El teatro flotante, de Martha Conway

 
 
Título: El teatro flotante
Autora: Martha Conway
Traductora: Eva Cruz García
Editorial y año: HarperCollins, 2017

Cuando la joven costurera May Bedlow se queda sola y sin un centavo junto al río Ohio, encontrará trabajo en el famoso Teatro Flotante de Hugo y Helena. Su creatividad y maestría con la aguja la hacen imprescindible y se convertirá en una más de la colorida troupe de artistas. Sin embargo, para saldar una deuda que no puede pagar, May se verá obligada a colaborar en el transporte secreto de pasajeros, cruzando el río al abrigo de la noche. Para May mentir nunca ha sido fácil, pero ahora se ve obligada a engañar a todos sus nuevos amigos.


A pesar de que me encanta el género histórico, en contadas ocasiones me he embarcado en aventuras que retratasen el pasado norteamericano, uno de cuyos ingredientes más oscuros fue la esclavitud. Tal vez por la brutalidad de esa práctica, tal vez porque hay épocas que me atraen más. Sin embargo, cuando vio la luz El teatro flotante, esta novela me pareció una apuesta muy original, puesto que iba más allá de la cuestión de los esclavos y los relacionaba con un teatro flotante que surcó el río Ohio. Descubro en ella a Martha Conway, una escritora muy inteligente que sabe cómo unir elementos interesantes y bien trabajados en una historia distinta. Ojalá otros autores tuvieran a bien elegir momentos duros o sombríos y presentárnoslos de una forma tan especial.

May Bedlow lleva años siendo la costurera, y casi criada, de su prima, una aclamada actriz. Cuando esta toma un camino distinto y abandona a su pariente a su suerte, May prueba por primera vez las mieles de la libertad y no sabe si son de su agrado. Pronto la fortuna le sonríe y la lleva a formar parte del elenco de un teatro flotante que estrena funciones en los pueblos a las orillas del Ohio. En cuanto se familiariza con todos y se atreve a verse como una más del grupo, el destino le depara una nueva sorpresa. Para saldar una deuda, May se verá obligada a engañar a sus compañeros y a ayudar a esclavos fugitivos a llegar al norte, donde la esclavitud no está bien vista. La noche será su amiga y la mentira, su fiel aliada, aunque la joven nunca ha sido muy ducha en el arte de fingir e inventar.

Evidentemente, lo primero que llama la atención de El teatro flotante es la ambientación en sí. La protagonista embarca en una especie de buque que recorre el río Ohio. Hay que aplaudir ese punto de partida tan novedoso y atractivo, que se aleja de las tramas que hayamos leído antes y nos describe una mágica profesión que existió y que divirtió a numerosos ciudadanos americanos. Martha Conway ha elegido bien el momento histórico, el siglo XIX, cuando la sociedad de los Estados Unidos estaba en plena transformación. He de decir que el tema de la esclavitud está tratado con suma elegancia, además de con la perspectiva que da el tiempo, y en todo momento uno es capaz de comprender por qué los abolicionistas emprendieron una difícil lucha que iba a suponer la prohibición de un trato indigno para cualquier ser humano.

Por suerte para los lectores aprensivos como yo, la autora deja a un lado las anécdotas o situaciones que pudieran ser escabrosas y se centra en la bondad de la protagonista. May, como así se llama la joven, me ha encandilado gracias a su ingenuidad, y también a la fuerza de voluntad de que hace gala y que pone de manifiesto su maravillosa evolución en toda la novela. Me gusta que los personajes cambien, mejoren, crezcan; es una prueba indudable de que la pluma que los ha perfilado lo ha hecho con astucia y paciencia. Además, el ritmo de la obra es fantástico y fluye plácidamente como el barco en el que viven y trabajan los actores y actrices de la compañía teatral. Por último, no puedo olvidar que el desenlace esconde alguna que otra sorpresa que lo deja a uno más que satisfecho y con el buen sabor de boca que produce siempre el terminar una lectura que no hace agua, ni siquiera en el a veces tormentoso río Ohio.

Si para algo sirve la historia es para recordarnos cuáles fueron los errores del pasado, con la clara intención de que no los repitamos en el futuro. Aunque a veces haya políticos que vayan hacia atrás como los cangrejos, todos somos responsables de la sociedad que construimos a diario. Eso es algo que entendieron a la perfección los y las abolicionistas de hace ciento cincuenta años, como demuestra Martha Conway en El teatro flotante. De ahora en adelante, cuando oiga o lea algo relacionado con Ohio, siempre pensaré en la historia de la encantadora May Bedlow, una costurera que se convirtió en una pieza clave de una peligrosa cadena de liberación de esclavos. Y es que está en nuestra mano cambiar las cosas, decidir cómo queremos ser y vivir mañana, y nunca deberíamos olvidarlo.


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10 comentarios:

  1. Pues me he venido corriendo desde Twitter a leer tu reseña porque me ha llamado mucho la atención ese título tan bonito y evocador ¡un teatro flotante! Me encanta la idea como punto de partida para la historia, es muy novedosa, como tú bien dices. No soy mucho de novela histórica, pero me ha gustado lo que nos cuentas de la ambientación teatral y del momento histórico estadounidense, por no hablar de esas sorpresas en el final. Me la llevo. Muy buena reseña. Besos.

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  2. Parece un libro muy interesante. Respecto a esos políticos que van hacia atrás... en fin, sin comentarios.

    ¡Saludos! :)

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  3. No pinta nada mal esta historia diferente. Besos

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  4. Me encanta, me gusta mucho lo que cuentas y me llama bastante la atención.
    Lo apunto, que no lo conocía =)

    Besotes

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  5. Me lo llevo. Creo que soy tan aprensiva como tú o más. Así que voy tranquila con el tema esclavitud del que también huyo cuando se ponen a dar detalles. Me gusta mucho lo del barco, y me gusta mucho también la Historia de América.
    Besito

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  6. Pues no conocía este libro. Me gusta el tema que trata y por lo que cuentas, hay una muy buena historia. Me lo llevo bien apuntado.
    Besotes!!!

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  7. Yo tampoco he leído mucho sobre la Historia norteamericana, Chamán y poco más y eso que el tema me atrae. Me llevo tu recomendación, por diferente.

    Un beso.

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  8. Yo sí que he leído sobre la esclavitud y algunas historias están ya muy manidas. Esta que traes a mí me resulta más que llamativa. No la conocía y el escenario en medio de un buque me resulta un plus a su favor. Me la apunto.
    Besos

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  9. hola! parece muy entretenido y narrado exquisitamente, lo tendremos muy en cuenta aparte porque parece muy especial, un teatro flotante, diferente sin dudar! gracias y saludosbuhos

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