Pequeñas infamias, de Carmen Posadas

 
 

Autora: Carmen Posadas
Editorial y año: Planeta, 1998

En la casa de veraneo de un acaudalado coleccionista de arte se reúne un variopinto grupo de personas. Juntas pasan unas cuantas horas y, a pesar de las frases agradables y los comentarios corteses, la relación acabará envenenada por lo que no se dicen. Cada una de ellas esconde un secreto; cada una de ellas esconde una infamia. La realidad adquiere de pronto el carácter de un rompecabezas cuyas piezas se acercan y amenazan con acoplarse. El destino es caprichoso y se divierte creando extrañas coincidencias.


El interés de un lector puede proceder de distintos elementos de una novela. A menudo suele ser por el final, por saber qué les ocurre a los protagonistas, o bien qué les ocurrió en el pasado. No es frecuente que uno sepa en las primeras páginas cuál es el desenlace, aunque es un recurso que a mí me parece muy interesante —como demostrara en su día Gabriel García Márquez en su célebre Crónica de una muerte anunciada—. Carmen Posadas echa mano de la misma estrategia en Pequeñas infamias, la novela con la que ganó el premio Planeta en 1998. Ya en la sinopsis misma descubrimos cómo termina la historia, pero ese detalle no le resta emoción, porque desconocemos de qué manera ha sucedido todo. A veces, por lo tanto, lo primordial no es el destino, sino el camino que se toma para llegar hasta él.

Un tipo encantador, de Marian Keyes

 
 
Autora: Marian Keyes
Traductora: Matuca Fernández de Villavicencio
Editorial y año: Plaza & Janés, 2008

La noticia de la boda de Paddy de Courcy ha causado un gran revuelo. En especial, ha sido una sorpresa para cuatro mujeres: Lola casi se desmaya. Paddy es su novio... o eso creía. Decide marcharse de Dublín para esconderse y curarse las heridas. Grace, periodista empeñada en descubrir la verdad, persigue a Lola para que le cuente lo que realmente pasó entre ella y Paddy. Marnie, hermana de Grace, también puede contar mucho del gran político, su primer amor, pero se niega a hablar. ¿Y la chica que está a punto de convertirse en esposa del gran hombre? ¿Sabe realmente cómo es ese tipo tan encantador?


Tras haber leído ya siete novelas de Marian Keyes, está claro que para mí la escritora irlandesa es un valor seguro. Pocas plumas de la literatura contemporánea han sido capaces de dar con una fórmula de éxito que lleva produciendo títulos de gran calidad en las últimas dos décadas. Esa acertada mezcla entre humor y tragedia no es sino un retrato de la vida misma, en la que también se dan la mano las situaciones más hilarantes y las más terribles. Un tipo encantador es la octava ocasión que asisto a un relato descarnado y divertido, lleno de grandes personajes y rodeado de la magia que acompaña siempre a Irlanda, uno de mis países favoritos. Esta vez, he encontrado nuevos ingredientes que han supuesto una refrescante sorpresa en una relación autora-lector muy asentada.

Los mares de la canela, de Pilar Méndez Jiménez

 
 
Título: Los mares de la canela
Autora: Pilar Méndez Jiménez
Editorial y año: La Esfera de los Libros, 2020

A finales del siglo XIX, la joven Elba y su hermano se ven obligados a huir de su aldea gallega y realizar una larguísima travesía hacia Filipinas. Allí su destino quedará inexorablemente enlazado con el de un rico negociante chino que ha hecho su fortuna con el comercio de la canela. Galicia, Filipinas y la isla de Kulangsu, tres mundos unidos por la determinación de una mujer dispuesta a conquistar su vida. En su periplo conocerá la cerrazón de una sociedad rural, pero también la generosidad de una silenciosa cadena de mujeres que extiende su solidaridad a través de los océanos entre Europa y Asia, en un viaje donde experimentará la incomprensión y la soledad tanto como el amor y la libertad.


La novela paisaje, el género que se popularizó hace unos años, de vez en cuando vuelve a ofrecernos nuevos títulos con los que viajar a lugares exóticos en épocas pasadas. Los mares de la canela es la ópera prima de Pilar Méndez Jiménez, una obra que nos invita a una travesía que parte de la Galicia más mágica hasta las Filipinas, la colonia española al sur de Taiwán. Tanto los escenarios como el punto de partida resultan atractivos, pero a lo largo de la lectura me he encontrado con algunos detalles que me han impedido disfrutarla por completo. A veces las odiseas no son tan apasionantes como parecen al principio, y me temo que no he conseguido conectar con una trama que por momentos me ha desconcertado un poco.

El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil

 
 
Autor: David B. Gil
Editorial y año: Suma, 2017

Japón, finales del siglo XVI. El país deja atrás la guerra y se adentra en un titubeante período de paz. Entre las víctimas del largo conflicto se halla Seizō Ikeda, único superviviente del clan, huérfano tras el exterminio de su casa. Hostigado por los asesinos de su familia y condenado al destierro, inicia un largo peregrinaje al amparo de Kenzaburō Arima, último samurái del ejército de su padre, convertido en su mentor. En el otro extremo del país, Ekei Inafune, un médico repudiado por aplicar las artes aprendidas entre los bárbaros, se ve implicado en una conjura urdida a la sombra de los clanes más poderosos del país, capaz de acabar con el frágil período de calma que da comienzo.


El mundo editorial está lleno de sorpresas. La revolución que ha supuesto la posibilidad de autopublicarse, sin necesidad de superar la criba de un editor, ha cambiado el paradigma y nos ha regalado joyas maravillosas cuyo altísimo valor las ha llevado, con el tiempo, a aparecer en papel y respaldadas por un gran sello. El guerrero a la sombra del cerezo es una obra maestra que vio la luz siguiendo el camino que acabo de describir y que se ha ganado el aplauso de lectores y de crítica por igual. David B. Gil ha desembarcado en las librerías con una ópera prima de insuperable calidad, una novela histórica que se lee con el corazón en la mano y el alma en vilo. Me arrepiento de haber tardado tanto en leerla y en descubrir el diamante que esconden sus páginas, pero os garantizo que a partir de ahora voy a ser su más férreo defensor y que la voy a recomendar a diestro y siniestro; incluso cuando me pregunten por ensayos científicos o por libros ambientados en el Egipto de los faraones.