El umbral de la eternidad, de Ken Follett

 
 
Título: El umbral de la eternidad
Autor: Ken Follett
Traductores: ANUVELA
Editorial y año: Plaza & Janés, 2014

En 1961, Rebecca Hoffmann descubre que la policía secreta la vigila. Mientras, su hermano Walli sueña con huir a Occidente para convertirse en músico de rock. Por otro lado, George Jakes, un joven abogado que trabaja con los Kennedy, es un activista del movimiento por los derechos civiles de los negros que participa en la marcha sobre Washigton liderada por Luther King. En Rusia las inclinaciones políticas enfrentan a los hermanos Tania y Dimka Dvorkin. Él se convierte en una de las jóvenes promesas del Kremlin y ella, en una voz de la insurrección.


Pese a que nos encante leer, a menudo sentimos cierto vértigo ante novelas de más de mil páginas. Creo que puedo contar con los dedos de una mano a los autores dados a ofrecernos libros extensísimos que han pasado, con éxito, por mis estanterías. Ken Follett fue el primero y pronto se convirtió en uno de mis favoritos. El umbral de la eternidad es la última entrega de una apasionante trilogía sobre el siglo XX que repasa los hechos más importantes de los últimos cien años, una de las centurias menos tranquilas de la historia. Sinceramente, considero que cualquier lector debería darle una oportunidad, porque es una manera maravillosa de conocer —o recordar— nuestro pasado más reciente, donde hallamos el origen de la mayoría de los problemas que nos acechan hoy en día.

A principios de los años sesenta, la sociedad estadounidense se encuentra inmersa en una convulsa época de cambios. Mientras que en el norte se dejan atrás el segregacionismo y el racismo, en el sur es fácil dar con gente que desafía la tolerancia del presidente Kennedy. Por otro lado, fuera de sus fronteras también protagonizan tensiones con la Unión Soviética, tanto en Berlín, donde pronto un muro separará la ciudad en dos, como en Cuba, adonde arriban misiles nucleares de los rusos para plantar cara a la osadía de los Estados Unidos. Nadie sabe qué ocurrirá a continuación, aunque parece muy probable que las dos mayores potencias se enzarcen en una guerra sin igual que arrasará medio mundo y dejará muertos y páramos por doquier.

Debo quitarme el sombrero ante Ken Follett. Esta tercera parte del relato sobre el siglo XX es una auténtica joya a la altura de la primera y mejor que la segunda. El umbral de la eternidad nos cuenta con sumo detalle el desarrollo de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS, una época de la que yo había leído poco y sobre la cual he aprendido mucho. Es encomiable su esfuerzo por mezclar realidad y ficción a través del elenco de personajes, tan variopinto que da cabida a personalidades como el propio Kennedy o Martin Luther King y a otros que son invención de la privilegiada e inabarcable imaginación del novelista galés. Las distintas familias que hacen las veces de pilares de la obra resultan muy carismáticas y todos sus miembros nos son presentados de un modo que jamás olvidaremos. Y ello aderezado con un estilo narrativo ágil que ameniza la lectura y nos transporta a una aventura sin parangón de la que no querríamos regresar.

Uno de los aspectos más soberbios de este libro —y de la trilogía en general— es su capacidad de atrapar al lector. Por más que este sepa qué sucederá en las próximas páginas, seguirá la narración con el corazón en un puño, ansioso por conocer los siguientes acontecimientos, olvidando al instante cuanto conocía antes de empezar la lectura. Asimismo, en la novela hay tiempo y lugar para todo: amor, desamor, amistad, traición, conspiración, lealtad, ternura, crueldad, justicia, irracionalidad..., un sinfín de conceptos, sentimientos y sustantivos bien variados que campan a sus anchas por la obra y la dotan de humanidad y emoción. Es inevitable que uno sienta empatía y cariño, y también odio y rencor, para con ciertas personas, de modo que nadie podrá entrar y salir indemne e impasible de este espléndido volumen. Y no, las casi mil doscientas páginas que lo forman no resultan interminables y no cuesta nada devorarlas, ni mucho menos.

Me ha dado pena despedirme de protagonistas o descendientes de La caída de los gigantes y El invierno del mundo, quienes me han acompañado con alegría durante muchas horas. El umbral de la eternidad es la brillante conclusión con la que el gran Ken Follett decide contarnos los entresijos de varios conflictos cruciales del siglo XX. Es cierto que he tardado casi cuatro años en leer este libro, y su considerable extensión no ha tenido nada que ver. Estoy acostumbrado a que las historias del prolífico autor británico ocupen cientos y cientos de páginas y, entre vosotros y yo, doy gracias por ello, puesto que nunca me decepciona y siempre me invita a un viaje excelente y emocionante. Pocas cosas tengo tan claras en esta vida como que leeré cualquier novela histórica de Ken Follett, un escritor imprescindible en mi biblioteca y en mi lista de recomendaciones. Y en mi blog, por supuesto.


         Si os ha gustado,     
     ¡visitad estas reseñas!     


6 comentarios:

  1. A mi también me dió pena despedirme de esta trilogía, aunque, a diferencia de lo que te ha pasado a ti, este es el libro que menos me ha impresionado de la serie. No obstante, no le quito mérito al libro, porque, como bien dices, aún conociendo los acontecimientos, lo que dieron de sí, te tiene siempre con el alma en vilo, asistiendo a los acontecimientos con mucho arte, porque en ese sentido, Follett es un genio.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. No veo el momento de ponerme con estas tres entregas. Besos.

    ResponderEliminar
  3. Los dos primeros libros de la trilogía me gustaron mucho. Y mira que no soy fan de este autor. Tengo aún pendiente este libro, así que me alegra mucho ver que lo has disfrutado tanto.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  4. Lo tengo pendiente pero lo veo taaaan grande y yo que leo en el bus principalmente que me echa un poco para atras.

    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Tengo pendiente esta trilogía. Otra cosa será cuando.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  6. Yo esta trilogía no la he empezado aún y no lo veo, la verdad. Es que me da muchísima pereza...
    Besos...

    ResponderEliminar