Las hijas del Capitán, de María Dueñas

 
 
Autora: María Dueñas
Editorial y año: Planeta, 2018

Nueva York, 1936. La pequeña casa de comidas El Capitán arranca su andadura en la calle Catorce, uno de los enclaves de la colonia española que por entonces reside en la ciudad. La muerte accidental de su dueño, el tarambana Emilio Arenas, obliga a sus indomables hijas veinteañeras a tomar las riendas del negocio mientras en los tribunales se resuelve el cobro de una prometedora indemnización. Abatidas y acosadas por la urgente necesidad de sobrevivir, las temperamentales Victoria, Mona y Luz Arenas se abrirán paso entre rascacielos, compatriotas, adversidades y amores, decididas a convertir un sueño en realidad.


Cualquier lector sabe que todos los años verán la luz las nuevas novelas de algunos de sus autores favoritos. Creo que no lo he dicho nunca, pero lo cierto es que confío especialmente en aquellos escritores que dejan pasar cierto tiempo entre libro y libro. Ese espacio prudencial, dedicado a una sola obra, suele desembocar en mayor cuidado y atención con los detalles de la misma, un mimo no permitido en la carrera prolífica de ciertos novelistas. María Dueñas es una de las voces más importantes de la década y suele invertir muchos meses en cada publicación. Tres años después de La Templanza, nos llega Las hijas del Capitán, una nueva aventura en la que volvemos a apreciar la calidad narrativa que ya caracteriza a la superventas manchega. Porque sí, una vez más está a la altura de las expectativas, que con ella ya son siempre altas.

El regreso de Emilio Arenas junto a su familia supone también una separación. Remedios y sus tres hijas abandonan su Andalucía natal para viajar a Nueva York, donde se ha establecido el cabeza de familia en plena Segunda República. Al poco de instalarse en los Estados Unidos, sin embargo, la tragedia envuelve a las Arenas: Emilio fallece en un accidente. Desamparadas, sin recursos y desesperadas, las cuatro mujeres de la familia deciden luchar para sacar adelante El Capitán, la casa de comidas que arrancó Emilio, para así conseguir pagar las deudas y los pasajes de vuelta a España. En su camino se cruzarán vecinas que las ayudarán, hombres que las engañarán y el impredecible resplandor de una ciudad sin igual que acoge a los inmigrantes europeos con los brazos semiabiertos.

Enseguida percibimos, en Las hijas del Capitán, una de las señas de identidad de María Dueñas: su calidad narrativa. La prosa es tan pulcra y elegante que nos envuelve en un cálido abrazo y nos sumerge en un remolino lingüístico de gran envergadura y mayor riqueza. Qué placer se adueña de mí siempre que me enfrento a un estilo trabajado e impoluto —algo que, por desgracia, es menos frecuente de lo que me gustaría—. Además, la trama está ambientada en una época y un escenario que difícilmente dejarán impasibles a los lectores que se adentren en ellos. Nueva York, en los años previos a la Guerra Civil, es un hervidero de acción y el destino de muchísimas personas que huyen de las desgracias que están por llegar en Europa. Las descripciones son precisas y necesarias y no avasallan con información trivial; al contrario, llevan consigo tal poder de evocación que uno pronto, y sin esfuerzo alguno, se visualiza en los lugares por los que transcurre el argumento.

En una novela de corte histórico como esta, ubicada en los años treinta del siglo pasado, se me antoja indispensable hallar en el elenco principal a algún personaje real. En este caso, este último adjetivo despliega dos de sus acepciones: no solo encontramos en el libro a hombres y mujeres que vivieron en los días aquí descritos, sino que uno de ellos forma parte de la familia real española, a la sazón exiliada. Alfonso de Borbón y Battenberg, el conde de Covadonga, que renunció a su derecho a la corona para casarse por amor, desfila por varios capítulos y aporta intensidad a una historia que no baja el listón en ningún momento. Resulta complicado, supongo yo, mantener el ritmo, el interés y la emoción en una novela de más de seiscientas páginas, y por cuarta vez esta autora lo ha logrado. Y gracias a tres hermanas, Victoria, Mona y Luz, que irradian magnetismo y se clavan en el alma del lector como si fueran dardos lanzados por un tirador experto.

Ya al leer El tiempo entre costuras supe que estaba ante el nacimiento de una figura que iba a dar mucho que hablar en el futuro, como efectivamente ha sucedido. María Dueñas se ha ganado a pulso su posición eminente en el pedestal de los novelistas contemporáneos de más éxito, una proeza muy merecida, según mi humilde criterio. Las hijas del Capitán es su cuarta apuesta, un libro apasionante que no se limita a retratar una época convulsa y una ciudad en crecimiento; esta obra va más allá y se erige en un canto al respeto y la tolerancia, en un homenaje a las personas que deben huir de su país en busca de un mañana mejor. A pesar de todo lo positivo que he escrito hasta esta línea, aún no ha aterrizado el libro de Dueñas que me enamore y emocione por completo. Sé que todavía no ha desplegado todo su potencial, y sigo esperando a que me sorprenda con su mejor novela.


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9 comentarios:

  1. La quiero leer y espero hacerlo pronto, me has dejado con más ganas de las que tenía.
    Besos

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  2. A mi también me ha gustado mucho y me he quedado con ganas de saber más sobre ese personaje de la familia real que nos encontramos en sus páginas. Besos.

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  3. El anterior libro de la autora no me llama mucho, pero éste sí. Y tras leerte, aún más.
    Besotes!!!

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  4. Y a mi no me llama nada la atencion, asi que lo voy a dejar pasar.

    Saludos

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  5. Hola!
    La época en la que se desarrolla la historia, así como la ubicación, me enamoraron ya nada más leer la sinopsis y seguro que lo disfruto tanto como tú. El tiempo entre costuras lo tengo en muy alta estima, no sé si éste le superará, jejej, pero seguro que es una muy buena lectura!
    Gracias por la reseña
    Un beso
    S

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  6. La tengo a punto de empezar y tengo muchas esperanzas puestas en que la voy a disfrutar como "El tiempo entre costuras"; los comentarios de los que ya la habéis leído me hacen ser optimistas. Ya veremos.
    Saludos.

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  7. Hola!
    Yo me he quedado un poco decepcionada, me esperaba más de las tres hermanas, y sobretodo esperaba que me enganchase más por la ubicación, por la época, por la autora..... Quizá esperaba demasiado y por ello siento que no ha llegado. El final lo encuentro demasiado precipitado.

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  8. Sólo he leído "El tiempo entre costuras", y es que como me resultó tan bien me ha dado miedo volver a leer a la autora por si acaso se quedaba corta. Pero por las opiniones de su anterior libro y de este nuevo, creo que ya es hora de volver a leerla.
    Un abrazo

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  9. El tiempo entre costuras me encantó, pero con el siguiente me llevé tal decepción que dejé a la autora en el olvido. Este la verdad es que me tienta.
    Un beso ;)

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