Constantinopla, de Baptiste Touverey

 
 
Título: Constantinopla
Autor: Baptiste Touverey
Traductor: José Antonio Soriano Marco
Editorial y año: Grijalbo, 2018

En el siglo VII d. C., Constantinopla es el centro del mundo, la nueva capital del Imperio romano en Oriente. Una urbe gigantesca y esplendorosa que bulle con ambiciones, conspiraciones y traiciones. Al mismo tiempo, el Imperio romano se encuentra al borde del derrumbe y todos codician la poderosa capital. Dos jóvenes que quieren acabar con el emperador usurpador atrincherado en Constantinopla, un ejército de doce mil hombres y un arma secreta: la joven que les franqueará el acceso a la capital y a quien hay que conquistar para apoderarse del trono.


Que el Imperio romano ha sido, con diferencia, el más importante de la historia está fuera de toda duda. Que los novelistas que se fijan en él para ambientar sus obras casi siempre se centran en las mismas épocas y en los mismos nombres, también. Por eso me llamó la atención Constantinopla, de Baptiste Touverey, un libro que retrata el enfrentamiento entre romanos, persas y ávaros en la citada ciudad, a caballo entre Europa y Asia, durante las primeras décadas del siglo VII. Debo admitir que antes de leerlo no conocía ni la existencia ni las hazañas de Focas y Heraclio, los dos emperadores que protagonizan la historia, y me alegro de haberme embarcado, una vez más, en una aventura de la que se sale con más cultura. Y si a ello le añadimos un elenco de personajes magníficamente esbozados, el placer es incluso doble. 

El emperador Focas es consciente de que poco a poco va perdiendo el favor del pueblo romano. No son pocos quienes se niegan a olvidar cómo llegó al trono y en qué estado ha dejado las arcas públicas de un imperio desmotivado y desangelado. Aunque convoque unos juegos para aplacar a la plebe, la ciudad de Constantinopla se huele que pronto otro general vestirá de púrpura. Mientras las tropas de Nicetas y Heraclio se acercan a la capital para arrebatarle el cetro a Focas, un nuevo peligro asoma en el horizonte: el rey persa Cosroes se ha decidido a tomar Dara, una ciudad romana casi inexpugnable que pretende conquistar gracias a Sharvaraz, el mejor estratega de su ejército. Antes de que Focas se dé cuenta, los peligros lo acecharán desde distintos bandos y deberá saber en quién confiar. En ese juego, sin embargo, hay varios participantes con ganas de alzarse con la victoria y con el dominio de la capital romana, para así liderar o aniquilar uno de los imperios más míticos.

Me gustan las novelas que se alejan de lo típico, y en el género histórico eso significa escoger un período que no haya explotado ya casi todo el mundo. Baptiste Touverey, en mi opinión con muy buen criterio, revisita la historia del Imperio romano y presta atención a la guerra que lo enfrentó a los persas, y que supuso el sitio de la capital. Constantinopla deja atrás a César, Augusto y compañía para retratar una época y una contienda por explorar en la literatura. Como siempre sucede con las grandes historias, uno vuelve de ellas con mayores conocimientos de los que atesoraba al comenzarlas, y en este caso he viajado a unos años y a unos enclaves de los que nada sabía. Por otro lado, el autor ha optado por estructurar la novela a través de capítulos cortos, algunos de tan solo unos párrafos, dando así un buen ritmo a la trama y poniéndole al lector la sabia trampa del «uno más». Cuando pasan los minutos y vuelan las páginas, cuesta despegarse de una lectura tan llena de emoción. Siendo una ópera prima, me atrevo a afirmar que nos encontramos ante una nueva voz muy prometedora.

Otro aspecto que quiero destacar es el poder de las descripciones. En la narración asistimos a un despliegue de detalles que dan forma y color a los distintos escenarios. Desde la Constantinopla romana hasta las tierras persas del Asia menor, ha sido un placer recorrerlas gracias al detalle con que se nos presentan los lugares. Calles, palacios, llanuras y ríos cobran vida y sirven de necesario complemento para convertir la trama en una experiencia casi visual. A pesar de todo lo anterior, el elemento más brillante de la novela no es otro que los mismos personajes. Tanto los principales como los secundarios evolucionan y se apartan de los perfiles planos y vacíos con que a menudo nos topamos en un libro. Algunos de ellos experimentan un desarrollo positivo y uno termina sintiendo empatía por ellos; otros, en cambio, van de más a menos y acabamos aborreciéndolos. Sea como fuere, en todos los casos resulta palpable el gran trabajo que se ha hecho con los protagonistas, una prueba más de que la mente y la mano que se esconden detrás de ellos cuentan con un innegable talento.

Hacía mucho tiempo —meses o tal vez años— que no visitaba el Imperio romano. Os confieso que es un período que tengo un tanto abandonado, seguramente porque es tan extenso que me cuesta saber por dónde empezar o con qué episodio seguir. Por suerte para mí, en ocasiones el destino me echa una mano, y la publicación de Constantinopla me sedujo desde el principio y no pude resistirme a la tentación. La posibilidad de adentrarme en unos años completamente ajenos a mí me pareció muy atractiva y ahora, terminada ya la partida, me alegro de haberla presenciado. Entre la larga lista de ingredientes, la mayoría positivos, que podría destacar de la obra en esta reseña, me quedaré ante todo con la interesante irrupción de Baptiste Touverey en el mundo literario en general y en la novela histórica en particular. Ojalá en el futuro escoja de nuevo un marco novedoso para situar sus historias; de este modo, como he hecho ahora, aceptaré su invitación sin pensármelo dos veces.



1 comentario:

  1. Me gusta mucho leer sobre el imperio romano así que tomo buena nota de esta novela, que no la conocía.
    Besotes!!!

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