Hasta nunca, Peter Pan, de Nando López

 
 
Autor: Nando López
Editorial y año: Espasa, 2020

David ha llegado a un momento en el que solo tiene dudas: no sabe si le llena lo que hace, no acaba de entender a su novia y tampoco se siente demasiado cómodo con sus amigos. Después de trabajar varios años en la industria del cine con escasa repercusión y menos éxito, ha empezado a darse cuenta de que se le acaban el tiempo para dirigir la gran película con la que siempre ha soñado y las excusas para instalarse definitivamente en la madurez. Un exilio forzoso de Nunca Jamás que se verá acelerado cuando su hermana Bea le pida que se ocupe durante seis semanas de un completo desconocido: Unai, su sobrino adolescente, un chico tan hermético como problemático.


En un ámbito como la literatura, en el que uno puede inventarse un nuevo universo y echar mano de cualquier recurso fantástico, no deja de ser curioso que sea complicado retratar la vida de manera que el resultado se antoje verosímil. Lo cierto es que a lo largo de los años me he encontrado con pocos autores y títulos que hayan sabido reflejar una historia con un disfraz de perfecta realidad, tanto que me hiciera dudar de si estaba leyendo ficción. Nando López lo consigue en casi todas sus obras, y Hasta nunca, Peter Pan es un ejemplo más de su gran talento para poner por escrito una trama sólida y, ante todo, auténtica, agridulce como la vida misma y fiel al estilo sincero y humano por el que se ha hecho famoso. Y en esta ocasión lo consigue, principalmente, gracias a tres elementos que me han parecido soberbios y que voy a desgranar en los próximos párrafos.

David está en una encrucijada y no sabe qué camino (le dejarán) tomar. Por un lado, su novia Marta le dice que, después de diez años juntos, no tiene claro si desea seguir con él. Por el otro, el destino se empeña en alejarlo de sus sueño de dirigir una película y debe aceptar ser la ayudante de una directora estrella con tan buen ojo como poco tacto. Y, por si fuera poco, su hermana Bea le pide que acoja en su casa a su sobrino Unai, un adolescente encerrado en sí mismo que, por lo visto, no sobrelleva bien las reiteradas ausencias de su madre. Mientras intenta encontrarse y avanzar con cuidado por el sendero que se abre delante de él, David lidiará con los problemas de un grupo de amigos menos unido de lo que parece, las siempre exigentes expectativas de unos padres que no ven rentables sus ansias de seguir en la órbita cinematográfica y un secreto familiar que cambiará la relación que mantiene con sus seres queridos.

Como ya he anticipado, en mi experiencia como lector no he dado con demasiados novelistas capaces de retratar a un grupo de personas como si estas vivieran en realidad, sin que en ningún momento haya nada que chirríe ni desentone. En Hasta nunca, Peter Pan, Nando López demuestra que su don narrativo va incluso más allá, porque se permite el brillante recurso de jugar a engañarnos con un narrador ciertamente atípico. Si lo relatado bien podría protagonizar un documental basado en hechos reales o un reportaje, con el interés que ello supone, la manera de contarnos la historia resulta asimismo original y acertada. El lector se verá interpelado por una voz que representa a otras, de modo que el vínculo entre las palabras y aquel que las lee se ve despejado de intermediarios, en un ejercicio de gran honestidad y mayor maestría. Cómo me gusta hallar formas distintas de narrar y que los novelistas sepan sorprendernos, ahora que todo parece inventado ya y a menudo una copia de lo que se escribió en el pasado.

Esgrimidos ya los dos motivos que he citado al comienzo de la presente reseña —la verosimilitud y el espléndido narrador—, me queda anunciar el tercero: los personajes. Todos ellos, desde los principales hasta los secundarios, hacen gala de una personalidad muy clara que los vuelve irresistibles; y todos ellos irradian la fuerza y el magnetismo que casi siempre desprenden los grandes amigos, pues en esto consiguen convertirse algunos. Son nombres de los que al final cuesta despedirse por el cariño que despiertan. Y no puedo terminar sin elogiar, una vez más, los dos aspectos que llevan al autor a ser un magnífico escritor: su prosa, impecable de principio a fin, y su gran conocimiento del mundo adolescente, fruto de sus años como profesor. Una pluma firme y perfecta y una subtrama muy emocionante al esbozar problemas que viven a menudo los jóvenes son la guinda de este postre literario que se deleita como la mejor tarta de queso.

Adentrarse en una buena lectura a veces es la manera de huir del presente. Otras, en cambio, lo que apetece es embarcarse en una aventura literaria que sepa reflejar lo más positivo y lo más negativo del día a día, removiendo así nuestra conciencia cuando es lo que pretende o, como en este caso, invitándonos a conocer a unos personajes con entidad casi real. Hasta nunca, Peter Pan cumple todos los objetivos que se marca y todavía logra sorprender con ingredientes que no habíamos previsto encontrar. Nando López es un novelista inteligente e ingenioso, puesto que nos plantea unas cartas novedosas y articula una partida que se juega en todo momento con indudable predisposición. Hoy os traigo una novela valiente porque aspira a presentar un lienzo realista, sin florituras ni adornos innecesarios, y hace virtud de su supuesta sencillez, que no es tal. Un libro, en definitiva, que se lee con sumo placer y con alegría o tristeza en función del pasaje en cuestión, la misma dualidad a la que debemos enfrentarnos todos a diario.



3 comentarios:

  1. Hola Xavier, no lo conocía, pero me has llamado la atención sobre él, lo tendré en cuenta...
    Un besazo

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  2. Pues me has dejado con muchas ganas de leerlo. Apuntado me lo llevo.
    Besotes!!!

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  3. ¡Hola!
    No he leído nada del autor, pero tengo muchas ganas, sobre todo porque le sigo en twitter y me gusta mucho de lo que suele hablar^^
    Me lo apunto.
    ¡Un saludo!

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