Pacto de lealtad, de Gonzalo Giner

 
 


Título: Pacto de lealtad
Autor: Gonzalo Giner
Editorial y año: Planeta, 2014

Poco antes del estallido de la Guerra Civil, la vida de Zoe Urgazi se desmorona: su marido muere en la revolución asturiana al tiempo que ella descubre su infidelidad; su padre es encarcelado; y ella, sin ningún tipo de ingresos ni patrimonio, es desahuciada del palacete madrileño donde reside. Añorando una existencia pasada, Zoe intenta sobrevivir en un país turbulento junto a Campeón, un perro sin estirpe, que le ayudará a sortear los peligros de una guerra injusta.


Quienes visitáis asiduamente esta página debéis de saber ya que me apasiona la novela histórica. Para la sorpresa de muchos, dos de las épocas que más interés suscitan en los lectores a mí me despiertan una enorme pereza por las numerosas obras que se ambientan en ellas, como si no hubiera otros períodos. Me refiero a la Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial. Solo me llamará la atención un libro de esa época si está escrito por uno de mis autores favoritos o si cuenta con una trama que de verdad sea original. Pacto de lealtad cumple los dos requisitos. Gonzalo Giner es una apuesta segura que nunca decepciona y su novela se centra en el adiestramiento de perros para ayudar, encontrar, investigar y hasta espiar. En esta reseña leeréis mi entusiasmo porque, una vez más, el novelista y veterinario madrileño me ha encandilado de principio a fin.

Zoe está desesperada. No solamente acaba de perder a su marido y ve truncados sus sueños de estudiar Veterinaria, sino que pronto se ve en la calle, con una mano delante y otra detrás, preocupada por el auge de la tensión en una Segunda República que parece tener los días contados. La visita de su hermano Andrés, un militar muy bien considerado por el Gobierno, confirma sus peores sospechas y le regaña una compañía inesperada: Campeón, el pastor alemán del que Andrés debe separarse para ir a su nuevo destino. Así nacerá un vínculo que no hará más que acrecentar la sed de conocimiento de Zoe, para quien la Cruz Roja ha preparado una misión de lo más interesante. Pero quién le iba a decir a ella que su camino se cruzaría con el de altos mandatarios nazis...

Pacto de lealtad es un homenaje al perro y al papel, poco estudiado y narrado, que el animal tuvo en los dos conflictos más horrendos del pasado siglo, uno en casa y el otro en toda Europa. El maravilloso uso de unidades caninas para la localización de heridos se une en el libro con las oscuras investigaciones de los nazis a fin de recuperar una raza extinta para «supervisar» los campos de concentración (nótense las comillas). Gonzalo Giner recoge las dos cuestiones en una novela inolvidable, repleta de emociones, que he devorado a pesar de mis reticencias para con la época. El punto de partida resulta novedoso y nos acerca a unos héroes poco conocidos e injustamente relegados al olvido. Una vez más, la literatura acude al rescate para arrojar luz, atención e interés a unos acontecimientos que todo el mundo debería conocer. Nunca me cansaré de dar las gracias a los escritores que hacen a la vez de cronistas, historiadores y, por qué no decirlo, hasta de profesores.

A la espléndida ambientación de la trama, que viaja de España a África y a Alemania, se le añade la ya habitual prosa soberbia del autor. Mediante un ejercicio literario de una calidad indiscutible, el lector se ve empujado a una historia que se palpa y se paladea en cada capítulo, en cada página y párrafo. Además, los personajes están perfilados con gran acierto, tanto los históricos como los que son fruto de la creatividad de Giner. Y me parece muy interesante y paradójico cómo hasta un perro como Campeón cuenta con una personalidad definida. Todos los protagonistas, humanos o no, lo mueven a uno, por razones de lo más variadas; nos encontramos con nombres encantadores, odiosos o grises con matices que forman un universo sólido en el que es un lujo y un placer perderse. Hay libros preciosos que se disfrutan y libros únicos como este que se viven.

En Pacto de lealtad hay lugar para la guerra y para la paz, para la barbarie y para la generosidad. Conceptos como la amistad, el amor, la traición y la injusticia tienen asimismo cabida en una novela brillante, de esas que se terminan con los ojos vidriosos y con el corazón en un puño. Descubrí a Gonzalo Giner en sus dos historias dedicadas al mundo equino —El sanador de caballos y El jinete del silencio— y en esta que hoy os recomiendo me ha sorprendido por llevarme a unos años convulsos de los que suelo huir y por regalarme una sucesión de situaciones que me han arrancado mil sentimientos. Con esta obra uno sufre y se alegra, sonríe y llora, como sucede siempre con las historias que traspasan el papel y terminan clavándose en el alma del lector. Porque sí, Campeón se ha quedado grabado a fuego en mí y nada ni nadie hará que me desprenda de un perro que me ha logrado enamorar.



4 comentarios:

  1. Hola Xavier, a mí me pasa como a ti, huyo de las novelas de esos dos períodos, y aunque esta te ha gustado mucho aún así no creo que me ponga con ella...
    un besazo

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  2. ¡Hola!
    Yo suelo huir directamente de la novela histórica, sí de que vez en cuando puede caer una que me llame mucho la atención, pero me cuesta.
    Y esta ya tiene que ser buena para que te metas de lleno en el periodo que más pereza te da, pero es que el factor del perro atrae. Sí que consigue darle un toque de originalidad para tratarse de una ambientación tan manida.
    ¡Un saludo!

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  3. Me gusta mucho el género y la época en que se desarrolla. Además, me estrené con el autor a principios de año con Las ventanas del cielo y me gustó mucho. Así que esta novela caerá tarde o temprano. Me alegra que la hayas disfrutado.
    Besotes!!!

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  4. Solo he leído "El sanador de caballos" que como sabes, transcurre unos cuantos añitos antes que esta historia, jajajaja!! Pero disfruté mucho de su historia y como señalas, del depurado estilo narrativo de su autor.
    Me encantaría conocer a Campeón, pero me da pánico que le suceda algo muy malo en la novela (algo personal mío, pero no soporto que mueran los animales!).
    Si crees que disfrutaría de esta historia, hazme una señal, Xavier, jajaja!
    Besos!

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