Con un estilo pulcro, directo y firme, la narración pronto nos descubre el singular perfil de Ana y de sus hijos, dos niños y una niña con intereses supuestamente, y solo supuestamente, impropios de su edad. La reflexión que acompaña la historia, y que cualquier lector puede interpretar casi como moraleja, me parece más que interesante: la educación debería fijarse más en los estudiantes que en las enseñanzas para diseñar estas en función de aquellos, y no al revés.

Por otro lado, el hecho de presentar personajes de corta edad puede convertirse en un obstáculo para alguien a quien no le gustan los niños, como un servidor. La ternura que envuelve a los hijos de Ana, sin embargo, se encarga de derribar cualquier barrera o prejuicio y uno pronto se descubre empatizando con los protagonistas, sonriendo ante su ingenuidad y alegrándose con ellos. En la novela hay también adictivos saltos en el tiempo que nos llevan a conocer a los pequeños unos veinte años después en su regreso al hogar materno para una reunión muy especial. Los cambios temporales aportan ritmo y frescura a la trama, de modo que el lector no puede sino avanzar en la lectura hasta comprender cuál es el sentido final de la misma. Y hablando de finales, el de este libro es de esos que tocan el corazón y dejan un poso de tranquilidad y calma. Creo que necesito leer obras tan reconfortantes como esta más a menudo.

No entiendo cómo a estas alturas todavía debemos enfrentarnos a distintas leyes educativas con cada nuevo gobierno. O quizá sí lo entiendo y por eso me indigno aún más. Nuestra casa en el árbol es un dardo lanzado con habilidad y maestría que se clava en la diana de la situación política actual para lamentar el trato que se da a la educación de las nuevas generaciones. Mi primer contacto con Lea Vélez, una escritora todoterreno que se atreve con casi cualquier género, ha sido tan satisfactorio que no dudo de que bien pronto regresaré con alegría a su pluma. Y para terminar aprovecho para recomendar que la sigáis en las redes sociales, donde comparte conversaciones y reflexiones muy interesantes, y a menudo divertidas, que mantiene con sus hijos. ¡No tienen desperdicio!


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14 comentarios:

  1. ¡Hola, Xavier!

    Una vez más, tu reseña es impecable. No he sabido de este título hasta hoy, y tengo muy claro que quiero leerlo.

    Por otra parte, coincido contigo en que hacen falta lecturas valientes que se atrevan a denunciar elementos y hechos que damos por buenos siempre.

    Sin duda, tus palabras son dignas de compartir junto a la novela de la que nos hablas.

    ¡Muchas gracias por todo!

    Un abrazo.

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  2. Me parece una novela muy intesante aunque el tema en sí, para ficción no me pega, no sé por qué. Pero está bien que llame la atención sobre un asunto que se está yendo de las manos ypor incompetencia y que puede tener consecuencias graves.
    Un besito

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  3. Me encantó esta novela por muchos motivos, pero sobre todo por lo que tú señalas: por esa crítica tan lúcida al sistema educativo de este país. Es absurdo que en la escuela se busque tratar a todos los niños por igual, imbuir en sus cabezas a todos el mismo kit de conocimientos superficiales, sin tener en cuenta que cada niño es un universo, que tiene un montón de ramas distintas y maravillosas. Si te dijas, casi podemos aplicar la metáfora a muchos otros ámbitos: no se respeta la diferencia, la pluralidad, la riqueza de lo original y diferente. Un beso.

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  4. También me gustó mucho. La crítica que hace al sistema educativo es certera y da qué pensar. Los personajes calan hondo. Y, aparte de todo, es una novela que da gusto leer
    Besos

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  5. No lo he leído pero sí lo he regalado.No descarto leerlo porque desde que lo vi me pareció muy interesante.
    Un beso

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  6. Es verdad que nuestras leyes educativas llevan ya muchos años siendo un verdadero desastre por múltiples motivos.
    Tengo este libro pendiente e intentaré sacar un hueco más pronto que tarde para leerla. Besos.

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  7. Me dejas con ganas de este libro. Y desde luego nuestro sistema educativo es penoso. Pero viendo que cada vez que lo cambian, va a peor, mejor será que lo dejen como está...
    Besotes!!!

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  8. Es una novela que da mucho que pensar y Lea lo expresa muy bien.

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  9. Me gustó muchísimo este libro, además de esa crítica tan importante y acertada, me pareció que derrochaba libertad y amor.
    Besos.

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  10. Lo tengo anotado, pero es de estos libros a los que quiero encontrarle el momento.
    Un beso

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  11. No me importaría nada leerlo, y el tema que trata me parece de lo más interesante.
    Un beso ;)

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  12. Tengo pendiente en casa el anterior de la autora, así que leeré primero ese, pero este también lo tengo apuntado
    Besos

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  13. Pues no la he leído aún y me encantaría leerla precisamente por toda esa crítica que mencionas. La tengo apuntada. A ver si hago hueco temporal :)

    Bs.

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  14. Yo también sigo a la autora en redes sociales y es genial. Este libro lo tengo ya más que apuntado.

    En cuanto al sistema educativo estoy de acuerdo contigo en que no es normal que cambie con cada gobierno. Deberíamos preocuparnos todos por las mismas cosas... En fin.

    Besos!

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