Los hijos del fuego, de Pedro Feijoo

 
 
Autor: Pedro Feijoo
Editorial y año: Ediciones B, 2017

La Puerta del Sol de Vigo es una fiesta. Risas, alboroto, en la plaza abarrotada de gente tan solo unos pocos conocen lo que está a punto de suceder. Pero una cosa es segura: ninguno de los asistentes olvidará jamás esta tarde de domingo. Un disparo camuflado en el jaleo, el alcalde que se echa la mano al pecho antes de caer, y ahí está, el comienzo de una investigación que nos llevará dos siglos atrás, persiguiendo las sombras del barrio viejo, escuchando los silencios de una ciudad llena de preguntas incómodas, calles de señales olvidadas e imágenes que no son lo que aparentan.


Cuando leo casi doscientas páginas en un solo día, sé sin ninguna duda que me encuentro ante una novela de las que queman en las manos y duran un suspiro —o medio—. Es lo que me ha sucedido una vez más con mi querido Pedro Feijoo, un novelista brillante que ya en Los hijos del mar dejó claro que había aterrizado en el mundo editorial con fuerza y dispuesto a quedarse. En Los hijos del fuego acompañamos de nuevo a Simón Varela, el carismático arquitecto al que ya conocemos, un reencuentro maravilloso que no solo no decepciona, sino que deja con ganas de tener ya a nuestra disposición su tercera aventura, si la hay. Por suerte para quienes no hayáis leído su primera odisea, no es necesario hacerlo para comprender y saborear la que hoy os recomiendo. Y si no os llega a conquistar, os devolvemos el dinero. Bueno, no, pero no hará falta, creedme.

Se acerca el aniversario de la reconquista de la ciudad a las tropas francesas durante la guerra de la Independencia. En pleno festejo, y en una plaza abarrotada por media ciudad, el alcalde sube al escenario para anunciar una asombrosa revelación. Antes de soltar la bomba, sin embargo, es abatido y muere. El asesinato del primer edil de Vigo extraña a Simón y a Mariña, quienes no terminan de comprender algunas de las características del homicidio. Emprenden así una suerte de investigación paralela para resolver el crimen y entender quién y por qué ha querido matar al alcalde. Durante las pesquisas, meterán las narices donde no les llaman y despertarán el rechazo de gentes poderosas que no desean que se resuelva el caso y se desvele su secreto. Un secreto que cambiará para siempre la historia de la fundación de Vigo.

Me encanta viajar a través de los libros. Galicia es una tierra que todavía no he tenido la suerte de visitar y espero ponerle remedio bien pronto. Mientras no me llega la ocasión, cuento con los libros de Pedro Feijoo para conocer su comunidad y a sus paisanos. Los hijos del fuego es un relato vibrante que nos descubre el Vigo de hoy y de ayer en un viaje inolvidable que, como las vacaciones, termina antes de lo que uno querría. La intriga se va desgranando poco a poco, dando fe del talento del autor y logrando que nadie sea capaz de abandonar la lectura sin haber devorado numerosos capítulos. Asimismo, a lo largo de la novela nos asaltan giros inesperados que todavía imprimen mayor ritmo a la historia y que hacen las veces de red en que nos atrapan para no soltarnos ya hasta el final.

Si las descripciones son espléndidas y nos permiten visualizarnos en Vigo junto a los protagonistas, los diálogos llevan un humor fino e irónico que endulza la trama y en ocasiones le quita algo de peso y truculencia. Como en la aventura anterior de Simón, este se convierte en uno de los pilares de la novela gracias a su magnetismo y a la personalidad franca y abierta del arquitecto, que nos empuja a empatizar con él desde la primera página. Esta vez, además, el autor se remonta a la guerra de la Independencia para relatarnos cómo expulsaron los vigueses a los franceses y se liberaron del yugo de los invasores del norte. No esperaba que la narración se trasladara al pasado y debo confesar que los sucesos ambientados en el siglo XIX me han absorbido tanto como los actuales. Solo le pongo un pero al libro —que no es tal—: ojalá ocupara el doble de su extensión. ¡Larga vida a Simón Varela!

No imagináis la alegría que me embarga cuando soy testigo del crecimiento y la evolución de un escritor. Pedro Feijoo se supera a sí mismo y en Los hijos del fuego nos regala un pedacito de su alma y de su ciudad. De hecho, incluso podríamos decir que Vigo es un personaje más de la obra, no el mero escenario, y siempre que eso sucede quiero y debo felicitar al responsable. Mi experiencia más reciente como lector me ha convertido en un claro defensor del talento nacional y aprovecho esta reseña para repetirlo. En nuestro país hay novelistas increíbles que nada tienen que envidiar a los que llegan de allende las fronteras y que hasta a menudo los superan con creces. Parece que lentamente los autores españoles son más profetas en su tierra y yo, como lector de muchos de ellos, no podría estar más contento.


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6 comentarios:

  1. Con tanto libro por leer no creo que vaya a parar a los primeros puestos de la lista aunque tampoco lo descarto porque esa tierra me gusta mucho y tiene ese halo mágico que siempre se le asocia porque lo tiene de verdad.
    Besos

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  2. Y yo sin estrenarme con este autor. Tengo que ponerle remedio, con esta novela o con la anterior, pero tengo que ponerle remedio.
    Besotes!!!

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  3. El talento aparece desde las primeras páginas.Esta historia nos recuerda que todavía hay mucho que conocer y disfrutar de nuestra tierra. Espero que Simón y Mariña nos sigan iluminando.

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  4. Tienes mucha razon, tenemos escritores que no tienen nada que envidiar con los extranjeros. En cuanto al libro, me has convencido asi que me lo apunto e intentare darle una oportunidad.

    Saludos

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  5. Estoy contigo aquí tenemos novelistas magníficos que nada deben envidiar a los foráneos, yo cada día estoy más convencida y así lo demuestran mis lecturas, que año tras año son más en la lista. Tengo pendientes las dos novelas y debo poner remedio. Besos.

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  6. ¡Tiene muy buena pinta!
    Nosotras también tenemos pendiente visitar Galicia, desde luego no nos faltan ganas.

    Un saludo :)

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