Una columna de fuego, de Ken Follett

 
 
Título: Una columna de fuego
Autor: Ken Follett
Traductores: Anuvela
Editorial y año: Plaza & Janés, 2017

Las antiguas piedras de la catedral de Kingsbridge contemplan una ciudad dividida por el odio religioso. Los principios elevados chocan con la amistad, la lealtad y el amor, y provocan derramamientos de sangre. Ned se encuentra de pronto en el bando contrario al de la muchacha con quien anhela casarse, Margery Fitzgerald. Cuando Isabel I llega al trono, toda Europa se vuelve en contra de Inglaterra. La joven monarca, astuta y decidida, organiza el primer servicio secreto del país para estar avisada ante cualquier indicio de intrigas homicidas, levantamientos o planes de invasión.


Hay nombres y lugares que, por más que se sucedan los años y las lecturas, nunca nos abandonan. Tom, Philip, Caris o Merthin son algunos de los personajes que convirtieron Kingsbridge en un enclave inolvidable. Me refiero a los protagonistas de Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin, las dos espléndidas novelas de Ken Follett. He regresado a uno de mis paraísos literarios particulares gracias a Una columna de fuego, la tercera entrega de la historia de la ciudad, a la espera de que dentro de pocos meses vea la luz Las tinieblas y el alba, la precuela que nos transportará a los inicios de una de las localidades más queridas por los lectores. En esta ocasión, quizá más que nunca, los acontecimientos históricos revisten más importancia que nunca y nos trasladan a una época tan convulsa como fascinante, retratada en una obra colosal, por calidad y por extensión, en la que uno sufre y vive al mismo tiempo. ¡Larga vida a Kingsbridge!

La Inglaterra de María Tudor está inmersa en una cruzada en contra de los protestantes. Firme católica, la heredera de Enrique VIII y esposa de Felipe II de España se gana el apodo de María la Sangrienta por la crueldad con que son perseguidos y ejecutados los fieles a la corriente luterana. En un momento crucial para el reino y para toda Europa, con la incertidumbre que despierta la sucesión de una reina sin descendencia, los Willard y los Fitzgerald conviven en relativa paz. Hasta que Ned se enamora de Margery y la familia de esta rechaza su unión con un simple comerciante, para así obligarla a contraer matrimonio con un conde y aspirar a ennoblecer su apellido. Desolado y con el corazón roto, Ned viaja a Londres, donde entrará a formar parte del círculo íntimo de la princesa Isabel, la otra pretendienta al trono junto con María Estuardo, la reina escocesa. La rivalidad entre ambas y la aspiración a hacer de su país un lugar mejor y más tolerante marcarán la vida del joven Ned, que no dudará en echar mano de un ingenio y una astucia que lo salvarán de mil aprietos.

Me maravilla la asombrosa capacidad de Ken Follett para construir novelas corales con un amplio elenco y distintos escenarios principales. Aunque en el párrafo anterior solamente he resumido la trama más importante, Una columna de fuego es, como sus predecesoras, una obra de casi mil páginas con diferentes voces. Los protagonistas nos llevan hasta Kingsbridge, Londres, París, Sevilla o Santo Domingo. Son tantas las naciones y ciudades que habitan en la novela que el lector al final tiene la sensación de haber emprendido un viaje único. Y esto no es sino el resultado del magno trabajo del autor al dar vida y color a los lugares para que logremos visualizarlos con todo lujo de detalles, cruzando el Sena o visitando las plantaciones de azúcar centroamericanas. Como es ya habitual en el novelista galés, a su maestría con el marco físico se suma el esmero con la caracterización de los personajes. Todos ellos despiertan ternura y rechazo, simpatía y odio, en función del papel que les haya tocado representar, pero siempre desde la verosimilitud más absoluta y acertada.

En una novela tan extensa como esta, el ritmo es un elemento vital para amenizar la lectura y conseguir que la emoción de los lectores no decaiga en ningún momento. Una vez más, Follett no decepciona y aporta el grado justo de interés a todas las tramas, de manera que el salto de una a otra no solo resulta placentero, sino que de hecho incrementa la curiosidad por ver qué les depara a los habitantes del libro. Como decía antes, sin embargo, es otro el aspecto que cobra mayor importancia, y no es de extrañar en una novela histórica: el período retratado. La lucha entre católicos y protestantes, simbolizada en la sucesión al trono y en los distintos pareceres de los monarcas ingleses, se convierte casi en un protagonista adicional, que también llega hasta Francia y condiciona la monarquía gala. He asistido con asombro al relato del ascenso de Isabel I, la caída de María Estuardo, las guerras religiosas francesas, la derrota de la Armada Invencible española..., por citar algunos de los hechos que se describen con suma pulcritud. Es una época muy atractiva para quienes nos sentimos embrujados por el pasado, y lo cierto es que está inserida en la obra con precisión de relojero suizo.

Una columna de fuego es una refrescante y adictiva clase de historia. Ken Follett demuestra una vez más el vasto conocimiento que atesora del ayer de la isla que lo vio nacer y nos invita a viajar a la segunda mitad del siglo XVI e inicios del XVII, un momento clave para el trono inglés y para el devenir de una Europa que no sabe cómo gestionar las disparidades religiosas que afloran en su territorio. Con personajes que se aman y se odian, con escenarios que se disfrutan y se pasean, con una emoción que va de principio a fin, este libro se convierte en una de mis mejores lecturas de estos últimos meses. No resulta sencillo comenzar una novela tan impresionante, por longitud y por ambición, pero lo cierto es que las páginas vuelan y os aseguro que uno acaba leyendo cien de una sentada. Me encanta presenciar cómo Follett no pierde la magia y cómo yo sigo leyendo sus historias embobado, como el adolescente que en su día se quedó fascinado con Los pilares de la tierra. Tan solo espero que nuestra relación siempre sea tan positiva y tener las ganas y el tiempo de compartirla con todos vosotros.



1 comentario:

  1. A mí es que Los pilares me gustó, pero iba con las expectativas tan altas que realmente no la disfruté como esperaba. Pero me has dejado con ganas de leer este libro viendo cómo lo has disfrutado. Pero no quiero elevar mucho mis expectativas.
    Besotes!!!

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