Háblame bajito, de Macarena Berlín

 
 
Título: Háblame bajito
Autora: Macarena Berlín
Editorial y año: Suma de Letras, 2017

A Pita no le contaron que la vida a los cuarenta iba a ser ligeramente distinta a lo que esperaba. Es una profesional de éxito, directora de un programa de radio, hija de un padre que la adora, amiga de sus amigas y tantas cosas que a veces ni ella misma sabe por dónde empezar. En definitiva: Pita es una mujer de hoy. Pero, desde hace poco, también es una mujer que deberá aprender a vivir distinto. Con una ruptura sentimental a sus espaldas, entre mudanzas, radio y una insólita propuesta, escribir una novela, la vida de Pita es la historia de cualquiera de nosotros, la que empezamos a construir al emanciparnos de nuestros miedos.


Una ventaja y desventaja del mundo editorial es que en teoría, y simplificando mucho, cualquiera puede escribir un libro. Siempre defenderé que un personaje público se lance a la piscina literaria si esa es una inquietud y tiene una historia que contar. Lo que ya no me gusta tanto es la presión que reciben ciertas personas, por el simple hecho de ser famosas, para que entreguen una novela. No por ser conocido uno tiene la capacidad, las ganas o el interés de ofrecer una trama interesante. Es lo que ocurre con Macarena Berlín y Háblame bajito. Creo con toda sinceridad que este libro ha visto la luz por el renombre de la autora, más que por el contenido en sí, porque se trata de una obra agradable que en mi opinión no cala hondo ni permanece tiempo en el recuerdo del lector. Hablo desde mi experiencia, por supuesto: es lo que me ha pasado a mí.

Pita jamás pensó que su vida, al cumplir cuarenta años, sería la que al final ha resultado ser. Una de las pocas constantes es su trabajo en la radio, que la llena completamente y es una fuente de alegrías. Hay veces, sin embargo, en que la profesión no basta y uno debe enfrentarse a nuevos retos. Entre los consejos de un padre alocado y de unas amigas incondicionales, Pita acepta la curiosa propuesta de escribir una novela, algo que nunca antes se había planteado. Para ello dirige su mirada a todo lo que la rodea: mudanzas, rupturas sentimentales, emociones bien o mal gestionadas... Cuando el tiempo pasa y el editor empieza a inquietarse, Pita sabe que debe echar mano de algo más para finalizar con éxito un proyecto que no por inesperado se le antoja desmotivador.

Me da la sensación de que la historia de Pita es el fiel reflejo de la realidad vivida por Macarena Berlín: una profesional de la comunicación a la que (me aventuro a imaginar) le proponen la escritura de una novela. No puedo decir que Háblame bajito esté mal escrita, porque no es así: la periodista que lleva dentro le permite a la autora respetar las normas gramaticales y ortotipográficas y la sensación es amena y fácil de leer. Quizá demasiado, son embargo; me he llevado la impresión de que por encima de las anécdotas de Pita hay una pátina de superficialidad que resta emoción a la trama. En esta, además, hay una grave falta de acción que puede aburrir y dormir a los lectores que deseen que alguna sorpresa ponga fin al tedio generalizado que desprende esa carencia de dinamismo. Entre la prosa un tanto anodina y la nula evolución que he hallado en el argumento, está claro que no es un título pensado ni publicado para mí.

Sí ha despertado mi interés, en cambio, la profesión de la protagonista. El mundo de la radio me queda bastante lejos y me gusta que las novelas me transporten a trabajos de los que poco o nada sé. La ambientación es fantástica, una prueba evidente de que la autora ha echado mano de su dilatada carrera en una emisora para retratar con detalle y acierto el mundo que la rodea. No obstante, la propia Pita es otro de los pilares a los que les debo una opinión más bien desfavorable del libro. Con una personalidad con la que no he conectado nada, la altivez y la frialdad con la que actúa y habla no ha sido de mi agrado y pronto me he descubierto insensible para con lo que le fuera a suceder. No haber empatizado con la voz cantante es uno de los motivos por los cuales no soy capaz de recomendaros esta novela.

A todo libro que pasa por mis manos le pido solo una cosa: que no me deje impasible. Si semanas después no consigo recordar el argumento o si al terminar la lectura lo único que ansío es empezar otra cuanto antes, sé que me enfrento a una obra que no me tiene a mí en su público objetivo. Háblame bajito ha abandonado mis estanterías y mi mente sin pena ni gloria y no ha sabido arrancarme sentimientos ni seducirme con la delicadeza que le atribuyen en la editorial —y que yo he interpretado como una indiferencia hacia la protagonista—. No pongo en duda el dominio del lenguaje de Macarena Berlín, porque estaría faltando a la verdad. Por esta razón, no me niego a darle otra oportunidad en el futuro. Cuando nos regale una historia con fundamento y fondo, eso sí, no cuando alguien le pida redactar unas páginas por mor de su fama. 


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2 comentarios:

  1. Me gusta la voz de Macarena Berlín, a veces escucho su voz (bajita, susurrante, confiada) en las noches de insomnio.

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  2. No era un título que me llamase demasiado la atención y después de leerte sigo en mi idea. Besos.

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