Nunca es tarde, de Jerónimo Tristante

 
 




Título: Nunca es tarde
Autor: Jerónimo Tristante
Editorial y año: Algaida, 2017

Nunca es tarde es una novela negra, ambientada en el pirineo aragonés, donde la misteriosa desaparición de unas jóvenes parece repetir la investigación sobre unos crímenes que sucedieron en 1973. Un entorno paradisiaco también puede ser el escenario de un crimen horrendo.


Como quizá habéis advertido, el blog ha estado un mes mudo a consecuencia de una grave crisis lectora que me ha perseguido durante semanas. Para salir de tal triste episodio, he recurrido a dos elementos que no suelen fallar: la novela negra y un autor ya conocido y admirado. Nunca es tarde y Jerónimo Tristante han sido los elegidos, y el resultado ha sido el que esperaba: un éxito. Es la primera vez que me acerco a una obra del autor murciano sin la presencia de Víctor Ros, su célebre protagonista, y la verdad es que estoy contento. Hay escritores que, alejados de su personaje estrella, fracasan y no saben cómo avanzar. Por suerte para mí, para vosotros y para los seguidores de Tristante, no es el caso.

Los habitantes de El Valle están conmocionados. La aparición de una niña disfrazada de muerta no solo ha extrañado a propios y a extraños, sino que ha provocado el suicidio de uno de los hombres del pueblo. A Isabel Amat, un ama de casa aburrida y muy curiosa, le extraña mucho la situación y se dispone a investigar por su cuenta, al margen de una policía que al principio no presta demasiada atención a los acontecimientos. Lo que más le sorprende a Isabel es que poco a poco parece que van repitiéndose los hechos que tuvieron lugar en el municipio unos cuarenta años atrás. La colaboración de un escritor noruego retirado será decisiva para arrojar luz a una amenaza que empieza a salirse de madre.

En una novela de este género, el ritmo es vital. Los lectores deben ser incapaces de abandonar la lectura gracias al interés que les despierta la trama. Nunca es tarde cumple lo que promete y uno enseguida se queda pegado a sus páginas. Me gustan los libros adictivos como este, que atrapan y saben mantener mi atención en todo momento. También es verdad que el tamaño de la letra, asombrosamente grande, ayuda a imprimir velocidad a la novela. Por otro lado, me ha encantado el perfil de Isabel, una mujer que nada tiene que ver con los típicos protagonistas de novela negra. Aunque en realidad sí comparte con ellos un elemento: su intuición y olfato. Por más que no trabaje como investigadora, detective ni agente de policía, se fija en detalles en los que nadie repara y enlaza hechos inconexos que, en efecto, sí guardan relación entre sí.

Tal vez por haber nacido y crecido en una ciudad como Barcelona, siempre despiertan mi curiosidad las obras ambientadas en pueblos pequeños, de esos en que todo el mundo se conoce y sabe quién hizo qué en el pasado. Es un universo muy particular y especial cuyas piezas encajan a la perfección, y como lector me ha gustado el escenario de El Valle, en el Pirineo aragonés. Además, la prosa es en general bastante correcta, si bien es cierto que en los libros de Víctor Ros suelo encontrar menos errores y repeticiones innecesarias. Y precisamente por hallarse el argumento en una localidad no muy grande, uno enseguida empieza a hacer cábalas e intentar averiguar quién está detrás de los acontecimientos. La sorpresa es mayúscula cuando llegamos al final y descubrimos la identidad de la persona culpable; un desenlace inesperado y muy acertado, en mi opinión.

Seguro que quienes me leéis sabéis cuán frustrante es el estar inmerso en un capítulo de desgana literaria. Con una lista de pendientes interminable, me apena haberme alejado de mis queridos libros durante un período para mí demasiado largo e inaceptable. Las veces en que me adentro en una crisis lectora, procuro salir de ella gracias a uno de mis novelistas favoritos, y Jerónimo Tristante ha sido una gran elección. Nunca es tarde me ha gustado sobre todo por el ritmo trepidante, repleto de emoción y acción, y por un personaje principal atípico y bien perfilado. Voy a intentar dejar atrás una época triste por la que nunca me gusta pasar. A partir de ahora, haré lo imposible por recuperar la actividad del blog, del que he desaparecido mucho tiempo. Ojalá no vuelva a suceder.


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6 comentarios:

  1. Cuando fue publicado me llamó la atención, pero la abrumadora lista de pendientes hizo que se quedará sólo en proyecto. Habrá que retomar las ganas. Besos.

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  2. La historia en sí me gustó pero tengo que reconocer que hubo explicaciones que me sobraron por redundantes. Besos

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  3. Que malas son las crisis lectoras, ¿verdad? Me alegro que hayas podido salir de ella y que mejor que con un libro de Jeronimo. Este todavia no lo he leido pero le tengo muchas ganas.

    Saludos

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  4. Pues no pinta nada mal este libro. Y no le había hecho mucho caso. Lo voy a tener en cuenta.
    Besotes!!!

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  5. Pues no me importaría leerlo, pero tengo demasiado pendiente y te entiendo porque llevo unos meses que me está costando mucho todo, leer y reseñar.
    Un beso ;)

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  6. Vaya es una pena que hayas tenido una crisis lectora, yo no sé muy bien si alguna vez me ha pasado algo parecido porque lo que recuerdo es atascarme con un libro que no me gusta y agobiarme... (si a eso lo llamas crisis lectora entonces sí, he tenido alguna, pero periodos de no tener ganas de leer me ha pasado pocas veces, más bien por depresión general que por crisis lectora). Pero me alegro mucho que hayas retomado tu afición, y con ella nos hayas traído una novela atrayente. Me lo apunto, y eso que este año no estaba por la labor de incorporar más libros a mis lista de pendientes.
    Un besazo

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