Rompamos el hielo, de David Safier

 
 
Autor: David Safier
Traductora: María José Díez Pérez
Editorial y año: Seix Barral, 2020

Urga lleva 33.000 años congelada en un iceberg al lado de un pequeño mamut pero ahora, por culpa del cambio climático, se deshiela y tras echar un vistazo al presente casi preferiría congelarse de nuevo. Aun así, esta mujer de la Edad de Piedra es una luchadora, y antes de darse por vencida quiere averiguar si es posible ser feliz en un mundo tan extraño. Junto con sus improbables acompañantes, iniciará un viaje marcado por las amenazas en el que no solo descubrirán el amor y cómo aceptarse a sí mismos, sino también que a menudo la forma más perfecta de felicidad es la que experimentas al ayudar a los demás.


En momentos de crisis, ya sea la económica de hace unos años o la originada por la pandemia actual, me sorprende que las librerías no se llenen de más libros de humor. Creo que es la época perfecta para desconectar de la realidad y evadirse con historias que quieran arrancar sonrisas o carcajadas. Por suerte para nosotros, acudió a nuestro rescate un novelista alemán que ha sabido conquistar a millones de lectores con sus tramas hilarantes y estrambóticas. David Safier regresa con Rompamos el hielo, una nueva y divertida apuesta que aprovecha para criticar temas de actualidad y reivindicar otros que considera necesario defender. Como sus obras anteriores, se trata una vez más de una aventura alocada que hace las veces de la vía de escape perfecto que precisamos en estos tiempos de confinamientos e incertidumbre.

Urga lleva más de 30.000 años congelada junto a una cría de mamut. Por culpa del cambio climático, su iceberg se funde y se ve a sí misma rodeada de unos seres muy peculiares, ligeramente parecidos a ella, que ocupan una enorme superficie que flota en el agua. En el barco que la recoge conocerá a Feliz, un empresario de poco éxito, su hija Maya y el arisco capitán Lovskar. Urga enseguida congeniará con ellos a pesar de los milenios que los separan, y el curioso grupo emprenderá un viaje en pos de la felicidad, en el que por el camino descubrirán la fuerza del amor y de la amistad, la necesidad de respetar al prójimo por diferente a nosotros que sea y la obligación que deberíamos sentir todos por cuidar el planeta y procurar dejárselo a las generaciones futuras en el mejor estado posible.

Solo a David Safier se le podría ocurrir congelar y resucitar a una mujer de la prehistoria en pleno siglo XXI. Ya os imagináis el caos que ello implica y las numerosas situaciones cómicas que causarán los malentendidos entre Urga y sus compañeros de viaje. A pesar de la clara naturaleza inverosímil del argumento, el autor no pretende en ningún momento darle veracidad, sino que se limita a plantearnos el punto de partida y a invitarnos a disfrutar. Y eso es lo mejor que podemos hacer: abrazar la locura y abandonarnos a ella. Más allá de la original premisa de la historia, que sirve una y otra vez para hacernos (son)reír, el libro nos presenta a un grupo de personajes muy singulares. Y no me refiero solamente a una mujer que ha despertado en el futuro, sino al trío formado por Felix, Maya y Lovskar. Con un perfil descrito de manera muy detallada y bien trabajado, los protagonistas son el contrapeso de realidad ideal para una trama tan estrafalaria. Despliegan unas emociones con las que cualquiera se sentirá identificado y se convierten en unos amigos con los que nos encantaría tomar un café —o un granizado—.

Como en la mayoría de sus novelas, el escritor alemán aprovecha para incluir y desarrollar cuestiones de actualidad que sus personajes abanderan y defienden con férrea convicción. En este caso, temas como el feminismo, el cambio climático o la búsqueda de la felicidad se intrincan con la odisea en que se embarcan unas personalidades capaces de aprender y evolucionar. Asimismo, nos reencontramos con una narración ágil, de las que se leen más de cien páginas de una sentada y sin apenas darse cuenta; la diversión no hace sino aumentar con cada capítulo que pasa, consiguiendo así que uno se olvide de todo lo que lo acecha y le causa problemas. Y quiero hacer una breve referencia al final, un desenlace precioso y emotivo, el adiós perfecto a unos personajes que te roban el corazón por su bondad y su alegría.

David Safier es uno de los pocos autores cuya obra he leído de principio a fin. Ya son diez las novelas que he gozado de él, diez citas maravillosas que me han permitido conocer a una mente ingeniosa, de inabarcable imaginación. No solo he leído todo lo que ha escrito hasta la fecha: ninguna de sus historias me ha dejado frío ni indiferente. Rompamos el hielo es una apuesta muy simpática e interesante que ha engrandecido la leyenda de uno de los mejores novelistas contemporáneos —en mi opinión, claro está—. Esta vez, además, cuenta con un título muy acertado, un juego de palabras estupenda por el que desde aquí quiero felicitar a la editorial. Así como en su día no entendí y critiqué la decisión de optar por Yo, mi, me... conmigo, en esta ocasión creo que es la mejor carta de presentación posible para una novela protagonizada por una mujer prehistórica que denuncia el cambio climático y que busca el amor y la felicidad. Cuánto resulta que tenemos en común con ella, ¿verdad?



3 comentarios:

  1. Pues no he leído nada del autor aún. Aunque reconozco que este título que nos traes hoy no me termina de llamar pese a tu buena reseña.
    Besotes!!!

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  2. No he tenido la suerte de haber leído tantos libros como tú de David, pero es una autor cuyo estilo me encanta, así que este título caerá sí o sí, en el futuro.
    Lo de la mujer prehistórica congelada y descongelada vuelve a ser otra de sus genialidades, así que espero disfutarla tanto como tú.
    Besos!

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  3. Hola Xavier, pues la verdad es que me gusta mucho todo lo que cuentas. Peeeero, me leí Maldito karma, y aunque empieza muy bien, al final se me desinfló... no recuerdo bien, porque lo leí hace tiempo, pero creo que las aventuras me parecieron cada vez más disparatadas y sin sentido y acabó en un bluf... No sé si atreverme con este...
    Un besazo

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